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martes, 23 de julio de 2019

Maldeojos. Encuentro choni


Encuentro choni
(Artículo publicado el martes, 16 de julio, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Me gusta cómo canta, cómo actúa, y todo. La mejor. Todo eso, con sonrisa de cal viva, soltó en “mi programa” Belén Esteban, que tuvo tiempo el otro día, según crónicas, de acudir al Mad Cool, festival de música madrileño, seguro que un desparrame de pecados juveniles al que aún no le ha dado tiempo de cortar por lo sano al simpático alcalde de Madrid, don Almeida, bajo órdenes estrictas de sus jefes de Koz. La señora Esteban fue recibida en el camerino por la señora Rosalía, tra, tra. Igual que hay cumbres políticas de mucho ringo rango, ésta fue una cumbre de chonis al más alto nivel. He visto foto del encuentro, y me ha enternecido, abrazaditas, tra, tra, sonrientes, tra, tra. Lástima que a José Mota, en lo nuevo para La 1 que estrenó el viernes, Hoy no, mañana, no le diera tiempo de incluir el momento en sus contenidos.

     Aunque me temo que daría igual. De entrada, cuando me dispuse a ver Hoy no, mañana, me llevé un susto que casi me levanta del sofá. Pues no que Hoy no, mañana, es una cosa de Mota pero sin el Mota. Lo dijo a los pocos segundos Santiago Segura, como lo leen, que llegó al plató dando saltitos, vestido como un señor mayor que cree ser joven porque se pone vaqueros y chaleco negro, y suelta su rosario de tics esperando que el público le jalee y premie la gracia. Me mató. Es imposible superar la aversión que me produce este menda, así que a partir de ahí la serie de gags que se dedicó a presentar, en eso consiste el programa, fue un cuesta arriba, mi especial subida al Everest. Y no, oiga, a estas alturas no estoy dispuesto a tanto. Intentaré ver Hoy no, mañana, no sólo sin el Mota sino sin Segura. Hasta me resulta más estimulante lo de Rosalía y Esteban, tra, tra.


miércoles, 11 de enero de 2017

Maldeojos. En barrena



En barrena
(Artículo publicado el martes, 10 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Es verdad que me sienta como una patada en el hígado, que el tipo no me hace tilín, que no soy devoto de sus payasadas, que no me lo creo, que ni chispa de gracia, que el señor Santiago Segura no es artista que me conmueva, que no pagaré un euro por verlo en el teatro, que dejé de pagar por ver sus “torrentadas” en el cine, y que aunque sea gratis, si sale en la tele lo evito porque me sigue pasando lo mismo, que no me lo creo, que es un tipo listo que se ha construido un personaje que a mí, de verdad de la buena, no sólo no me llega sino que me resulta artificial, corto, con esa sonrisa lela y esos dedos en uve en cuanto ve una cámara, y esa jeta adusta en cuanto el foco se apaga. Que no. Creo que la cosa está clara. Es verdad que don Segura me sienta como una patada en el hígado, ojo, siempre quiero aclararlo. Hablo del personaje que sale en la tele. El ciudadano Segura me es tan indiferente como las pulgas del perro de mi vecino.

     Pero es que lo pone a huevo para seguir hablando, mal, de él. Decía el otro día la señora Irma Soriano, sentada en Sálvame, moqueando por la emoción, que a sus hijos les dice que “mamá está donde hay trabajo”. Se lo decía –según leo en una web de televisión- yo creo que para justificarse ante ella misma, ante sus hijos, y ante sus amistades, por haber dicho sí a la infame llamada de Gran Hermano VIP y aceptar –el domingo echó a andar la nueva edición, sin apenas tiempo de haber fumigado la casa para hacer respirable el aire tras el paso de los anteriores inquilinos-. Cada cual tiene sus razones para entrar en ese corral tan poco higiénico para la mente. Pero Irma sabe, por eso se justifica, que no es un orgullo. ¿Qué hacía Segura en Sálvame contestando al polígrafo? Vamos, vamos.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Maldeojos. La generala



La generala
(Artículo publicado el martes, 8 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     El domingo estrenaba La 1 una nueva edición de Masterchef, una gallina de huevos de un oro que ya mismo, de tanto explotarla, va a empezar a echarlos hueros, vanos, con pollito, pestosos. Tenemos la versión del ciudadano anónimo, la de los niños, y ahora la de las celebridades. Destaco un acierto principal. No han contado con el insoportable Mario Vaquerizo, ni con Santiago Segura, dos fijos en este tipo de tinglados que, al menos a mí, me tiran para atrás. La mecánica del programa es la misma, para que no se diga que hay clases. Y el jurado, con Jordi Cruz como nuevo villano desde hace un par de temporadas, en su papel. No pasa una. Temblando está Loles León. El programa no tiene más interés que el de ver con el mandil a los famosos peleando con el bogavante para echar unas risas. Manuel Díaz, el torero que mata a indefensos herbívoros en la plaza, casi llora ante el carísimo crustáceo por someterlo a semejante tortura.
     Al tiempo, Mariano Rajoy aún le da las últimas caladas a su purito asomado el vasto mundo después de formar Gobierno, una mezcla de Masterchef, con celebridades que nos darán mucho juego, como La Generala, esa Mariloli Cospedal que lo mismo te monta un monólogo inefable con el concepto diferido que se pone el casco dispuesta a engrandecer Ess-paña –menos mal que no le ha dado por engrandecer Portugal-, y una mezcla de Tu cara me suena, como el tal Juan Ignacio Zoido –muy católico, taurino, y cofrade, el que quitó el nombre de la calle a Pilar Bardem y se la dio a una virgen-, o la de Dolors Monserrat, la cuota catalana de la conca. Además, hoy, EEUU puede hacer del peligroso Donald Trump el más poderoso del planeta. Mi generala, defiéndenos.

miércoles, 13 de julio de 2016

Maldeojos. Insulto



Insulto
(Artículo publicado el domingo, 10 de julio, en diarios de EPI PRESS)


     Ni puta gracia ver a Santiago Segura –tenía que ser él el que coronara la payasada- disfrazado de albañil en la última cagada que se ha inventado TVE, Trabajo temporal –miércoles de madrugada-. Verlo en ese trabajo tan durísimo es un insulto a tanto paleta, yesero, o carretilla que se gana el jornal subido al peligro de un andamio, sofocado por el vapor del yeso en espacios cerrados, o manejando hormigón para encofrar edificios. El trabajo es algo tan serio y fundamental, tan necesario, que hasta en la Constitución se le nombra como derecho. No me vengan con pamplinas convirtiéndolo en espectáculo indecente, que lo es aunque su intención sea la inocente ingenuidad de ver a famosos trabajando en lo que no trabajan –Ángel Llácer como ganadero, también en el primer programa, Concha Velasco como panadera, o Ana Obregón como camarera de pisos-.

     ¿Cuántos meses tiene que trabajar un albañil para llevarse la pasta que el amiguete menos amiguete de la tele se ha embolsado por ese día de, oh, fatigosa grabación? Me importa una cagarruta de nutria lo mal o bien que pone ladrillos Santiago Segura. Al tipo también le importa un truño. Él se ha llevado un pastizal por ese “trabajo temporal”, otra dolorosa ironía, lo único serio del programa al retratar, por supuesto sin querer, que al PP no se le traiciona desde TVE, una España que sueña con un trabajo, aunque sea temporal, pero de verdad, un trabajo por el que te dan una miseria, echas horas como si no hubiera un mañana, sabes que aunque cobres a fin de mes serás un trabajador pobre, y sabes que ese trabajo conlleva una pérdida de derechos laborales que a nadie, a estas alturas del nuevo orden diseñado, se le ocurre reivindicar. Ríete ahora, Santiaguín.

martes, 12 de enero de 2016

Maldeojos. Demetrio y el aquelarre



Demetrio y el aquelarre
(Artículo publicado el domingo, 3 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     El lector, la lectora más puesta en demonios y alimañas seguro que conoce a Demetrio Fernández. El resto no. Me uno a la masa. Tampoco sé quién es. Y hasta ahora vivía feliz, sin saberlo. Tal vez, en los concursos del futuro, salga su nombre como sinónimo de mala pécora, de bruja, de alma sucia. Tal vez, si se dan prisa, pueden poner alguna pregunta sobre Demetrio en ¿Y tú qué sabes?, que estrenó La Sexta el domingo pasado y presenta Óscar Terol. Es un concurso rancio de cultura general del que han grabado sólo tres entregas, y se emite sustituyendo a Salvados hasta que el consumo amaine. Terol es uno de los guionistas de Allí abajo, una de las series de éxito de Antena 3. Tres famosos –en el estreno, Santiago Segura, qué pesadilla- y 200 estudiantes compiten. Y ahí podría entrar la figura de Demetrio. Por 1000 euros, que levante la mano quien sepa quién es Demetrio Fernández. Un futbolista, podría decir el estudiante de medicina. Noooo, grita el presentador vasco llevándose las manos a la cabeza. El peluquero de “Palmeras en la nieve”, dice uno de los famosos alardeando de conocer hasta el último de la lista en su profesión. Oh, nooooo, dramatizaría de nuevo Terol al tiempo que el estruendo de la fanfarria del programa haría vibrar los altavoces de la tele. Este menda, el tal Demetrio, no es conocido por su nombre pero sí por su cargo, que pagamos todos. El obispo de Córdoba es el último que se incorporó en 2015 a la lista de tontos del año. Dijo hace unos días en una carta a su rebaño, difundida en Youtube, una especie de discurso del rey pero cambiando el dorado del palacio real por un morado podemita, muy mariquita, todo hay que decirlo, que la familia auténtica es la que él defiende, una familia loquísima compuesta por padre, hijo y espíritu, que por muy santo que sea no deja de ser espíritu, por dios, Demetrio, que se te va la pinza. Búsquenlo y disfruten de su tono de melosa arenga, de su ritmo y dicción, de su manera lenta de mover las manos como un padre dulce en las formas pero terrible, amenazador e iracundo en el fondo. 
Este es Demetrio, obispo de Córdoba. Ni los sayos, ni su aparente sonrisa humana, ni el saludo al populacho, enmascaran el olor a azufre que gastan los demonios.

Rappel y el tanga

     Pero les aconsejo que no tengan nada punzante al lado, nada que pueda dañar su tele, su ordenador, su teléfono caro. El que avisa no es traidor, muy traidor, y mucho traidor. Dice Demetrio, obispo de la misma iglesia que el papa Francisco, el que decía que no era nadie para juzgar a nadie por sus gustos amorosos y sexuales, que para traer hijos al mundo el abrazo amoroso entre hombre y mujer no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, fruto de un aquelarre químico. Deme, tío, campeón, eres más malo y tienes más veneno que Kiko Hernández imitando a Rosa Benito que, junto a la estrella  del mercadillo del jueves Raquel Boyo, se confirma para Gran Hermano VIP. Aún no han desinfectado la casa de Guadalix y Telecinco ya anuncia la apertura de la zahúrda, que también contará con Rappel –cada vez que lo nombro no puedo quitarme de la cabeza la imagen atroz de verlo en carne mortal, puro aquelarre contra el deseo, en una playa de Málaga donde todos íbamos en bolas y él con un tanga que ni el espíritu de  la familia del Demetrio sería capaz de ponerse, que serán espíritus pero tienen su pudor-Yo creo que el obispo de Córdoba dijo lo que dijo sin pensar lo que dijo. Yo creo que un hombre con un crucifijo colgado al cuello, pero crucifijo ostentoso, tipo badajo, tipo macarra maquinero, que profesa el cristianismo, todo amor, no puede ser tan malo, no puede ser tan mala gente, no puede decirle al hijo del matrimonio tal o cual que su hijo es fruto de un aquelarre químico. Dice Demetrio que hay muchos que piensan en el derecho a tener un hijo como si un hijo fuera un objeto. ¿En serio? ¿La gente busca un hijo por fecundación in vitro por capricho, como se busca un collar para el perro o el mismo perro, como si fuera un consolador, un rosario, o un piso? Con el despiporre de la programación navideña las palabras del obispo saltaron a algún informativo, quizá recogidas por algún programa, pero entre los especiales, el lío postelectoral, y los nenes en casa, el escupitajo de este jerarca católico se diluyó. Pero hay cosas que no pueden quedar impunes. 

Detalle del cartel de la manifestación por la muerte de Alan.
Es un detalle del cartel de la manifestación por la muerte de Alan, un chaval que consiguió tener un carné de identidad que recogía su verdadera identidad de género. Pero no pudo aguantar la presión y se quitó la vida. Esto sí que es un aquelarre social, una vergüenza. Y los Demetrios patrios con sus soflamas incendiarias que reparten odio al diferente deberían de lavarse la boca y apagar sus cerebros enfermos. Imagen de Chrisallys.


Chrisallys y Alan

 Si para este alto funcionario del negocio de la fe el hijo nacido por fecundación in vitro es un “producto”, “un aquelarre”, ¿qué pensará del niño que nace atrapado en un cuerpo de niña, se opera para conseguir ser lo que siente que es, las leyes lo reconocen con su auténtica identidad, y adquiere su DNI que lo avala? ¿Cabezas y corazones como el de Demetrio le harían la vida imposible? Hace apenas unos días la familia de Alan, uno de los primeros transexuales que logró ese aval ciudadano que lo confirmaba como niño y no como la niña en la que nació, a través de la asociación Chrisallys, grupo de familias de menores transexuales, dijo que Alan se quitó la vida “porque no pudo con la presión de la sociedad”, incluyendo el ámbito escolar. Esto sí que es un aquelarre insoportable, Demetrio. Tampoco puede quedar en el olvido, por mucho cava barato, confeti postizo, uvas y campanadas, y galas ajadas enlatadas de Fin de Año que nos abran, la acción anti sistema, el aquelarre repugnante de ver a más de 200 personas sin hogar, pobres de solemnidad, comiendo en el ayuntamiento de Madrid gracias al padre Ángel, el cura loco de Mensajeros de la Paz que se dedica a esa chuminada de los necesitados en vez de clamar contra el pecado y la disolución de la moral católica y a Manuela Carmena. La peligrosa alcaldesa está rebajando la deuda municipal, atiende a los sin techo, y los trata con dignidad, por dios, qué asco, Ana, no mires, olvídate, le dice Aznar a Botella sin perder la cuenta de sus quince mil flexiones de la mañana, que esta gente es capaz de todo con tal de humillar a los verdaderos patriotas. Y quita esa cadena, que ahí sólo cuentan historias que a nadie interesan. De confianza, o La 1, o 13 tv, la de Demetrio.
Manuela Carmena no tiene límites. La tía no sólo reduce la deuda municipal que dejaron los gobiernos del PP sino que deja el Ayuntamiento para dar una cena a 200 personas, que no son VIP ni nada. Esto es un sindiós, coño.

La guinda
TVE modernísima
Es emocionante terminar el año con TVE. La más moderna, la más vanguardista, la tele pública que el ciudadano necesita. Por eso La 1 echa mano de Ramón García, el tío de la capa, Anne Igartiburu, y ambos, junto a telepasiones y mucho Raphael, Bertín, que salió de su casa para quedarse –como humorista, anunciante, cantante, presentador, lo que le echen- en la nuestra. Viva TVE. Si es que hay que quererla. Muá, y muá.