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domingo, 4 de noviembre de 2018

Maldeojos. Lo siguiente


Lo siguiente
(Artículo publicado el martes, 30 de octubre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Como ustedes imaginarán, si anoche se estrenó un programa yo no puedo haberlo visto y estar ya escribiendo sobre él. Así que enseguida se me podrá decir que cómo si anoche se estrenó en La 1 Lo siguiente hoy ya estoy hablando de Lo siguiente. Veamos. Hay que decir que Lo siguiente viene a sustituir Hora punta. Y además hay que decir que si Lo siguiente lo presenta Raquel Sánchez Silva, Hora punta lo presentaba cada noche Javier Cárdenas. Para quienes estaban al tanto del espectáculo infame que ofrecía en la tele pública el señor de la lengua de trapo, con un sumario que daba bochorno y llenaba de oprobio y vergüenza al medio y a los espectadores con un mínimo de sensibilidad y exigencia, la desaparición de dicho producto fue un motivo de alegría, como cuando se decide retirar cuadros, levantar alfombras, arrastrar sofás, y darle una mano de pintura a las paredes y una limpieza a fondo a los cuartos.
     Es muy arriesgado, pero lo voy a escribir. Aquí podría acabar esta pieza, escribir que no hay comparación, que entre Raquel y Javier me quedo con Raquel porque sí, sin más, y que, por tanto, entre Lo siguiente y Hora punta, me quedo con Lo siguiente casi por lo mismo, porque sí, porque muy malo tiene que ser Lo siguiente para no ser mejor que la oferta de Hora punta. Además, como apuntó la directora de entretenimiento de TVE en la presentación, Lo siguiente es el primer programa en ese tramo horario –después de los informativos, antes de la llamada hora de máxima audiencia- que lo presenta una mujer, y lo hace frente a Pablo Motos en El hormiguero y Wyoming en El intermedio. En fin, que lo siguiente que haga será ver Lo siguiente para escribir sobre Lo siguiente.



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Maldeojos. Oriol y Raquel


Oriol y Raquel
(Artículo publicado el jueves, 30 de agosto, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Supongo que así, ni idea, que no saben ni de qué ni de quién hablo. Es lógico. Hay que afinar mucho para saberlo. Hablo de Oriol Nolis y de Raquel Sánchez Silva, que van a sustituir a dos figuras controvertidas de la tele de antes de la llegada de la imparable Rosa María Mateo, que según dicen medios de panfleto y tentetieso, desprestigiados por sus propias ocurrencias, vendida como información lo que sólo es una mentira, a veces grotesca de tan burda, está haciendo una escabechina. Oriol se dice que sustituirá al hasta ahora presentador del Telediario del fin de semana, don Pedro Carreño, que a su vez, con la irrupción del PP en RTVE en 2013, ocupó el puesto de Nolis. Lo de siempre en esta pobre casa. Sobre el solar de la mezquita que te destruyo levanto la iglesia que más tarde destruiré para levantar de nueva mi mezquita. Pues lo mismo.

     Creo que más, incluso creo que mucho más, me gusta el otro cambio. No me negarán que haga lo que haga Raquel Sánchez Silva mejorará la imagen de La 1 sustituyendo al insoportable Javier Cárdenas, y por supuesto, haga lo que haga, seguro que Raquel hará algo mejor que Hora punta, programa inaudito, marciano, polar, cortito, tontito, cabestro, cansino, antiguo, total, que no debería de estar en hora de máximo prestigio en la tele pública. La anterior dirección, arrobada con un producto tan zafio, huero, tan amarillo y sensacionalistas, volcado en el suceso o dando pábulo a teorías delirantes contrarias a la ciencia, y arrobada con un presentador tan pésimo, amarró al maromo con un contrato –eso dijo el tal Cárdenas-, que ahora es papel mojado. Hala, a la calle. Sin contemplaciones. Ya no volverá Hora punta. Bienvenidos Oriol y Raquel.


lunes, 27 de marzo de 2017

Maldeojos. Tu cuñao



Tu cuñao
(Artículo publicado el sábado, 18 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Seguro que a mucha gente le resulta raro, incluso reprobable, que alguien como Iñaki Gabilondo, un tótem del periodismo cabal, un referente de la credibilidad en el análisis de la actualidad, se meta en jardines que no son de su competencia sino que tienen que ver con el entretenimiento más ligero. A otra mucha gente, entre la que me incluyo, les parecerá que Iñaki, incluso en ese registro, lo hace como el maestro que es y sin caer en el ridículo. Aclaro y sitúo al lector. Gabilondo hace un programa en Cero, Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años, que es una rareza de calidad, interés y curiosidad en donde va planteando a expertos, de economistas a sociólogos, de astrónomos a biólogos, que se aventuren a reflexionar sobre lo que será el futuro en esa y otras materias. Es un programa adictivo y fascinante hecho con la mejor materia prima, el talento.

     Ya lo dijo en el FesTVal de Vitoria Jon Sistiaga cuando le entregó a Iñaki el pasado año el Joan Ramón Mainat. No sólo hace el mejor periodismo ahora sino que el tío va y hace el mejor periodismo del futuro. Pues en Likes, programa de Raquel Sánchez Silva en la misma cadena, Iñaki hizo una parodia brillante de su propio programa hablando con una figura de uso corriente, Tu cuñao, interesándose por cuestiones de primer nivel como “ese corpus doctrinal de su pensamiento, donde maneja con frecuencia una idea, la idea de ‘eso es como todo’”, o si algún día sabremos “el punto exacto donde nos pica la espalda porque entiendo que aún estamos lejos de saberlo”, pero sobre todo hay algo que me interesa, dice Iñaki, “¿habría manera de saber cómo se distingue un melón malo de uno bueno?”. Grande, Iñaki, grande.

martes, 17 de mayo de 2016

Maldeojos. Nacidos para ganar



Nacidos para ganar
(Artículo publicado el domingo, 15 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

La divina, y a veces burra y divertida Victoria Abril, se ha dado un garbeo por España promocionando su última película. Victoria Abril es un cañón verbenero a la que no veo desde la edad del hielo de la Primavera Cinematográfica de Lorca en su décima edición. Era marzo de 2006, y la actriz presentaba en el Teatro Guerra uno de sus caprichos de consentida, su primer disco, “Putcheros de Brasil”. No, no es lo mejor que he escuchado en mi vida, pero tenía gracia su voz ronca dándole al portugués brasileiro y chispeante. Han pasado 10 años. 10 años de tantas cosas. En Likes, el programa de Raquel Sánchez Silva para el canal #0 de Movistar, producido por 7 y Acción, la de Pablo Motos, dicen que ven la vida “a través de las redes sociales”, y que quiere ser “entretenido, divertido, informativo y viral”. Pero va a ser que no, al menos el día que toca “si no quieres caldo, toma dos tazas”. Nada es así si en el plató está Mario Vaquerizo, ese ser estrambótico y patético. Y está. Este avispado habla en femenino, pero no como revulsivo, no para reivindicar eso del lenguaje igualitario –pamplina ridícula del todos y todas, españoles y españolas, obreros y obreras, o el lenguaje y la lenguaja, como circula por la red una coña sobre el asunto- sino porque ella, seguro que le gusta el femenino, es la más moderna, la más descarada, la más guarra y perdularia. Vamos, para vomitar. Sólo tienen que verla como jurado –o jurada- en Levántate. All start, el último mojón de Telecinco, copia china de Tu cara me suena. Pues bien, a Likes acudió Victoria Abril para hablar de “Nacida para ganar”, comedia de Vicente Villanueva, con Alexandra Jiménez y Cristina Castaño, pero donde más me gustó fue en su visita a Late Motiv, lo de Andréu Buenafuente.

Say yay, yay, yay…
Junto a la malagueña, que vive en Francia, donde trabaja en una serie de mucho éxito, se sentó la mujer de Buenafuente, Silvia Abril, parodiando a Victoria. Consiguieron unos minutos de televisión memorable, cómplice, inteligente, esa televisión que te deja buen sabor de boca, esa que de repente, sin darte cuenta, hace que te descubras en un ambiente plácido donde te dejas llevar sin estar tenso. Lo contrario a lo que sentí viendo lo poco que vi de la última entrega del mencionado Levántate. All stars. Hay que tener cuajo para soportar las caras de vieja desdentada y loca de Vaquerizo, para no esputar cuando oyes sus estúpidos comentarios. Hay que tener inmensas tragaderas para no salir cortando cada vez que Alaska se pone intensa evaluando la actuación de un tal Toño Sanchís, el que fuera representante de Belén Esteban, o para no llorar de incredulidad cuando aparecen Los Chunguitos dejando su rastro de premiada ignorancia, de estulticia alabada, su perfil de cromañones servidos como pasto de una audiencia conquistada, abducida y catequizada por los valores que fomenta con soltura Telecinco, nacida para ganar –50 millones este primer trimestre del año trasegando espectáculos basura-. Jamás volveré a sentarme delante del televisor para ver esa mamarrachada que presenta con alucinante naturalidad Jesús Vázquez, que ha dicho que está feliz porque, al fin, tiene un programa donde se siente más él que nunca, y que Vaquerizo es puro espectáculo, oro puro –de verdad que me pregunto si el equivocado soy yo, que seguro que sí-. No acaba mi drama ahí. Otra que nació para ganar –menos Eurovisión, seguro-, es Baréi, ya saben, la del festival. En realidad se llama Bárbara, pero ella es distinta, tiene edad de señora, pero hace cosas de niñata, pone caritas a la cámara, y abre sus deditos así, con la v de victoria, o se tapa la boquita así, como la enfermera del cartel que pide silencio, o baila liando sus pies como una trilera trasnochada. En el año del 400 aniversario de la muerte de Cervantes, TVE se pasa el español por el chichi y en Estocolmo permite que  Barbarita cante, Say yay,  yay, yay. Ni Los Chunguitos, nacidos para espantar.

El pujante Pujalte
Pero el que esta semana ha dicho aquí estoy yo, que lo tiro, ha sido Mariano Rajoy. No se ha ido la campaña electoral del 20D cuando ya tenemos encima la del 26J. Así que el vídeo de Rajoy, como el nuevo caso aislado diario de corrupción, blanqueo de dinero, o financiación ilegal del PP valenciano, que no falla, ha llegado a casa. Buff, la leche. Es ese tipo de vídeos que te hace vibrar, que te levantan del asiento, que si fueras público de Levántate. All Stars no te sentaba de nuevo ni tu madre a cogotazos. Es ese en que, maquillado como un travesti de burdel barato, habla desde la Moncloa –uso indebido de instituciones públicas, dicen desde el PSOE- para recordarnos que el fin del mundo está cerca si el personal, gilipollas, vota lo que no debe. Los ojos de Rajoy, que siguen con dificultad el texto que le han puesto delante, son un poema descarriado. Su lengua baila en la boca, y su gesto de permanente espanto y despiste acaban siendo el mensaje. El resultado, un hombre acabado, monocorde, tramposo, mortecino, frío, antiguo, cansino, gris, un tipo nacido para aburrir. Cuando el martes firmaban Pablo Iglesias y Alberto Garzón la alianza entre Podemos e IU el cielo se desgarró manando el veneno de la birra del pacto, y Rajoy el indecente, y Pedro Sánchez el ruiz y mezquino, se miraron con amor pensando en el yogurín Rivera para encamarse la misma noche del 26J. Oh, pero nadie contaba con el pujante Pujalte, don Vicente Martínez Pujalte, el payaso de la política, el tipo que iba en nombre del PP de plató en plató para hablar de decencia y honradez con su puntito chocarrero que ahora descubrimos como estrategia de despiste, para enmascarar sus tropelías, este tipo, este murciano choricero, es un pillo de libro. Investigado por presuntos delitos de falsedad documental y cohecho, el pájaro, ahora exdiputado, se contrataba a sí mismo gracias a ingenierías financieras de sinvergüenza que pone el cazo simulando que trabaja. Vamos, un perla. Nacido para estafar. Como el personaje de Victoria Abril en la peli mentada.

La guinda
Lujuria adolescente
Al cabo de los años nos enteramos de que los jovencillos de Física o Química, la mítica serie de Antena 3 para adolescentes carpeteros, era una bacanal después de la grabación. Todos con todos. Lo dijo hace tiempo Úrsula Corberó, que trabajó en la serie y ahora es la hija del embajador español en Tailandia –La Embajada, miércoles, Antena 3-. Pero ahora la noticia ha sido recuperada. Y arrasa en las redes. El sexo es un valor seguro.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Maldeojos. No me puedo quejar



No me puedo quejar
(Artículo publicado el domingo, 28 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)



      La semana pasada no podía respirar. En esta no me puedo quejar. O sea, que algo se ha ganado, se puede pensar. Siga leyendo, por favor.
-¿Qué tal por España?
-Bueno, no me puedo quejar.
-Entonces bien, ¿no?
-No, no. Que no me puedo quejar, que me multan si me quejo.

Quizá conozcan el diálogo que ha saltado a las redes. Es un reflejo perfecto de lo que este Gobierno entiende por libertad. Así las cosas, señor ministro, don José Fernández Díez, supernumerario, ¿la mordaza que nos pondrán la compra el ciudadano o corre por su cuenta? El otro día, recién aprobada lo que su Gobierno, en otro alarde de perversión lingüística, llama Ley de Seguridad Ciudadana, la policía de Madrid empezó a practicar lo que para Mariano Rajoy es la libertad impidiendo que Raquel Sánchez Silva, unida a programas de Cuatro como Pekín Expréss o Perdidos en la tribu, grabara imágenes de la fachada de la sede del PP desde su balcón –vive cerca de la calle Génova- el día en que Daniel Pérez, de Bronchales, Teruel –por cierto, agraciado el pueblo con un quinto de la Lotería Nacional, manda cojones- estrelló su coche con dos bombonas dentro en la sede del partido. Las protestas contra esta ley se han sucedido por toda España. Hemos visto las imágenes en todas las televisiones. ¿Hasta cuándo? Pues hasta que la policía lo considere oportuno “para nuestra seguridad”. El Gran Wyoming, que de nuevo humilló desde La Sexta Noche al político en activo que acudió a Telecinco como estrella de Un tiempo nuevo, decía con su verbo torrencial, que la policía, es la que decidirá si algo es delito o no, y la que nos podrá arrebatar el móvil por hacer fotos o grabar imágenes de sus actuaciones. Rajoy, como ya sabíamos, no es el político tontito, sin ideología, que estaba ahí sin sentir ni padecer. Qué va. Tiene ideología, sabe lo que hace, ejecuta un plan al milímetro, y cada paso que da, en economía, sanidad, educación, en lo social, va en la misma dirección, crear ciudadanos asustados, sometidos, dependientes, perfectos y útiles para el gran capital, el Gran Mangante.



José Fernández Díaz, ministro del Interior, supernumerario del Opus, el mismitico que concedió -sin ánimo de chiste- la más alta condecoración policial a la Virgen conocida en el mundo mariano como Nuestra Señora María Santísima del Amor, aunque la tal ni fue muerta en acto de servicio ni quedó mutilada a resultas de su trabajo, condiciones que especifica la legislación para otorgar semejante distinción. Bah, pelillos a la mar. Ah, la pensión vitalicia que conlleva la medallita no se la han dado a la muñeca por cosa obvia.. Bien, pues este genares, con el consentimiento del presidente del Gobierno, ha firmado la ley que endure la libertad de manisfestación y protesta ciudadana. Todo cuadra. Nota. Si se menciona aquí la creencia religiosa de alguien, algo respetable, es porque esas creencias particulares condicionan la actividad pública del mentado. Y eso es inaceptable.
Impecable caca
Por cierto, el invitado a Un tiempo nuevo la semana pasada fue Rafael Hernando, el portavoz del PP en el Congreso. Menuda boca tiene el pájaro. Si uno no quiere para sí mismo ninguna mordaza, tampoco para los políticos. La única mordaza que deberían de practicar es la de la prudencia. El nuevo portavoz va marcando terreno como los perros, meándose por las esquinas. ¿Por qué tenemos que soportar a tipos que manipulan y defienden ahora lo que antes los enfurecía? Dice que Podemos va de Don Limpio pero están cubiertos de “suciedad, por no decir caca”. Por favor. Como si fuéramos cretinos, dice sin que la policía de la decencia política se le eche encima, que el partido de Pablo Iglesias, sólo quiere preguntas amañadas y a su medida”, olvidando que Rajoy es el rey del plasma. Y defiende el cheque bebé, a meses de las generales, cuando lincharon por lo mismo a Zapatero. No se puede decir una cosa cuando se está en la oposición y otra cuando se gobierna. ¿Quién lo dijo? De don Mariano, pero como líder de la oposición. Todas estas minucias las saca Más vale tarde, el programa de Mamen Mendizábal, es decir, La Sexta, es decir, la cadena de la que el PP está harta. ¿Y si prohibieran usar el archivo de las teles? ¿Y si se regalaran para Reyes, antes de que los boten las urnas, unas televisiones como la que ya tienen en TVE? Alfonso Rojo hizo un retrato fiero de lo que se cuece en la tele pública entre bambalinas cuando dijo antes de la entrevista a Pablo Iglesias, como respuesta a la consigna del director de La Noche en 24H, de que hubiera buen rollo para que “no parezca una encerrona”, que al enemigo, ni agua. Esta desvergüenza tan acojonante constata entre bastidores el sesgo ideológico que con tanto descaro se nota luego. Es tal el desprecio y la desfachatez que a los pocos días José Antonio Sánchez, director de RTVE, calificó de “impecable” la entrevista. Pone la cerecita de nuevo Alfonso Rojo, que al publicarse el audio con su bravuconada, dijo que en TVE no te puedes fiar de nadie porque “serían capaces de filmarte el culo en el baño y subirlo a Youtube”. Dios no lo quiera. Propongo otra cosa. Que hagan limpieza de sangre con el carné del partido en la boca. 
Momento de la famosa entrevista -cuidado, que no crea que es una encerrona- a Pablo Iglesias en el canal público 24H. Alfonso Rojo, una vergüenza periodística,advertía en el pasillo, antes del encuentro, que "al enemigo, ni agua". Para los directivos de la tele pública la entrevista fue... IM-PE-CA-BLE.


Yo no veo Sálvame

Otros expertos en manejar desechos están en Mediaset. La última de Sálvame y su madre, la productora La Fábrica de la Tele, es hacerse la víctima con el aviso de la Comisión Nacional del Mercado de la Comunicación, que le dio un plazo de 10 días para respetar, de una puta vez, el horario de protección infantil ya que, dice la CNMC, sus contenidos no resultan adecuados para emitirse en la franja horaria de protección reforzada. La Comisión destaca en su resolución hechos, frases, y situaciones reales que se han oído durante la emisión, y dice que se presentan de forma explícita, entre otras vulneraciones, graves conflictos de tipo emocional –venganza, malos tratos, divorcios traumáticos, violencia doméstica, odio-. Destaco una frase que puede resumir una tarde normal. “A mí ya todo me da igual, pero ésta no se ríe de mí y menos de mi madre. Por eso lo vuelvo a repetir aunque lo saque Ana Rosa: te saco los ojos, me los como, los vomito y los pisoteo, ¿vale? Así es. Lo dijo la señora Belén Esteban. Un asco. Pues bien, agobiadas por su propio excremento, productora y cadena se han puesto el traje de víctimas, felices por el jaleo y la bulla, y tras acatar la resolución –han dividido en dos el programa-, han pedido que el público exprese su apoyo con el lema “Yo veo Sálvame”. Va a ser que no. Yo, por borricas como Raquel Bollo, no ma-to. Pero tampoco quiero que las amordacen. Mi mordaza es no ver el programa.

Momento en que el cortijero mayor se dirige a la parva para meter miedo haciéndose las víctimas. Que viene el lobo y nos cierran la cuadra. Es mentira. Nadie quiere cerrarles el basurero. Pero hay unos horarios protegidos que hay que cumplir, y estos gañanes no los cumplen. Eso es todo. Sálvame es un alarde de mal gusto, de peleas, de mal rollo, de amenazas, de exhibición de venganzas, y la CNMC ha dicho basta. Eso es todo. Telecinco, que no es tonta, no sólo ha entendido el mensaje, porque sabe que es verdad, sino que ha remediado la cosa dividiendo Sálvame en dos partes, siendo la última, con los niños por la casa, un poco más suave de tono. Pero han aprovechado el lío para engañar e ir de mártires. Que les den. Es su negocio, no el nuestro.

La guinda
Sonia la zafia
Hasta el final fue vulgar. Sonia Castedo, elegida alcaldesa por orden de los ciudadanos que la votaron, no estuvo a la altura de esa confianza. Su cobarde dimisión, su chulesco desprecio por las formas, ha ocupado de nuevo informativos y tertulias, y de nuevo han resumido su lamentable paso por el ayuntamiento alicantino recordando su panoplia de gestos chabacanos, vulgares, ordinarios. Qué putada de imputada para Alicante.