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lunes, 4 de diciembre de 2017

Maldeojos. Otra tele junto a ti



Otra tele junto a ti
(Artículo publicado el domingo, 26 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Casi se me escapa el titular y lo llamo Otra tele, puta. Vengo caliente, muy caliente, y no esa calentura tan humana de la entrepierna, sino de ver un vídeo que te pone la mala leche a cien en cero coma dos segundos. Ese tipo de anuncios, de promociones de programas, que te sacan lo mejor de ti porque te hablan de lo peor de ti, o de quien se ponga por delante. En un escenario vacío, un foco cenital ilumina el espacio de una silla que pronto será ocupada por un tío y una tía. El tío es el actor Manolo Caro, de cara enjuta, marcada, seca, de facciones apropiadas para defender personajes duros, incluso crueles, ese tipo de personajes que no conocen la piedad. La tía es la actriz Blanca Portillo, sin maquillaje, de marcadas mejillas, seria, una mujer capaz de defender como las grandes a mujeres con un par de ovarios, con ese punto arisco que la hace tan suya. Zorro, dice Manuel Caro repantigado en la silla, con las patas abiertas, chuleta, casi con las manos cogiéndose el paquete, héroe justiciero. Zorra, dice Blanca Portillo en la semipenumbra de la pantalla, puta. Perro, el mejor amigo del hombre, dice él. Perra, puta, dice ella en el siguiente plano. Golfo, vuelve él, descarado, pillo. Golfa, vuelve ella, puta. Hombrezuelo, otro plano de él, hombrecillo, mínimo, pequeño. Mujerzuela, otro plano de ella, puta. Guarro, dice el actor mientras la cámara se va acercando poco a poco cada vez más en plano medio, sucio, que no se lava. Guarra, dice la actriz mientras la cámara se acerca poco a poco al plano medio, puta. Puto, insiste él con expresión neutra, don Juan. Puta, insiste ella con expresión neutra, puta. El último plano es la silla vacía. Pero a tu cabeza ha llegado un mensaje claro, contundente, sin fisuras. Es la promoción de la nueva temporada de Tabú, el programa que firma Jon Sistiaga en 0#. Por cierto, a ver si chotillas del periodismo folclórico como Samanta Villar aprenden un poquito.

Pluma, pluma gay
     Lo del lenguaje viciado, nada ingenuo, y no hablo del nosotras y vosotras que los profesionales de la política enmarañan en discursos sin alma por muy correctos que quieran ser, se percibe en el propio diccionario de la RAE. Lo he comprobado yo mismo con la palabra “hombrezuelo”, mentada arriba. No existe. Pero sí mujerzuela –mujer de poca estimación, mujer perdida, de mala vida-. Incluso el corrector de Word te avisa subrayando en rojo tu atrevimiento, tu error al poner hombrezuelo, color que desaparece si escribes mujerzuela, normalizado y guay. El miércoles de esta semana estrenó la tele de Movistar esta nueva temporada de Tabú, que dedicará cuatro emisiones al machismo, eso que nos parece tan lejano y superado, y ahí sigue, agrietándonos la sociedad como se va agrietando la tierra de los pantanos al 10% de su capacidad. La Sexta Noticias le dedica a estos asuntos un tiempo que se echa de menos en la tele pública, aunque el otro día contaba Ana Blanco en el Telediario que en Europa un tanto por ciento elevado sigue pensando que la mujer ha de hacer las faenas de casa mientras el hombre ha de llevar el dinero, o que los hombres no deben llorar porque eso es cosa de mujeres. Tabú, el programa de Jon Sistiaga, emitido en hora de máxima audiencia, vuelve a darle un cogotazo, sin pretenderlo, a TVE, que cuando hace reportaje le sale el chichinabo en que ha convertido el otrora prestigioso Informe semanal. Menos mal que nos queda En portada, donde otra tele es posible. Y desde luego, también comentado arriba, cogotazo y de los gordos a esa parodia de periodismo que celebra cada semana Cuatro emitiendo Samanta y… Pero no todo es fango y confeti en la cadena chica de Mediaset, aunque se lo curra para que lo parezca. No ha terminado la pestilencia descacharrante de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? cuando ya está ahí Carlos Lozano, desde el miércoles, con el mono de bregar entre paja y cajonadas pregonando que Granjero busca esposa, y esposo, che, que la cuota gay da mucho juego en esa cadena. De hecho en la promoción sacan a cuatro locas en el tractor cantando el pluma, pluma gay, mientras se contonean como se espera que lo haga un homosexual, es decir, como si viviera en un continuo Día del Orgullo subido a la carraza. Algún día, como con el machismo en la sociedad, habrá que analizar el trato que la tele da a la homosexualidad.

Viernes negro, gilipollas
     Con Fuera de cobertura, que firma cada semana Alejandra Andrade –a punto ya de terminar la temporada- algo se alivia el maltratado periodismo de la mano de la cyborg sexual Samanta. Pero hay que tener mala suerte. Hoy que hablo de Fuera de cobertura, zas, va Alejandra y se mete en un sex shop en Tokio para poder decir que allí no entran cámaras nunca y que hay muñecas que “parecen niñas… es asqueroso” –ay, Alejandra, llegas tarde, tu colega Samanta ya habló de las muñecas follables-. La cámara la sigue como una sabuesa para grabar sus reflexiones, a un tris de ser un clon de Villar, aunque rebaja su teatralidad sensacionalista. Se fue a Japón esta semana para retratar sus costumbres futuristas y la relación de sus habitantes con la soledad, el trabajo, y el sexo. Y sí, el equipo de Fuera de cobertura firmó un trabajo interesante que podría estar en otra cadena que no fuese Cuatro y sus basurillas extravagantes. No me importa, por tanto, tener esa tele junto a mí. Al contrario, echo el candado de mi puerta y tiro la llave si el señorito Bertín Osborne abre la suya, se repantinga en su sofá con el paquete de par en par porque sé que el tufo machista es insoportable haga lo que haga, aunque reciba a Dani, Flo, y Lara Álvarez, dios, tiran de cualquiera. Jon Sistiaga debería de contar con Bertín a ver qué cría el coco de un machito de playa. Y termino sin poder resistirme a traer aquí la pregunta de Arturo Pérez Reverte en Twitter “¿Por qué Black Friday y no Viernes negro? Ya puestos a ser gilipollas, seamos gilipollas en castellano. Impecable, académico. Otro lenguaje, como otra tele, es posible junto a nosotros.

La guinda
600. 000 euros
Si se confirma lo que he leído en algunas noticias, es para llorar otra vez con TVE. La cantidad de arriba es lo que parece que ha cobrado el circunspecto Carlos Herrera, el de la onda en la sombra, en concepto de indemnización por haberse suspendido la emisión del programa basura ¿Cómo lo ves? que presentaba en La 1. Directivos de la casa y arrogante criatura, lo veo fatal. Y ustedes a nosotros, imbéciles.

lunes, 27 de marzo de 2017

Maldeojos. Tu cuñao



Tu cuñao
(Artículo publicado el sábado, 18 de marzo, en diarios de EPI PRESS)

     Seguro que a mucha gente le resulta raro, incluso reprobable, que alguien como Iñaki Gabilondo, un tótem del periodismo cabal, un referente de la credibilidad en el análisis de la actualidad, se meta en jardines que no son de su competencia sino que tienen que ver con el entretenimiento más ligero. A otra mucha gente, entre la que me incluyo, les parecerá que Iñaki, incluso en ese registro, lo hace como el maestro que es y sin caer en el ridículo. Aclaro y sitúo al lector. Gabilondo hace un programa en Cero, Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años, que es una rareza de calidad, interés y curiosidad en donde va planteando a expertos, de economistas a sociólogos, de astrónomos a biólogos, que se aventuren a reflexionar sobre lo que será el futuro en esa y otras materias. Es un programa adictivo y fascinante hecho con la mejor materia prima, el talento.

     Ya lo dijo en el FesTVal de Vitoria Jon Sistiaga cuando le entregó a Iñaki el pasado año el Joan Ramón Mainat. No sólo hace el mejor periodismo ahora sino que el tío va y hace el mejor periodismo del futuro. Pues en Likes, programa de Raquel Sánchez Silva en la misma cadena, Iñaki hizo una parodia brillante de su propio programa hablando con una figura de uso corriente, Tu cuñao, interesándose por cuestiones de primer nivel como “ese corpus doctrinal de su pensamiento, donde maneja con frecuencia una idea, la idea de ‘eso es como todo’”, o si algún día sabremos “el punto exacto donde nos pica la espalda porque entiendo que aún estamos lejos de saberlo”, pero sobre todo hay algo que me interesa, dice Iñaki, “¿habría manera de saber cómo se distingue un melón malo de uno bueno?”. Grande, Iñaki, grande.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Maldeojos. Ana y los otros



Ana y los otros
(Artículo publicado el domingo, 18 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

     Llevo unos días, desde que llegué a casa después de haber estado casi una semana en el FesTVal de Vitoria, preguntándome la misma cosa de forma obsesiva. ¿Hay algo peor que ver a Ana Obregón así, sin esperarlo, cuando tú tratas de salir del ascensor y ella de entrar? Les aseguro que lo hay. ¿Hay algo peor que ver dos veces a Ana Obregón en el mismo día, tenerla a cuatro palmos, casi oler los litros de silicona, y advertir que el desastre es del tipo catástrofe sin vuelta atrás porque no tuviste ovarios de darle un manotazo al cirujano o al que te echó tanto botox en las mejillas que te dejó la naricilla atrás, entre los pómulos, como una gorrina que da entre escalofrío y carcajadas? Lo hay. Hay algo peor. Verla en el ascensor, y verla entrar al restaurante donde estás comiendo y quedarte con la merluza en el aire porque ha llegado ella buscando mesa, paseándose por el salón diciendo hola, hola a todo el mundo, y acercarse a la camarera para que, ay, a ver si pueden quitar el aire, que tengo mucho frío. ¿Dicho en susurros? No, ella es Ana Obregón. Que se oiga bien. Pues va a ser que no, guapa. Lo que puede hacer es ponerse allí, donde apenas se nota, le dice la camarera. ¿Hay algo peor que ver a la Obregón dos veces en el mismo día? Sí, verla en el ascensor, en el restaurante, y grabando Algo pasa con Ana, que emitirá DKISS, una de las últimas concesiones en la TDT que rellenan su programación con infames subproductos yanquis –El rey de las tartas, Enterrado en mi basura, o Los peores tatuajes, basura catódica sin paliativos- . Algo pasa con Ana es otro incomestible producto en la línea de Alaska y Mario o Las Campos. El problema de esta señora es no saber parar. No saber dónde termina su vida real y empieza la fingida, creyendo que lo que hace para la tele se lo tomará la gente como si fuera la real. Y sale falsa, sobreactuada, y vacía. Así que qué importa lo que le pase a Ana.

La fatuidad con tetas

     Hablo tanto de un producto que ni siquiera veré porque he tenido la suerte de ver sus tripas antes de que se emita, y porque frente a ese concepto de entretenimiento huero, sin pulso, por Vitoria, como es lógico, ha pasado otra forma de entretener, otros nombres y productos que hacen de la televisión un medio noble que no avergüenza. La última noche de mi estancia en la capital alavesa, cenando en el comedor del hotel Lakua, y en apenas unos metros, se consiguió un retrato casi fiel de la oferta televisiva. Como no hay cosa peor que ver a la Fantástica tres veces en un día sino verla cuatro, pues eso, en una mesa comía Ana Obregón, la fatuidad con tetas, con el equipo de Globomedia -¿qué hará Globomedia, la de Zapeando, El intermedio, El club de la comedia, El objetivo, apostando por este tipo de caquitas de perra emperifollada?-, y en otras algunos premiados de la noche como Iñaki Gabilondo, Andréu Buenafuente, o María Casado, además de José Sacristán. El contraste entre la inanidad de una y el peso humano, intelectual, o de mera dignidad de los otros era abismal. Iñaki Gabilondo firma hoy, para #0, la cadena de Movistar, tal vez la más atrevida y dinámica del panorama, uno de esos programas que nacen con el sello de clásicos y que algún día servirán para entender mejor, como lo hacen hoy, la sociedad que nos tocó vivir. Es Cuando ya no esté. El mundo dentro de 25 años, que va conformando una galería de eminentes físicos, biólogos, matemáticos, astrónomos, en fin, gente como el científico venezolano José Luis Cordeiro, que decía en la segunda entrega de la serie que dentro de 20 ó 30 años veremos la muerte de la muerte, que la muerte será opcional. Cuando el periodista Jon Sistiaga, sobre el escenario del teatro Principal de Vitoria, en la gala de clausura, que un año más elevó Luis Larrodera a los cielos de la emoción, entregó el premio Joan Ramón Mainat a Iñaki, le dijo en tono de admirado reproche que con este programa Gabilondo se lo comía todo porque hasta las preguntas del futuro ya las está haciendo en el presente. Frente a tanto talento, la fatua y vana actriz se paseaba por el comedor con las tetas en punta hablando por el móvil.

Fantasmas

    Lo llamativo es que nadie le hacía caso, nadie la saludó. Es como si no existiera, algo así como esos fantasmas pesados que se aburren de hacer aspavientos debajo de la sábana y ni el nene más ingenuo lo mira. Emoción y verdad. Ni una cosa ni la otra tiene la bióloga, que no pasará por Cuando yo no esté así descubra que Rita Barberá está hecha de una pasta única, exclusiva. Hay que tener jeta, y caquita, para apoltronarse en el Senado, y dejar el PP sin dignidad, cuando los del PP se acercaban a ella para darle una patada en el culo y tirarla al vacío, también ellos acorralados. Y desaparecidos. La imagen patética de Mariano Rajoy esquivando a los periodistas y las explicaciones delirantes de María Dolores de Cospedal justificando que la senadora valenciana ha hecho lo mejor “para los intereses generales” nos han devuelto de nuevo a la casilla de partida, esa en la que el PP se burla de todo el mundo. Y hace bien. Sus votantes no lo castigan. Puede pasar otra cosa aún más tremenda, y es, como en La mañana de La 1, que la audiencia, como el fantasma de la Obregón en el comedor del restaurante, ni siquiera se dé cuenta de que ha habido cambios. Han resucitado a Jesús Mariñas y han doblado el tiempo dedicado al chismorreo. Y por supuesto, como unas tablas de la ley, carcomidas pero inamovibles, no hay dios que se cargue Saber vivir, esa pesadez donde se sigue hablando de urea, tensión, sobrepeso, o colesterol. Da igual. La audiencia es la que es. Testimonial. No se lo merece María Casado. En el trayecto desde el teatro a la cena coincidimos en el bus, y hablamos del programa. Ella también tiene algunas ideas sobre el asunto, que por ahora me guardo. Por cierto, ¿saben que una decisión milagrosa evitó que este servidor acabara sentado, en el bus anterior, junto a Anita Obregón? De verdad, creo que, como se ha empeñado DKiss en hacernos ver, algo me pasa con Ana.

La guinda
Poliamor
Los de First Dates, género de ligues catódicos que presenta Carlos Sobera con discreta soltura en Cuatro, está que lo tira. La noche del jueves llegó al paroxismo. Pero viendo la evolución del programa de citas, seguro que se superan. Llevaron a Yami, Magnus, y Apuesta Princesa, una exhibición festiva de que en el amor no todo es macho, hembra. Puedes sentirte de género neutro, como Yami. ¿Lo malo? Que la tele lo frivoliza todo.

martes, 27 de enero de 2015

Maldeojos. En tierra hostil



En tierra hostil
(Artículo publicado el doningo, 25 de enero, en diarios de EPI PRESS)

      Tenía el pálpito de que el estreno de En tierra hostil, serie de reportajes que Antena 3 estrenó la semana pasada dedicando el primero a la extracción de coltán en las minas de la República del Congo, iba a ser un éxito, pero no tanto. Arrasó. Eso dice mucho de la cadena y de la audiencia. De Antena 3 dice cosas. Una. Que no confiaba mucho en su producto porque, en principio, la serie de reportajes se estrenaría en la cadena grande de Atresmedia, pero luego pasaría a la La Sexta. Pero viendo los apabullantes datos ha decidido mantenerla en la grande. Dos. Que hay que tener mucho valor para estrenar un reportaje un día laboral en horario de máxima audiencia, algo casi insólito en la tele de hoy, volcada sin paliativos a lo banal, al entretenimiento facilón, al destello que se consume con voraz indiferencia y se olvida al siguiente minuto. En tierra hostil no es un producto de usar y tirar. Viendo lo que hemos visto hasta ahora, dos entregas, va de todo lo contrario. Por eso aún hay otra cosa a destacar. ¿Mantendrá Antena 3 En tierra hostil en emisión pase lo que pase con la audiencia? Esto es elucubrar, pero hoy quiero hablar de hechos. Con otras formas y maneras, con otro tipo de montajes, y contando con cámaras más ligeras y equipos compactos que nada tienen que ver con los tochos que se manejaban apenas hace unos años, con el sonido por un lado y la imagen por otro, sin micrófonos como pulgas ni cámaras de una liviandad casi invisibles, pero con idéntico ahínco periodístico, En tierra hostil forma parte de la tradición del reporterismo de este país, que cuenta con maestros cuyo trabajo sigue fascinando. Entre ellos Rosa María Calaf o Vicente Romero, por citar a dos clásicos, pero también Jon Sistiaga –ahora en Canal +-, o Esther Vázquez y sus colegas de En portada, referente de altísima calidad y buen periodismo que se cobija en la televisión pública –en el reino de La 2-. 

Jon Sistiaga era en 2003 reportero de Telecinco. Enviaba crónicas de la guerra de Irak, cuando Aznar creía ser uno de los grandes del mundo y seguía al tontolculo Bush en sus criminales delirios empresariales, junto al cámara José Couso, asesinado por las tropas invasoras cuando grababa imágenes desde una ventana del hotel Palestine. Desde entonces el trabajo de Sistiaga, en otras cadenas, siempre ha tenido el sello del rigor y la calidad.


Paco y el coltán

      Un reportaje que retrate situaciones injustas, de violación de los derechos humanos, que retrate la situación política de un país oscuro, que busque el porqué unos jóvenes dejan su vida en familia para unirse a la barbarie del terrorismo ha de molestar, no puede dejar indiferente. Cuando Jalís de la Serna viajó a la República Democrática del Congo con el cámara Armando Rey y un reducido equipo para grabar Las fortalezas del coltán, y cruzó al país desde Ruanda, nos dimos cuenta, desde el minuto uno, que unos tipos con una cámara en la mano, no eran bien recibidos. Lo que ocurre allí, que se quede allí. En el reportaje hay momentos de auténtica tensión porque, tal como queda claro, las líneas que separan el Gobierno de los grupos mafiosos, terroristas, sanguinarios, como se dice en el documental, y que suelen controlar la extracción del mineral, son muy difusas. No es poca razón que el 80% de las reservas de coltán del mundo se concentren en ese área, en Goma, capital minera al este de la República Democrática de Congo. Los reportajes están concebidos como una película que consigue que el espectador también tenga la sensación de estar viviendo lo que vive en ese momento el equipo. Desde el fatigoso viaje por caminos embarrados, con el coche detenido bajo la lluvia, a las delicadas y tensas negociaciones con las mafias congoleñas que controlan el acceso a las minas que no quieren mostrar, porque las condiciones de trabajo superan cualquier idea del horror que se tenga. ¿Asunto lejano? Ni mucho menos. Ese coltán preciado, salpicado con gotitas de sangre infantil y juvenil, es el que necesitan nuestros móviles y ordenadores para fabricarse. Como en todas las entregas, el programa trata de localizar a algún español que ande por esos países. Y sí, claro, hay un comprador de coltán español en Congo, Paco, un tiburón de los negocios que comercia con lo que se tercie, dice Jalís al presentarlo. Hay que serlo para comprar en la mina el kilo de coltán a unos 15 euros y venderlo en destino a unos 200. 

Una de las imágenes del reportaje sobre la exctracción de coltán en la República Democrática de Congo que se ha convertido en símbolo de En tierra hostil, que emite Antena 3 los martes.


Por Alá, es lo que hay

      Con la entrega esta semana dedicada el yihadismo, visitando Ceuta, y El Príncipe, uno de los viveros europeos que proporcionan sangre joven a la causa terrorista, En tierra hostil vuelve a demostrar su vitalidad. La directora, Luz Aldama, ha dicho que una de las prioridades del programa ha sido preservar la seguridad del equipo, pero se te ponen los pelos como navajas cuando escuchas lo siguiente. Buscamos el paraíso, ¿Qué vamos a hacer aquí en este mundo?, le dice un joven flipado, sin expectativas, a Jalís. ¿Y estás dispuesto a inmolarte?, pregunta el reportero. Claro, dice el tarambana, es lo que hay, por Alá. Alá es grande. En fin, no tiene desperdicio. No está solo Jalís de la Serna. Al igual que hacían con Encarcelados, programa de reportajes que emitió La Sexta donde visitaban a españoles en diferentes cárceles del mundo, En tierra hostil también cuenta con Alejandra Andrade, que forma parte de otro equipo del programa. Lo que está haciendo Antena 3 es de verdad memorable. Se asombra uno de ver en una televisión privada, volcada al legítimo despiporre del entretenimiento facilón, ocupando el terreno de lo que debería ser la televisión pública, que ni está en esta guerra ni se le espera. Me gusta mucho, y por eso quiero destacarlo que, al menos en los programas emitidos –aún falta el de Corea del Norte, uno de los países más opacos y siniestros del mundo, o el de la Venezuela del desabastecimiento de alimentos y bienes de primera necesidad, con el miedo de quienes hablan de las carencias y enseñan las colas de 8 horas para conseguir leche o azúcar-, me gusta mucho, digo, que no se abuse de la cámara oculta, lo que da a los reportajes un marchamo de seriedad que, en el barrio opuesto, tenía la fanfarria que protagonizaba Mercedes Milá, doña posturitas, en Diario de… Para coronar la tarta de En tierra hostil Antena 3 emite después un epílogo sobre el tema que lo redondea con datos y entrevistas. En fin, gran noche televisiva la del martes en Antena 3, cadena que entre esto y lo otro es cada vez menos hostil. 

'En tierra hostil' se infiltra en las redes de captación yihadista en España
Este par de elementos dijeron a cámara que estaban dispuestos a volarse llevándose por delante a quien fuera para "defender a nuestros hermanos". El zumbado dijo que lo hacía "por Alá". La fiscalía de la Audiencia Nacional está investigando las declaraciones por si constituyen delito. El trabajo de Jalís de la Serna y su equipo es de un interés asombroso, y sin necesidad de echar mano de trucos periodísticos sensacionalistas.

La guinda
Memeces
Nuevos concursantes, pretendientes, madres, la misma Luján Argüelles, la misma cadena, los mismos buscavidas, la misma mierda. Ha vuelto a Cuatro ¿Quién quiere casarse con mi hijo? con un cargamento de idiotas y guiones exagerados hasta conseguir que algún avispado diga cosas como esta. Busco a una mujer llamativa, operada, que parezca travesti pero que no lo sea, busco un putón. ¿Cómo lo ven?