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viernes, 25 de noviembre de 2016

Maldeojos. Sueño LGTB



Sueño LGTB
(Artículo poublicado el jueves, 24 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Claro que sí. Viendo lo que pasa en Rusia con el llamado colectivo LGTB España es el paraíso, la meca soñada, el destino ideal. Lesbianas, gais, transexuales y bisexuales son la escoria que hay que eliminar, literal, de las calles, plazas, trabajos, y casas de un país en donde esos ciudadanos son perseguidos de una forma obsesiva, enfermiza, y no sólo por otros ciudadanos anónimos o asociaciones coordinadas para tal fin sino por un aire de permisividad, incluso de aliento, que llega de las instituciones, estando a la cabeza un gobierno desquiciado que ha visto en el mariconeo una espita útil para que afloren sin grandes tumultos la rabia por situaciones de desigualdad, falta de trabajo, de libertad y otros asuntos turbios que no interesa airear. Mientras la gente se entretenga soltando su agresividad y veneno contra el homosexual no pide explicaciones por otros temas.

     Las declaraciones de un tal Timur Bulatov, uno de los capullos significados que tienen la homofobia como sello de identidad del país, un energúmeno peligroso y violento, es de los que defecan cuando abren la boca para decir que “todos los homosexuales son pederastas”, y quien los apoye son objetivos a derribar. Y así es, acosan, persiguen, y les hacen la vida imposible, incluso consiguiendo que los echen del trabajo. ¿Qué hace la autoridad, la policía, la justicia? Alentarlos. Las leyes rusas criminalizan la relación entre personas del mismo sexo. Por decreto, todos son machos, hasta las tías. Contado aquí no da la misma impotencia y rabia que cuando vi el lunes “Viaje a la homofobia” en el nuevo programa de reportajes de Cuatro, Fuera de cobertura, que presenta cada semana Alejandra Andrade –Callejeros, En tierra hostil, Encarcelados-. Felicidades.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Maldeojos. Congo



Congo
(Artículo publicado el martes, 15 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Trabajamos mucho, pero seguimos siendo pobres, decía un trabajador de una mina de Congo –vaya, como en España- de la que se extrae coltán, mineral por el que las multinacionales de la ingeniería del móvil, la tableta electrónica y el ordenador se ponen la venda, miran a otro lado, y contribuyen a una guerra soterrada entre facciones que luchan por el control de esas minas dejando un rastro de víctimas que no tienen voz pero sí dolor y lamentos. Jordi Évole y el equipo de Salvados viajaron a Congo y nos trajeron el domingo por la noche La explotación del coltán, un recorrido que aunque conocido por otros trabajos como el que hizo Jalís de la Serna y su En tierra hostil de Antena 3 es necesario tener presente porque nuestra sociedad, nuestra forma de vida, es cómplice aunque sea de forma inconsciente.

     La explotación de esas minas está controlada por grupos armados que dividen la zona en zonas de guerra porque hay mucho dinero en juego, y en sangre de chicas violadas en una sociedad que las arrincona hasta hacerlas invisibles, incluso repudiadas por su propia familia. Dice una periodista congoleña desde la radio en la que trabaja que no hay violencia sexual sino casos de feminicidio. Goma, la capital, es conocida como la capital mundial de la violación. Una ONG española, Alboán, ayuda en el terreno a las mujeres violadas en una casa de acogida. La justicia en Congo no sólo es ineficaz sino corrupta. El violador sale indemne. Un tanto por ciento de nuestros artilugios electrónicos contiene un trocito de Congo. Dice el doctor Denis Mukwege que el coltán en vez de felicidad es un foco de problemas. Bueno, bueno, que me llaman al móvil.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Maldeojos. Azufre



Azufre
(Artículo publicado el jueves, 18 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Se veía venir. Dijimos, y sabíamos, que Soy noticia, junto a Conexión Samanta, que Cuatro empezó a emitir en sábado y luego en viernes, se daría un batacazo importante. Y así fue. A la audiencia que ha ido forjando la cadena le importa un cojón de pato su apuesta por “el periodismo”. Lo pongo así, entre comillas, porque ni eso era periodismo ni nada que se le parezca. Quiero decir que Cuatro frivolizó tanto, rebajó tanto el nivel, que a nadie interesó el resultado. Ni a la audiencia natural de la cadena, por muy friqui que sea, ni a quienes, ingenuos, se acercaron con curiosidad e interés les satisfizo Soy noticia ni lo otro que, como escribí en su día, son al periodismo lo que siete hamburguesas a una comida que se considere saludable.

     Así que Cuatro, lógico, se ha quitado de en medio la pachanga de Nacho Medina y la de Samanta Villar, por filibusteros, excéntricos, y circenses. Nada que ver con el trabajo serio y creíble que Jalís de la Serna –Callejeros, En tierra hostil- firma para La Sexta como Enviado especial. El programa pretende dar voz a españoles que viven fuera de nuestro país y organizaron su vida allí. La primera entrega la dedicó al preso español Pablo Ibar, que lleva en el corredor de la muerte más de 15 años y ahora ha conseguido que la Corte Suprema de Florida anule su condena y se revise desde cero su juicio. Al preso lo hemos visto en informativos y magacines. ¿Qué novedad periodística ofreció Jalís y el equipo de Enviado especial? Se habló con él, con su nuevo abogado, con la mujer de Ibar,  con un congresista, y con una hermana de una víctima. Sin triples saltos ni tontunas. Sin excentricidades. Vamos, azufre para Cuatro.

viernes, 5 de junio de 2015

Maldeojos. En la frontera



En la frontera
(Artículo publicado el jueves, 4 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Casi todas las fronteras de mundo son la misma frontera. Tráfico de drogas, personas y armas, violencia, corrupción, malos modos, tensión política, un cóctel que se bebe en la frontera aunque dependiendo de cuál sea un país y el otro el ingrediente se amortigua o acusa, pero la frontera, incluso como concepto, es siempre un punto caliente. La 1 estrenó Fronteras al límite, un programa de madrugada que deja a un lado la festiva ficción de Águila roja que le precede el miércoles para adentrarse en una realidad eléctrica muy bien retratada por los reporteros María Ibáñez, Mercedes Forner, y Álvaro Martín, que se alternan en las entregas. La primera frontera visitada fue la de Venezuela con Colombia. El desabastecimiento de los comercios venezolanos genera un comercio de estraperlo entre un país y otro, y en paralelo una red de policías corruptos que ponen la mano dejando salir de Venezuela gasolina a bajo precio.

     Otra entrega reciente, memorable, retrató la frontera entre Guatemala y Méjico subidos al “tren de la muerte”, una bestia de hierro que sigue su curso atravesando Méjico y que miles de hondureños, guatemaltecos, salvadoreños o nicaragüenses utilizan tratando de llegar a la frontera de EEUU, su destino. Sobre ese monstruo frío y lento pero imparable se suceden todo tipo de tropelías entre miserables y bandas de otros miserables. Sin la más mínima piedad roban, violan, te maltratan, o te lanzan desde los vagones al suelo si no eres el botín que esperaban. Fronteras al límite es un digno programa para la tele  pública, un formato que marida con En tierra hostil, propuesta quizá más ambiciosa y espectacular que tan buenos resultados le dio a Antena 3.

La imagen -de Fronteras al límite, La 1- parece que recoge el viaje de placer de un joven que atraviesa un paisaje maravilloso. No es así. Es la de alguien que salió de su país en América Central y pretende llegar a EEUU. En mitad, muchas veces, la muerte. Miserables contra miserables subidos al tren de la muerte.



martes, 27 de enero de 2015

Maldeojos. En tierra hostil



En tierra hostil
(Artículo publicado el doningo, 25 de enero, en diarios de EPI PRESS)

      Tenía el pálpito de que el estreno de En tierra hostil, serie de reportajes que Antena 3 estrenó la semana pasada dedicando el primero a la extracción de coltán en las minas de la República del Congo, iba a ser un éxito, pero no tanto. Arrasó. Eso dice mucho de la cadena y de la audiencia. De Antena 3 dice cosas. Una. Que no confiaba mucho en su producto porque, en principio, la serie de reportajes se estrenaría en la cadena grande de Atresmedia, pero luego pasaría a la La Sexta. Pero viendo los apabullantes datos ha decidido mantenerla en la grande. Dos. Que hay que tener mucho valor para estrenar un reportaje un día laboral en horario de máxima audiencia, algo casi insólito en la tele de hoy, volcada sin paliativos a lo banal, al entretenimiento facilón, al destello que se consume con voraz indiferencia y se olvida al siguiente minuto. En tierra hostil no es un producto de usar y tirar. Viendo lo que hemos visto hasta ahora, dos entregas, va de todo lo contrario. Por eso aún hay otra cosa a destacar. ¿Mantendrá Antena 3 En tierra hostil en emisión pase lo que pase con la audiencia? Esto es elucubrar, pero hoy quiero hablar de hechos. Con otras formas y maneras, con otro tipo de montajes, y contando con cámaras más ligeras y equipos compactos que nada tienen que ver con los tochos que se manejaban apenas hace unos años, con el sonido por un lado y la imagen por otro, sin micrófonos como pulgas ni cámaras de una liviandad casi invisibles, pero con idéntico ahínco periodístico, En tierra hostil forma parte de la tradición del reporterismo de este país, que cuenta con maestros cuyo trabajo sigue fascinando. Entre ellos Rosa María Calaf o Vicente Romero, por citar a dos clásicos, pero también Jon Sistiaga –ahora en Canal +-, o Esther Vázquez y sus colegas de En portada, referente de altísima calidad y buen periodismo que se cobija en la televisión pública –en el reino de La 2-. 

Jon Sistiaga era en 2003 reportero de Telecinco. Enviaba crónicas de la guerra de Irak, cuando Aznar creía ser uno de los grandes del mundo y seguía al tontolculo Bush en sus criminales delirios empresariales, junto al cámara José Couso, asesinado por las tropas invasoras cuando grababa imágenes desde una ventana del hotel Palestine. Desde entonces el trabajo de Sistiaga, en otras cadenas, siempre ha tenido el sello del rigor y la calidad.


Paco y el coltán

      Un reportaje que retrate situaciones injustas, de violación de los derechos humanos, que retrate la situación política de un país oscuro, que busque el porqué unos jóvenes dejan su vida en familia para unirse a la barbarie del terrorismo ha de molestar, no puede dejar indiferente. Cuando Jalís de la Serna viajó a la República Democrática del Congo con el cámara Armando Rey y un reducido equipo para grabar Las fortalezas del coltán, y cruzó al país desde Ruanda, nos dimos cuenta, desde el minuto uno, que unos tipos con una cámara en la mano, no eran bien recibidos. Lo que ocurre allí, que se quede allí. En el reportaje hay momentos de auténtica tensión porque, tal como queda claro, las líneas que separan el Gobierno de los grupos mafiosos, terroristas, sanguinarios, como se dice en el documental, y que suelen controlar la extracción del mineral, son muy difusas. No es poca razón que el 80% de las reservas de coltán del mundo se concentren en ese área, en Goma, capital minera al este de la República Democrática de Congo. Los reportajes están concebidos como una película que consigue que el espectador también tenga la sensación de estar viviendo lo que vive en ese momento el equipo. Desde el fatigoso viaje por caminos embarrados, con el coche detenido bajo la lluvia, a las delicadas y tensas negociaciones con las mafias congoleñas que controlan el acceso a las minas que no quieren mostrar, porque las condiciones de trabajo superan cualquier idea del horror que se tenga. ¿Asunto lejano? Ni mucho menos. Ese coltán preciado, salpicado con gotitas de sangre infantil y juvenil, es el que necesitan nuestros móviles y ordenadores para fabricarse. Como en todas las entregas, el programa trata de localizar a algún español que ande por esos países. Y sí, claro, hay un comprador de coltán español en Congo, Paco, un tiburón de los negocios que comercia con lo que se tercie, dice Jalís al presentarlo. Hay que serlo para comprar en la mina el kilo de coltán a unos 15 euros y venderlo en destino a unos 200. 

Una de las imágenes del reportaje sobre la exctracción de coltán en la República Democrática de Congo que se ha convertido en símbolo de En tierra hostil, que emite Antena 3 los martes.


Por Alá, es lo que hay

      Con la entrega esta semana dedicada el yihadismo, visitando Ceuta, y El Príncipe, uno de los viveros europeos que proporcionan sangre joven a la causa terrorista, En tierra hostil vuelve a demostrar su vitalidad. La directora, Luz Aldama, ha dicho que una de las prioridades del programa ha sido preservar la seguridad del equipo, pero se te ponen los pelos como navajas cuando escuchas lo siguiente. Buscamos el paraíso, ¿Qué vamos a hacer aquí en este mundo?, le dice un joven flipado, sin expectativas, a Jalís. ¿Y estás dispuesto a inmolarte?, pregunta el reportero. Claro, dice el tarambana, es lo que hay, por Alá. Alá es grande. En fin, no tiene desperdicio. No está solo Jalís de la Serna. Al igual que hacían con Encarcelados, programa de reportajes que emitió La Sexta donde visitaban a españoles en diferentes cárceles del mundo, En tierra hostil también cuenta con Alejandra Andrade, que forma parte de otro equipo del programa. Lo que está haciendo Antena 3 es de verdad memorable. Se asombra uno de ver en una televisión privada, volcada al legítimo despiporre del entretenimiento facilón, ocupando el terreno de lo que debería ser la televisión pública, que ni está en esta guerra ni se le espera. Me gusta mucho, y por eso quiero destacarlo que, al menos en los programas emitidos –aún falta el de Corea del Norte, uno de los países más opacos y siniestros del mundo, o el de la Venezuela del desabastecimiento de alimentos y bienes de primera necesidad, con el miedo de quienes hablan de las carencias y enseñan las colas de 8 horas para conseguir leche o azúcar-, me gusta mucho, digo, que no se abuse de la cámara oculta, lo que da a los reportajes un marchamo de seriedad que, en el barrio opuesto, tenía la fanfarria que protagonizaba Mercedes Milá, doña posturitas, en Diario de… Para coronar la tarta de En tierra hostil Antena 3 emite después un epílogo sobre el tema que lo redondea con datos y entrevistas. En fin, gran noche televisiva la del martes en Antena 3, cadena que entre esto y lo otro es cada vez menos hostil. 

'En tierra hostil' se infiltra en las redes de captación yihadista en España
Este par de elementos dijeron a cámara que estaban dispuestos a volarse llevándose por delante a quien fuera para "defender a nuestros hermanos". El zumbado dijo que lo hacía "por Alá". La fiscalía de la Audiencia Nacional está investigando las declaraciones por si constituyen delito. El trabajo de Jalís de la Serna y su equipo es de un interés asombroso, y sin necesidad de echar mano de trucos periodísticos sensacionalistas.

La guinda
Memeces
Nuevos concursantes, pretendientes, madres, la misma Luján Argüelles, la misma cadena, los mismos buscavidas, la misma mierda. Ha vuelto a Cuatro ¿Quién quiere casarse con mi hijo? con un cargamento de idiotas y guiones exagerados hasta conseguir que algún avispado diga cosas como esta. Busco a una mujer llamativa, operada, que parezca travesti pero que no lo sea, busco un putón. ¿Cómo lo ven?