lunes, 9 de enero de 2017

Maldeojos. Sustanciado



Sustanciado
(Artículo publicado el jueves, 5 de enero, en diarios de EPI PRESS)
Y publicado en el número 64 de la revista GURB como El British cartagenero

Pillan las cámaras al Cid Braceador bajo el sirimiri gallego con los pelos alborotados y la quijada un poco adelantada por el esfuerzo de su caminata matutina para ver si el más alto político del país tiene opinión sobre la opinión del Consejo de Estado sobre la cosa aquella de un avión que transportaba militares y que se estrelló en unas montañas turcas más lejanas que la madre que las parió y con una neblina del copón, fea e inadecuada para grabar al ministro Trillo como un aguerrido buscador de objetos caros. ¿Que qué?, dice Mariano Rajoy con el flequillo húmedo pegado a la frente. Que qué opina, que si va a traerse de la oreja a Federico de su retiro dorado como embajador en Reino Unido, y que si les da un poquillo de vergüenza, resumo la pregunta de la reportera. “Mirusté”, dice el Braceador como si hablara el Rajoy de José Mota, no sabía nada, pero es que da igual porque eso ya está sustanciado y, además, que eso ocurrió hace muchísimos años.

¿Muchísimos años? En 2003, y murieron 62 españoles, un dolor que aún perdura para sus familiares. Curra Ripollés, presidente de la Asociación de familiares del Yak-42, le responde que cada día se estrella el dichoso aparato en sus casas. ¿Muchos años? Ni con Aznar tuvieron consuelo ni tampoco con el PP y el Gobierno de hoy. Veo al Trillo más enfático y chulesco, como ofendido, diciendo que no hubo tantos errores como se decía en una imágenes de aquellos años que hoy te revuelven las tripas porque la cosa, el rollo y la muerte, los familiares y su pesadez, los medios y su morbo, las ganas de remover la historia y esas mamandurrias están sustanciadas en los tribunales y en las urnas, coño, que no os enteráis, “tontolpijo”, piensa el British cartagenero rascándose los huevos.

miércoles, 4 de enero de 2017

Maldeojos. El vestido



El vestido
(Artículo publicado el martes, 3 de enero, en diarios de EPI PRESS)

     Ni la reafirmación del amor a Patricia de Carlos Sobera después de las campanadas en Mediaset, un Sobera que no apareció en tanga, ni con el pecho rejunto por el corsé, ni el último ni el primer anuncio del año, ni los descacharrantes gags de José Mota en La 1 y su brillante especial, ni la elegancia clásica de Anne Igartiburu con los cocineros más activos, ni por supuesto las brillantes frases que pasaban por el faldón de la pantalla de La 2 en su especial Cachitos de hierro y cromo, que volvió a ser la mejor “gala” de la oferta musical en Nochevieja, nada, nada de lo que sucedió la última noche del año tuvo al día siguiente ni en el momento en que se producía el efecto que tuvo el vestido o, mejor, El Vestido. Ya ha adquirido categoría de fenómeno social. El Vestido, como sé que sabe sin más explicaciones, es el vestido de Cristina Pedroche.

     Lleva tres años dando la campanada –perdón por la obvia reiteración- gracias no tanto a la tela de la vestimenta como a qué cantidad de carne enseñará este año. Empezó a jugar con las transparencias, una afición más peligrosa que la de Camilo Sesto por el bótox y la silicona, y cada Nochevieja, para mantener el interés y hacer de las campanadas ya de La Sexta ya de Antena 3 un titular y unos índices de audiencia memorables, debía de ir enseñando más jamón y pechuga y acortando la mancha de los encajes. Este año dicen que lo que llevaba puesto, un bañador cubierto con un tutú, se ponga como se ponga, lo ha diseñado Pronovias. No le quito mérito a la proeza, y la tiene inventarse algo para no dañar la escultura de un cuerpo glorioso sin que parezca que va en pelota picada. Que al lado estuviera Chicote es tan irrelevante como esta columna, dedicada a un no vestido.


martes, 3 de enero de 2017

Maldeojos. Cansinos



Cansinos
(Artículo publicado el martes, 27 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Empiezo a estar cansado del trío. El trío se está haciendo más pesado que la reposición interminable de Aquí no hay quien viva, que sí, que sigue emitiéndose en Neox, órbita Atresmedia. El trío es Samantha Vallejo-Nájera, Pepe Rodríguez, y Jordi Cruz. No acaban de cerrar una edición de Masterchef y ya está La 1 con otra. Si hace unas horas veíamos cómo Miguel Ángel Muñoz pasaba de no saber freír un huevo a cocinar magra de pato con cerezas rellenas de queso, ganar el concurso, y clausurar la edición, La 1, en un alarde de leña al mono que no se entera, ha abierto de nuevo los fogones y ya tiene otra en marcha, versión críos de escuela. No sé si habrá que mandar a Chicote a revisar las neveras, los extractores tan caros a la grasa, y las despensas, porque está claro que no ha dado tiempo a nada, ni a ventilar. El humo de las planchas aún revolotea por la pantalla. Ni una semana de descanso.

     Una cosa es que a La 1 el invento de los cocineros le sea rentable en audiencia y otra que estire la cosa hasta entrar en un bucle infinito. E insoportable. Y desgastador. Ya no me creo ni una cara de Pepe Rodríguez, ni un comentario de Jordi Cruz, y cada vez que abre la boca Samantha sé que habla siguiendo un guión, o el pinganillo. Han pasado a ser una factoría que incluye a la presentadora, Eva González. Si a esta la ponen al lado de un fantoche como Santiago Segura para la gala de después de las uvas, a Pepe y a Jordi los ponen de comparsa de Anne Igartiburu para darnos las uvas. Todo lo mismo. Órbita Masterchef. Lo de Jordi y Pepe es como lo de los hermanos Torres en la cocina. Hacen gracia, pero a veces la tienen donde los pepinos. Y se repiten. Y cansan.

lunes, 2 de enero de 2017

Maldeojos. Maldita navidad



Maldita navidad
(Artículo publicado el domingo, 25 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Conforme nos hacemos mayores es más frecuente escuchar a más gente decir que no, que estas fiestas no me gustan. Pero la mayoría, los que pueden, señor Rajoy, los que pueden, se tiran al marisco como si no hubiera un mañana. Este año tengo dos recientes, las últimas poderosas razones, para detestar estas fechas. Hay ausencias tan gordas que ningún Gordo de la navidad ni langosta fresca suplirían, es más, en esta maldita fecha se multiplica el dolor, se agranda la herida, y lo que has avanzado en la despedida se viene abajo y te ves como al principio, hipando por los rincones. Maldita navidad. Los medios, y la tele en particular, han ido creando, desde parámetros en exclusiva económicos, el mensaje de que la navidad es la época de las reuniones familiares, de la vuelta al hogar, del turrón con el que mamá te recibe cuando abre la puerta y te aprieta entre sus brazos al regresar a casa como, como estudiante, como emigrante, sí, ministro Dastis, nada de viajes de espíritus inquietos . Cuando en estas fechas veo que la tele se pone tonta con la historia de la navidad, me pongo loco. Cuando veo que se pone ñoña, me pongo fiero. Quitados los casos concretos, personales, que pueda haber este año, que usted pueda compartir, o arrastrar de otros años, la navidad me da igual. De verdad. Pero soportar la ñoñería a la que nos someten, me supera. La otra tarde, en la 1, en España directo –prometo por mi conciencia y honor que aún se emite-, Roberto Leal, que lo hace muy bien, sin duda, con una jovialidad espontánea, nada envarada, con su pizquita de humor y retranca, cerró el programa colocando figuritas del belén navideño que se ha montado en el plató, con sus ovejitas, conejitos, pastorcitos, vaquitas, y hierbecita. La leche. No sin antes, no olvidemos que estamos en España directo, hablar del tiempo y de visitar restaurantes o dar recetas de todo tipo de comidas. Y de cantar villancicos a la virgen María en un pueblo malagueño, Casarabonela, en la Sierra de las Nieves.

Peces en el río
     La tontería, y el montaje, y lo falso, y lo grotesco, y la vergüenza, llega con otro espacio de corte parecido, Andalucía directo, que veo al visitar a un familiar que ha elegido, por encima de cualquier otra cadena, a Canal Sur como animal de compañía. Canal Sur se vuelve majara por estas fechas. Créanme, es insufrible. El Roberto Leal de Andalucía directo es Modesto Barragán, que a veces va dando paso a conexiones de una futilidad insultante, como cuando la reportera de la redacción de Almería se va a Tíjola, por el Valle del Almanzora, y arma una crónica con cuatro vecinos que cantan al lado de una hoguera hecha con palés “pero mira cómo beben los peces en el río, pero miran cómo beben por ver a dios nacío” –que sí, que sí, que esto se canta todavía en mi tierra sin que la gente esté borracha-  mientras ella le planta el micrófono a un tal Manolo, que trata de explicar no sé qué sobre no sé qué fiestas de santa Lucía. Un sindiós. No hay duda, Andalucía sigue siendo, fomentado con un descaro indignante por su tele pública, la tierra de María Santísima. El guitarreo, las palmas, las saetas, las romerías, las vírgenes y los cristos, y ahora los rancios villancicos, esculpen con mimo la imagen que luego molesta tanto de una tierra festivalera, sacristana y rancia y con un arte que no se puede aguantar que sería capaz de matar por sus santos y su niño dios. Maldita navidad. Por si faltara algo en estas fechas, hasta la Corona se pone estupenda y saca al rey para que nos dé la cena de Nochebuena con un discurso que nadie escucha, que a nadie en casa interesa, y que los medios se toman muy en serio porque al día siguiente, escrutando en el texto, el Telediario lo divide en bloques, economía, paro, terrorismo, partidos, en fin, más de diez minutos de sumario resaltando obviedades y simplezas de Felipe VI, que tuvo a bien retratarse con su familia hace unos meses para que Ana Rosa Quintana, la tertulia del corazón de María Casado en La mañana de La 1, o las Amigas y conocidas de Inés Ballester se descuernen analizando cada pliegue de la sonrisa o la dureza del gesto de la reina Letizia Ortiz, una foto de familia real deseando a los españoles felices fiestas, feliz Navidad. Maldita navidad.

Y también falaz
     ¿Falta algo? Claro, coño, Raphael. Y el puto tamborilero. En su lugar, como tocaba, ya que La 1 lo tiene claro, Miguel Bosé. Especial de Miguel Bosé. Un año, uno. Otro año, el otro. Y así la granja no se solivianta. Conservador un año, progresista al siguiente. No creo que sea la razón, de verdad, porque añadiría más hilaridad al estupor. Sí, claro, dirá el gerifalte de turno, también hay especiales navideños de Dani Martín y de la italiana Laura Pausini, que tirando de imaginación ha montado un repertorio que me pone los pelos del sobaco de punta por su atrevimiento vanguardista. Escuchen. “Jingle bells”, “Blanca navidad”, “Feliz navidad”, “Adeste fideles” y hasta “Noche de paz”. ¿Cómo se han quedado? Quizá haya que traer aquí y ahora el vídeo que por su cuenta, al margen de las televisiones, ha grabado Antonia San Juan, que ha hecho un retrato distinto de estas fiestas, que por supuesto la mayoría, pero muy mayoría, viven ajenas a su razón de ser, es decir, unas fiestas religiosas que han quedado en unas fiestas para honrar, mejor, al dios del consumo. Llama a su trabajo Navidad falaz, y así es, puro engaño, falsedad y ñoñería a raudales para encubrir el insoportable hedor de la manipulación sentimental al servicio del engranaje económico. Hasta a los de First dates se les va la pinza y emiten un First dates Christmas y los zumbados de Cuarto milenio zoom se ponen estupendos y se hacen preguntas del tipo ¿cuándo nació Jesús?, ¿qué fue la estrella de Belén? ¿por qué hay etapas de la vida del Mesías de las que apenas se sabe nada? Íker Jiménez, payo, cómete un polvorón y habla al mismo tiempo a ver si esturreas la bola, y luego te entretienes explicando su misterio. En fin, el Gordo no suple a nadie, pero un año más ha pasado de largo, el muy cabrón. Maldita navidad.

La guinda
Vale, y La voz
Esta semana no sólo terminó Velvet por todo lo alto –con bodorrio, claro- sino que lo hizo La voz, una pachanga para descubrir talentos que se comerán al mundo, pero que sus bocados apenas notará nadie. A Telecinco le importa la música y los artistas como a mí Telecinco. A ver, en serio, ¿quién recordará, dos días después de haber ganado La voz, el nombre del ganador? Es más, ¿quién ha ganado?

domingo, 1 de enero de 2017

Maldeojos. A muerte



A muerte
(Artículo publicado el sábado, 24 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

     Aunque a la audiencia no le llega, los estacazos atruenan los despachos de los gigantes. Mediaset contra Atresmedia. Claro que hasta usted, que ni sigue ni le hace falta saber cómo va eso de las audiencias, es capaz de advertirme que la guerra entre las grandes cadenas privadas, Telecinco y Antena 3, no es de ahora, y lleva razón. Cada día es una lucha, cada jornada un corazón a noventa, una reprimenda, un a ver qué pasa, un esto no puede seguir así, o un no os preocupéis, las aguas volverán a su cauce. Cuando escribo esta pieza, y después de 26 meses de liderazgo, la gran campeona de la audiencias, otra cosa es que sea sobre un huerto de hojas muertas y nutrientes tóxicos, va por detrás de Antena 3. Los de Telecinco, a la vista de los datos, y viendo que han perdido el viernes, han decidido no programar esta semana Sálvame de Luxe, lo nunca visto.

     El bastión, que se hace añicos ante la fuerza de Tu cara me suena, no logra hacer frente al divertimento de imitadores de Antena 3 ni con Belén Esteban y sus famosos, siempre patéticos, “belenazos”. La última refriega se saldó con cifras preocupantes para lo de Jorge Javier Vázquez, o quien haga esa chuminada ahora. Frente al 22’8% de Tu cara me suena, el 15’8 de Sálvame de Luxe, es decir, más de un millón de espectadores más. Es posible que Telecinco remonte, es posible que incluso antes de que acabe el año las décimas de ventaja de Antena 3 se pierdan, pero algo está claro en Telecinco. Mejor, en la audiencia. Los invencibles Sálvame y Gran Hermano, edición actual menos seguida de su historia, además de esa patochada de Mujeres y hombres y otros berzas, empiezan a tener pies de barro. La lucha será durísima.  Hay esperanza.