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viernes, 19 de abril de 2019

Maldeojos.


Espejo bochornoso
(Artículo publicado el martes, 16 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)
     Asisto con creciente angustia, mal rollo y asco, a media mañana de ayer en Espejo público, a cuenta del crimen de Marta del Catillo en Sevilla en 2011 a un espectáculo que me resulta agresivo, bochornoso, triste e insoportable, y además notando que dicho espectáculo se admite con una normalidad enfermiza en el sumario de este y parecidos programas. En el rótulo con el que presentan lo que sucede en el set, además de otros recuadros con imágenes en un bucle sin fin, llenando la pantalla con fárrago agobiante, se lee que asistimos al careo entre el “nuevo abogado de El Cuco y El infiltrado”. A ver, El Cuco es un niñato implicado en aquel crimen que ha cambiado la versión de lo que pasó según el aire –no me hagan mucho caso, tampoco viene al caso que nos ocupa-. Y El infiltrado es eso, un tipo que se metió en la familia del nene para pillar cacho. O así.

     El abogado del menda es Agustín Martínez, que también defiende al famoso grupo de ¿violadores? conocido como La Manada –estos casos y estas defensas demuestran que sí, que todo el mundo tiene derecho a eso, a defensa, y que hay abogados que hacen su trabajo y luego llegan a casa y comen, aman a su familia, y hasta pueden dormir a pata suelta-. Hay aún un personaje más. Es Nacho Abad, experto del programa en la cosa sucia, en la cosa del semen, la sangre, y la parte oscura de la condición humana. Y ahí quiero llegar. El careo termina siendo no entre el abogado y el infiltrado, al que, para dar mayor tensión dramática presentan de espaldas y con capucha, sino entre el abogado y el experto en sucesos. Tira y afloja, rifirrafe, verbo vehemente, tensión. Detrito en la pantalla. Pobre Marta del Castillo. Su caso, como otros, es sólo un relleno televisivo.

viernes, 8 de febrero de 2019

Maldeojos. La tele y Julen


La tele y Julen
(Artículo publicado el martes, 29 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

    El niño Julen se encontró sin vida, como todo el mundo intuía sin decir, en su sarcófago de tierra y lascas duras en el pozo de la Axarquía. Han sido unos días agónicos que otra vez han levantado las iras contra la tele. El niño fue rescatado por un equipo de muchas, muchas personas, todas con un papel fundamental, desde los sicólogos a los mineros, de los ingenieros a los camioneros, de los bomberos a la guardia civil. Incluso el niño, a día de hoy, ya fue enterrado, se han hecho vigilias, concentraciones, se han puesto en algún lugar de El Palo, barrio malagueño de pescadores, las consabidas velitas, los consabidos dibujitos con angelitos y corazones latiendo, los vecinos han llorado frente a las cámaras y se han dedicado cientos de horas al caso, al “Rescate de Julen”, una especie de directo sin fin en el que apenas pasaba nada pero todo parecía de máxima importancia. ¿Quiere decir que el caso del niño ha terminado para la televisión?

     No, ni mucho menos, es un bocado demasiado apetitoso. Cuando el perro nota carne, la dentellada es larga. Lo del viernes y sábado en Telecinco fue ejemplo de lo dicho. Por la mañana, por la tarde, y por la noche. Hasta Sálvame dejó de hablar de las “adicciones de Kiko Rivera” para convertirse en experta en sucesos. Los especiales han ido regalando a las cadenas audiencias millonarias. El de Ana Rosa Quintana superó los 4 millones, lo que a veces no hace un partido de fútbol. Así que si la audiencia pide eso, se le da. El mercado es el mercado. Y el mercado, con un poco de unte amarillo y sensacionalista, es la leche. Ahora llega la investigación, la entrevista en exclusiva a los padres, a los mineros, y a la madre que nos trajo. Pobre niño.


lunes, 5 de febrero de 2018

Maldeojos. Periodismo de acción y tal y tal



Periodismo de acción y tal y tal
(Artículo publicado el domingo, 4 de febrero, en diarios del grupo EPI PRESS)

     En las promociones de La 1 del programa Desaparecidos, o sea, otro renacimiento del viejo Tutankamón ¿Quién sabe dónde?, Silvia Intxaurrondo, la presentadora que hila los casos de gente que se diluyó de la vida de su círculo de amigos y familiares como lo hace un terrón de azúcar, trata de darle empaque el programa hablando de que se trata de un género con clase, así que Desaparecidos no es un programa de sucesos sino uno que lleva en sus genes el auténtico “periodismo de acción”. Vale, lo que digáis. En este ¿Quién sabe dónde? del siglo XXI la periodista vasca es la que da la cara todo el rato, pero papá Francisco Lobatón está en la sombra, entre los cortinajes del plató por si hay que salir en casos relevantes, algo así como el animador Santi Millán en Got talent, que hace sus cucamonas y deja caer sus comentarios en mitad de la actuación del niño de goma. Periodismo de acción…. María  Casado, ahora que lo pienso, se tira toda la mañana haciendo periodismo de acción. Lo digo porque desde que le da paso el niño repelente, de lengua torpedera, tipo ametralladora, el ínclito Sergio Martín –La 1, Los desayunos-, pues eso, que María y su escudero Fernando de la Guardia arman un fuego en torno al suceso que te deja con el ánimo por el suelo. Qué barbaridad. No hay robo que se les escape, violación que no les interese, estafa que no recojan, conflicto vecinal al que no envíen un despliegue de cámaras y reporteros para que monten la coreografía con el periodista rodeado de vecinas adiestradas de forma que, justo cuando le den paso desde el estudio, hala, ellas empiecen a cantar la consigna aprendida para  soltarla ante le tele, volcada en ese periodismo de acción que a veces no es más que una performance del género acción periodística, que no es lo mismo. Los reporteros de Andalucía directo son maestros de estas acciones, preparadas con magisterio por el reportero y director de la performance para que la función quede redonda. Y se nota.

Barbie reportera
     Un maestro del periodismo de acción, digo, de la acción periodística, es mi primo, la hiena de dientes encalados Eduardo Inda, que acudió hace unos días al programa de la mañana de Ana Rosa Quintana con una corbata amarilla, color que ha hecho suyo el independentismo catalán, siendo Inda tan contrario a ese delirio. Pero esto son pipas, cacahuetes para la mona. AR apunta alto, más alto, y sabe manejar los tiempos y los sebos para crear expectación en su audiencia. Lo suyo es el periodismo de suspense. El miércoles, desde las 9 de la mañana, estuvo tirando chinitas “con una de las exclusivas más importante que he dado a lo largo de mi vida”. Y se descolgó al filo de las 11 con los mensajes entre el finiquitado Carles Puigdemont y su ex consejero Toni Comí, que hay ser tonto, pero tonto de remate, o no tanto y estar todo previsto, para dejarse pillar manejando su móvil de pantalla colosal rodeado de periodistas y cámaras. ¿Descuido, o todo está saliendo como estos mártires de la política ficción habían previsto? Lo cierto es que Ana Rosa, con su periodismo de mesa camilla, dio el braguetazo, qué tía, consiguiendo subirse al sumario de todos los programas y de todas las cadenas. Eso sí es tener potra, Barbie reportera -la exclusiva no es de ella, es de sus enviados a Bruselas-. Del periodismo de suspense y mesa camilla al de calzón quitado y boca llena, de nalgas oferentes y labios entornados para succionar más y mejor, que practica el niño premiado por la Conferencia Episcopal con un ¡Bravo! 2017, el mentado arriba, don Sergio Martín, que la otra mañana, sin avisar del peligro de muerte periodística, llevó a Mariano Rajoy a que le dieran unos lametones muy sentidos en Los Desayunos. Lo hicieron como era de esperar, con soltura de maestros, con la seguridad del orfebre que no deja nada al azar. Y de hecho, el amado líder, el hipnótico Rajoy, el tío que lo sabe todo pero asegura vivir en Babia, el bobo que hasta su boba ministra Fátima Báñez ha de corregir por quítame de ahí la desigualdad salarial entre hombres y mujeres por un mismo trabajo, salió de TVE sin hablar de la caja B del PP ni de la descomposición y el sálvese quien pueda valenciano que puso en marcha Ricardo Costa. Rajoy va a TVE como las estrellas, pisando la alfombra roja. Viva el periodismo de cabeceo, el de un Sergio Martín dócil, sumiso y de cerviz doblada. Eso no es periodismo, eso es una performance pornográfica. El repipi Sergio es tan mediocre que aunque se empeñe, y se empeña cada mañana, nunca llegará a la perversa grandeza de Alfredo Urdaci.

Elefantes voladores
     A ver, listos, vuestro periodismo es nauseabundo, pero hay vilezas y depravaciones que se os escapan. ¿Sabéis lo que es el periodismo onanista? Se da en Sálvame, como suena. Y lo practica alguien que jamás pasó por la facultad del ramo. Kiko Hernández, uno de los colaboradores más carismáticos e impenetrables del teatrillo de Telecinco, y en un alarde de bellaquería y cachondeo, se hace una entrevista a sí mismo, y seguro que la ha cobrado como si se hubiera puesto los cables del polígrafo de Conchita. ¿Eres gay?, se pregunta así mismo Kiko. ¿Y tú?, da por toda respuesta el propio Hernández. Impecable farsa. Maestros loquísimos del entretenimiento bluf, capaces de hacer de la nada un mundo, han creado un leguaje propio, una forma de narrar sus extravagancias como no se conocía, y han sido capaces de implicar a sus seguidores en esa geografía del disparate y la hipérbole faltona, chabacana y tosca. En Sálvame han conseguido que la audiencia se crea que los elefantes tienen alas, o que cuando hablan de investigación, esa audiencia se trague la bola de que hacen periodismo homologable. Son tan canallas y gamberros que han llamado histórico, vistiendo como albañiles a Lidia, Mila, o la Esteban para hacer la obra en el plató, al cambio de unas fotografías en el decorado. Oiga, oiga, pregunta Lobatón, ¿pero esta página no estaba dedicada a Desaparecidos? Ejem, puesss, sí, claro, ya si eso, otro día. Viva el vino.

La guinda
Gloria y su equipo
Llevan siete años en La Sexta haciendo Equipo de investigación.  Y lo hacen bien, a pesar del tonillo de intensidad sobreactuada de la cara conocida, Gloria Serra, que podría narrar con normalidad, pero no, la señora sube y baja, acelera y ralentiza, entona como ya no se estila salvo en su estilo histriónico, es verdad, pero también que el resultado de los reportajes de Equipo de investigación es espuma de calidad.

martes, 21 de noviembre de 2017

Maldeojos. Lo sabía



Lo sabía
(Artículo publicado el jueves, 16 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)
     Lo sabía. Era cuestión de días, era cuestión de entregas. Ha sido a la segunda. No puede resistirlo. Hablo de Samanta Villar. Lleva muchos años haciendo el mismo programa. Se llame como se llame. Empezó a dar la cara, y a darnos la tabarra, con 21 días, pero como ahí no aparecía su nombre, y eso no lo soporta ella, en las siguientes copias, 21 días se llamó Conexión Samanta o, ahora, Samanta y… Lo sabía. Era cuestión de días, era cuestión de entregas. Ha sido a la segunda. No ha podido esperar más, y la segunda entrega de Samanta y… ha estado dedicada, como no podía ser de otra manera, al sexo. No sé si le queda rincón que abordar del “tema”. Seguro que sí, ella es “asín”, lleva el periodismo en las venas, en su mirada, en su talante, y si hay que seguir investigando sobre sexo, se investiga. Pone su cuerpo y su coco al servicio de la causa.
     En Samanta y… el sexo, la señora se dejó manosear por otra señora que se ofrece a acariciar a quien no puede hacerlo, y si llega el caso le masturba porque ella es una “asistente sexual” que sabe separar muy bien el placer del trabajo. La sabuesa Samanta dio con un chico que necesita ayuda para todo –se tiró a una piscina con poca agua, y se le jodió la columna-, que contó que solicita asistentes sexuales para sus cosas más íntimas. También habló con Jorge Javier Vázquez, que contó detalles que a nadie le interesan. Visitó a una pareja de chicos que viven en Berlín y practican un sexo de puertas abiertas en su casa. Y también un prostíbulo de muñecas en Barna. Joder, tía, echar un polvo con las putas muñecas te sale a 100 euros. ¿Han terminado ya los temas del sexo? Qué va. Samanta es insaciable. Y Cuatro muy exigente con la basura. 

martes, 14 de noviembre de 2017

Maldeojos. Qué miedo, tú



Qué miedo, tú
(Artículo publicado el sábado, 11 de moviembre, en diarios de EPI PRESS)

     El problema catalán, segunda preocupación de los españoles, según la encuesta del CIS. Condenan  a 48 años de cárcel a Sergio Morate por matar a Marina Okarinska, su ex pareja, y a Paula del Hoyo, amiga de ésta. Activistas de extrema derecha en Valencia han sido imputados por un juez –con imágenes de estos descerebrados exhibiendo una agresividad sin control-. Escrache ante la casa de Mónica Oltra en Valencia –y pasan también imágenes de tipos embozados sujetando banderas de España-. El sumario del informativo contiene algunas noticias más, pero enseguida, que es lo que interesa, se desarrollan los titulares y se entra en barrena en un mundo oscuro, sucio y peligroso que se convierte en espectáculo de consumo. El crimen de Sergio Morate se amplía con todo tipo de detalles, y con conexiones en directo.

      A partir de ese momento, cuando aún no ha pasado ni la mitad del tiempo del noticiario, la cascada de “noticias” elegidas espeluzna. En Vitoria han sido detenidos cinco jóvenes por abusar y robar en grupo a una joven en un portal –conexión incluida para matizar al detalle-. En Sabadell se busca al autor o autores de los incendios que carbonizaron a la veintena de coches aparcados en la calle –conexión en directo y llamaradas en la noche-. Hemos conocido nuevos detalles sobre la matanza en Tejas, EEUU –crónica, conexión y lenguaje apocalíptico-. Suicidio de un político británico a raíz de un escándalo sexual –marchando otra conexión-. Kevin Spacey y Harvey Weinstein, internados para curar su adicción al sexo. Camioneros drogados en Murcia. Mujeres atacadas por perros. En fin, Pedro Piqueras no da tregua. Retrata un mundo terrible donde el peligro te acecha.

domingo, 21 de mayo de 2017

Maldeojos. ¿Cómo?



¿Cómo?
(Artículo publicado el jueves, 18 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

     O flipa, o se monda de la audiencia, o es una cínica, o está zumbada, o todo junto, o es una redomada cachonda que en realidad dice eso pero quiere, como es natural, decir lo contrario. Hablo de Carme Chaparro. ¿Nada? Sí, querido lector, amada lectora. Es la señora que ha estado ahí dándonos –a quien se las haya dado- las noticias en Telecinco, algo así como la Ana Blanco de Mediaset. Que dice la cachonda dama que en factoría tan exquisita son muy pudorosos con los sucesos. Los ojos, y los huevos, perdónenme que lo suelte así, como si fuese un cómico de los monólogos que busca el fácil aplauso, se me cayeron al suelo hechos tirillas, o chiribitas, o encajes, o lo que sea que les pase a los ojos y a los huevos si se caen. Lo digo de nuevo. Carme Chaparro dice que son muy pudorosos con los sucesos en Mediaset. 

     El jefe del estercolero donde rebuscan las noticias en Telecinco –la señora está ahora en Cuatro-, don Pedro Piqueras, se partirá el culo leyendo estas barrabasadas. Ni el propio Piqueras se atrevería a tanto. Pero Carme, desatada, va más lejos y reta al público a que lo compruebe comparando la sección de sucesos de Mediaset con otras cadenas. Ole y ole. Chula como un ocho. Carme ha presentado los informativos de Telecinco los fines de semana durante 12 años. Pero no ha dejado de estar bajo mandato de Piqueras, ese que puede abrir un noticiario con una reata de adjetivos calificativos a cual más, cómo decirlo, ¿apocalípticos? Es el hombre de los incendios, de las persecuciones, del robo y de las violaciones, de la chirigota y la curiosidad, de la exageración y el drama, de hacer de la información un espectáculo regido por las leyes del entretenimiento. Así que…