Mostrando entradas con la etiqueta Axarquía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Axarquía. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de febrero de 2019

Maldeojos. La tele y Julen


La tele y Julen
(Artículo publicado el martes, 29 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

    El niño Julen se encontró sin vida, como todo el mundo intuía sin decir, en su sarcófago de tierra y lascas duras en el pozo de la Axarquía. Han sido unos días agónicos que otra vez han levantado las iras contra la tele. El niño fue rescatado por un equipo de muchas, muchas personas, todas con un papel fundamental, desde los sicólogos a los mineros, de los ingenieros a los camioneros, de los bomberos a la guardia civil. Incluso el niño, a día de hoy, ya fue enterrado, se han hecho vigilias, concentraciones, se han puesto en algún lugar de El Palo, barrio malagueño de pescadores, las consabidas velitas, los consabidos dibujitos con angelitos y corazones latiendo, los vecinos han llorado frente a las cámaras y se han dedicado cientos de horas al caso, al “Rescate de Julen”, una especie de directo sin fin en el que apenas pasaba nada pero todo parecía de máxima importancia. ¿Quiere decir que el caso del niño ha terminado para la televisión?

     No, ni mucho menos, es un bocado demasiado apetitoso. Cuando el perro nota carne, la dentellada es larga. Lo del viernes y sábado en Telecinco fue ejemplo de lo dicho. Por la mañana, por la tarde, y por la noche. Hasta Sálvame dejó de hablar de las “adicciones de Kiko Rivera” para convertirse en experta en sucesos. Los especiales han ido regalando a las cadenas audiencias millonarias. El de Ana Rosa Quintana superó los 4 millones, lo que a veces no hace un partido de fútbol. Así que si la audiencia pide eso, se le da. El mercado es el mercado. Y el mercado, con un poco de unte amarillo y sensacionalista, es la leche. Ahora llega la investigación, la entrevista en exclusiva a los padres, a los mineros, y a la madre que nos trajo. Pobre niño.


Maldeojos. Cortés y Julen


Cortés y Julen
(Artículo publicado el sábado, 26 de enero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Otro que se me ha atragantado. Y van… Hablo de Juan José Cortés. Es el padre de la pobre Mari Luz, niña asesinada en 2008 por el criminal Santiago del Valle. Trataré de decirlo sin que suene feo, sin que levante polvo, pero es lo que siento cada vez que veo a este hombre con un afán de protagonismo despendolado. ¿Ha profesionalizado el papi el dolor? Lo digo porque de él ha hecho una bandera que enarbola en cuanto hay una cámara delante que acude a testificar la última tragedia en la que un niño, una niña, y un padre y una madre y una familia estén envueltos en ese huracán que de golpe se los va llevando por delante. Como el caso del chiquillo de dos años que, jugando, se cayó en un pozo abierto en un cerro de Totalán, en Málaga, por la bella Axarquía. Con Julen en el hueco mortal, de golpe el tal Cortés apareció en pantalla haciendo corazoncitos con la mano para pedir “mucha fuerza para los padres”.

     Y al día siguiente, sin pudor alguno, desvergonzado, como si el dolor más gordo fuera el suyo, y ante la audiencia del PP, su partido, dijo sin que la cara se le cayera a trozos, dirigiéndose al niño en tono poético dramático, “Julen, desde el pozo tan oscuro donde estás metido, Juan José Cortés, el PP y España entera están contigo”. Tócate la flor. Ya sabes, Julen, Juan José Cortés está contigo. Ah, y su partido. Nadie en el PP afeó un uso político tan guarro y despreciable del dolor ajeno. Nauseabundo. Este hombre no sólo se afilió al PP, legítima decisión, sino que lo tienen por un experto en leyes. Y él solito, a codazos suaves, se ha convertido en portavoz doliente de la familia del niño malagueño.