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lunes, 3 de julio de 2017

Maldeojos. Pobre Rosa



Pobre Rosa
(Artículo publicado el jueves, 29 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     Pobre Rosa. Es lo que me sale decir, porque así lo siento, cuando veo a Rosa López, a Rosa de España, a Rosa. No es la que era. Y aunque en algunos aspectos la nueva Rosa haya evolucionado, o crecido, o cambiado a mejor, en otros no, en otros se equivocó y aún paga, y seguirá pagando, las consecuencias de no ser ella. Rosa ya no es Rosa de España. Es un producto. Sin personalidad. Ni siquiera su prodigiosa voz, aquella que nos ponía los pelos de punta, aquella que parecía haber nacido para el soul, es la misma. Debe de ser complicado asimilar el camino que va del asador de pollos en Armilla a tener para sí misma un programa al estilo de las Campos, las Kardashian, o los insufribles Alaska y Mario. Toda una carrera hecha en 15 años. Pero sin fuste, como una plumilla que va y viene. Errática. No sé si muñeca rota o por romper. Pero algo no va. Sólo hay que ver lo que vemos en Soy Rosa, que emite TEN.

     Rosa es una mujer manejable que se ha dejado manejar, una especie de agradecimiento planetario por haber tenido la suerte de dejar de canturrear cortando muslos de pollo en la tienda de la familia y haber cambiado su obesidad por una figura esbelta. Pero algo no va. En Soy Rosa, el documental sobre la artista granadina, cuidado, mimado y lleno de aciertos de realización, y aunque parezca mentira, la peor parada es ella, la propia Rosa. Detrás de ese tratamiento exquisito nada parece verdad. Todo queda impostado. Y Rosa, de nuevo, se deja llevar por “el mundo”. Detrás, sin duda, la discográfica, que ve en el programa una oportunidad, otra, de relanzar a Rosa. Pero hasta que la propia Rosa no se relance a sí misma y diga hasta aquí, tocadme la seta, será eso, la pobre Rosa.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Maldeojos. El debate



El debate
(Artículo publicado el sábado, 5 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Venga, me uno a la corriente. Seguro que ustedes, más de una lectora y más de un fiel lector, estarán ya del rollo este hasta la pezuña del cerebelo -¿existe?-. El lunes tuvo lugar en el Palau Sant Jordi el concierto de los concursantes de Operación Triunfo a los quince años de haber terminado el programa. Durante este tiempo ha dado lugar a que Rosa López pula su cuerpo afilando su figura sin apenas grasa a la vez que se dejó por el camino parte de su intensa voz. Ha dado tiempo a que David Bisbal haya cambiado de pareja unas cuantas veces, siendo la primera Chenoa, otra chica de OT. Y ha dado tiempo a que TVE se hunda en un barro espeso de descrédito. La idea de reunir a los triunfitos ha sido un triunfo en audiencia, en comentarios, y ha vuelto a colocar a la televisión pública en un peldaño del que se bajó hace años. Negocio redondo.

     Este país va tan a la deriva, su corazón está tan roto, necesita tanto mimo y cuidados de mamá entregada, que ha hecho de la anécdota un debate nacional en medios, redes, y ha sido tratado por el Telediario de la televisión pública como si de verdad el beso no beso de Chenoa a Bisbal, después de cantar “Escondidos” ante un auditorio embobado, fuese una noticia de alcance y como jamás trató ningún caso de corrupción del PP. Hasta las cadenas de la competencia han participado en esta pueril disquisición. Me pregunto si Hora punta, ya saben, el programa de Javier Cárdenas, el señor al que se le entiende sólo la mitad de lo que dice, seguirá llevando a Álex Casademunt, de 35 años, o sea, un tío hecho y derecho, para que siga contando tonterías del encuentro. Para cobra, la de Rajoy a Jorge Fernández –ex de Interior- y a su ángel Marcelo, el aparcacoches. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Maldeojos. Triunfitos sin traka tra



Triunfitos sin traka tra
(Artículo publicado el domingo, 30 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Este país es la bomba. Después de 15 años va la televisión pública y resucita el espíritu de Operación Triunfo para levantar una audiencia que ni con viagra reaccionaba. Hubo en algún momento de OT. El reencuentro casi 10 millones de espectadores ante la tele por si se obraba el milagro. La cosa iba de ver juntos, de nuevo, a David Bisbal y a su ex, doña Chenoa. Se montó una batalla de Lepanto en las redes porque apenas hubo roce, rollo, miradas, besitos, y se comentó muchísimo cómo el de Almería corrió para abrazar a Rosa, tan sensible, dejando a Chenoa así, como mustia, arrinconada, y se dijo que el de los ricillos de oro, avemaría, por qué no te irías, ni siquiera la miró, es decir, practicó el más absoluto de los desprecios, y las tertulias, y los magacines, y las páginas web y las redes sociales empezaron a hervir, incluso por encima del miedo que Rajoy el Invencible, el que sabe gobernar sin mover un músculo viendo pasar el cadáver de sus adversarios con el puro en la boca, metió en el cuerpo de las abuelas al decir que la hucha de las pensiones se la llevó el tío del saco, y que la cosa se agota el año que viene. Qué mal se porta conmigo Twitter, dice Bisbal moviendo la cadera saltando como una cabra serrana. Ha sido tanto el revuelo en la última semana que a un tris estuvo, digo yo, de meterlo en la escaleta Ferreras, que volvió a generar energía eólica con sus manos estos días de especiales dedicados a la investidura y al PSOE, el nuevo amiguito del PP. Los que sí han visto un filón, una pieza que no piensan soltar, son los de Hora punta. Cada día llevan a un triunfito para que cuente interioridades del encuentro convirtiendo la tele pública en un Sálvame hediondo  gracias al magisterio indiscutible en cuestiones de frívola banalidad del lengua de trapo Javier Cárdenas, el pimpollo que aconseja a los que le criticamos que “sigan en su mundo de mierda desde la amargura”.  

Rosa de España
     Pero esta semana, para pasmo de seguidores y alegría de un país que premia la rapiña y la corrupción, Bisbal y Chenoa no sólo ensayaron para contar juntos su, dicen, mítico Escondidos, canción donde se cogieron de la mano hace 15 años, se miraron como dos tórtolos, y saltaron chipas de amor, sino que se abrazaron. Lloraron hasta las abuelas, olvidándose  de que el Gobierno, que decía que la crisis y esas mamandurrias fueron superadas, se fundió los ahorros como un putero se gasta la paga en vez de pagar la hipoteca. En la segunda entrega de OT. El reencuentro se ha visto a un Bisbal integrado, alegre, casi con ganas de formar parte del grupo que los triunfitos tienen en Whatsapp, otro de los asuntos más debatidos en un país que sabe elegir muy bien lo que preocupa y lo que no. Así que Bisbal de divino alicaído, nada. Divino, divino. ¿Y Rosa, qué me dicen de Rosa López? De ser la Rosa de España pasó a profesional de concursos. ¿Pasapalabra, Saber y ganar? No, además de OT y Mira quién baila, ahora Tu cara me suena. Rosa dejó de ser un patito feo, dejó de ser la Mary Beard de Armilla por desgarbada, por sus toscas maneras y su escasa elegancia, y ahora sonríe sin poner los labios así, apretados, tan raros como los ponía, tratando de tapar sus paletas desparejas, su complejo de niña de pueblo sin cultura ni maneras, ahora sonríe porque el dinero le sirvió para arreglarse los piños, cuidar su cuerpo, quemar las mil arrobas de grasa que le sobraban y sacar la mujer guapa que siempre llevó dentro, pero… Pero Rosa se olvidó de su voz. Es una auténtica diosa menor, una mujer que pudo ser divina y sólo, por ahora, es divina a medias.

Bande-Ritas
     Eh, eh, que yo estoy aquí, grita dando a entender que sigue siendo divina Rita Barberá, la Bande-Ritas valenciana, la fallera con menos arte del Cabanyal y más allá, que cuelga en sus ventanas un puñado de banderas como las locas hurgan en la basura no por necesidad sino para llamar la atención. Tiene que ser duro serlo todo y de golpe, divina demediada y en apuros, tener que salir de casa no sin antes asegurarte de que espera el taxi para no tener que decirle a los soplapollas reporteros, gracias, a ver, ¿me dejas pasar?, por favor, ¿me dejas pasar?, y salir por patas, con la corona por los suelos, enfurruñada, porque el 21 de noviembre,  sí o sí, tendrá que sentarse ante el juez como imputada por blanqueo de dinero –supuesto- cuando la hoy senadora –manda cojones que estos lagartos doren sus lomos, y sus cuentas, tocándose la seta en su escaño- era alcaldesa del PP. Yo que ella, para cambiar de vida y hacer de mi presente algo tan potente que borre mi pasado, haría como ha hecho el apuesto, circunspecto  y almidonado presentador de la FOX, que se ha echado al porno duro entre señores. Hasta hace nada era Jim Walker, pero no sólo dejó el cue y el pinganillo por un pinganillo de 20cm sino que se ha convertido en un reputado actor de picha brava conocido como Dallas Steele, chico duro que se cruza el pecho con correas de cuero, mira torvo a cámara, y enseña unas tetas tan duras como el gesto de nuestra divina valenciana. ¿Se imaginan que hiciera algo parecido Vicente Vallés o, dios no lo quiera, Pedro Piqueras, o ya puestos en modo pide por esa boca Pedro Sánchez? Por cierto, hablando de guarrerías, notición. ¿El PSOE se ha retirado a un convento de clausura para expiar sus muchas faltas y redimirse ante sus votantes? Tonterías. Se estrenó esta semana Super Shore en MTV. Me quedo, pero loco de atar, con una tal Manelyk o algo así. Es una especie de reina de burdel de carnes duras que canta letras profundas sobre la condición humana en Todo lo hago rico, papi. Ahí va. “A ver cuánto mide lo que traes ahí –y su mano, en el vídeo,  desabrocha la bragueta de un hormonado-. Nah, eso no vale pa ná. Tú no traes traka tra. Tú eres puro bla, bla, bla”. Temblad, triunfitos, os espera un futuro de divinos alicaídos que no valéis pa ná porque no traéis traka tra.

La guinda
La puntilla
En serio, ¿alguien ve Hazte un selfi en las tardes de Cuatro? El programa que presenta Uri Sabat empezó como un Diario de Patricia para jóvenes. No coló. Reformaron la cosa, contaron con Adriana Abenia y metieron contenidos con sello Mediaset, es decir, empezó el declive hablando de Gran Hermano y otras estupideces. Esta semana han ido más lejos. Cuentan con una tal Laura Matamoros, hija del ídem. Sin comentarios.

martes, 25 de octubre de 2016

Maldeojos. Caquitas



Caquitas
(Artículo publicado el sábado, 22 de octubre, en dairios de EPI PRESS)

     El titular no se refiere a la plasta que, defeque o no, aparenta un energúmeno como el aspirante a casi gobernar el mundo desde el Gobierno de EEUU, y eso que Trump, que llamó asquerosa a Hillary Clinton en el último debate de campaña, se merece eso y un poco más. Tampoco hablo de caquitas como lo que hacen en Hora punta, el programa  de Javier Cárdenas, el de dicción ininteligible, por mucho que esa media hora de tele pública se esfuerce cada día en ponerse ese collar. Hablo de caquitas caquitas. O sea, de mierdecillas de verdad, aunque sean de bebé. Me explico. La otra noche El hormiguero invitó a Rosa López y a Ester Arroyo, ambas concursantes de Tu cara me suena, en la misma cadena. Ya saben que el ritmo del programa va de una cosa a otra, de un truco a truco, de un invento a otro, de un número de circo a otro. Sin parar. Sin cesar.

     Cuando Pablo Motos anunció la sección de Marron dijo que asistiríamos a la maravilla de ver cómo unas madres adivinaban que la caca que les pusieron a oler era la de su crío y no la de otro. Tapadas las braguitas de bebé cagadas con campanas de cristal, como se tapa un queso para mantener el olor, las mamás iban destapando la cosa, acercándose al pañal cagado, y diciendo si era mierda de su crío o no. Contado así es asqueroso. Pero les garantizo, tal como dijo Rosa, creo que fue ella, que era muy tierno y emocionante. A mí también me lo pareció. Allí vimos a unas hembras reconociendo a sus cachorros, esa parte animal que aún conservamos y que en las mujeres que han parido parece que se agudiza hasta esos límites que ponen los pelos de punta. Y otra cosa, detrás hay unos guionistas sin descanso. ¿A quién se le ocurriría la idea de oler mierda de bebé?