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martes, 11 de febrero de 2020

Mladeojos. Mirad, soy vuestro futuro


Mirad, soy vuestro futuro
(Artículo publicado el domingo, 9 de febrero, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Hoy están arriba, pero mañana pueden estar abajo, limpiando con sus lágrimas el suelo del olvido, haciendo el doloroso camino del descenso, de las alturas del éxito y del no poder ni salir a la calle porque la gente los agobia con peticiones de autógrafos o fotos, sin importar si es el momento, si la estrella tiene un buen día, a la nada, o sea, a darse cuenta de que no eres nadie, de que nadie se acuerda de ti y casi mendigas un poco del exceso de la antigua atención. De alguna forma, aunque suavizado el mensaje por el tamiz siempre higiénico del humor, la actriz Eva Santolaria resumió en su monólogo en la gala de los Premios Feroz la situación de quienes en su día eran artistas que apenas podían salir de casa a ser arrinconadas porque nadie las llama para seguir trabajando. Se dirigió, sobre todo, al equipo de La casa de papel. Eva participó en Compañeros, serie juvenil que marcó la tele de finales del siglo XX y que emitió Antena 3 hasta 2001. La actriz, en la gala citada, empezó presentándose. Malo. O bueno, siguiendo el espíritu de la columna de hoy. Cualquier cretino de Gran Hermano es más conocido que la actriz, que al dirigirse a los actores y actrices de la serie juvenil de éxito, Élite, que en marzo de este año estrenará su tercera temporada en Netflix, les advirtió con guasa, “antes de iros a otra orgía, escuchadme, soy vuestro futuro, disfrutad del hoy, haced contactos, y preparos para el fracaso”. Demoledor. Pero certero. Eva Santolaria, la real, la actriz que bajó de la montaña del brilli brilli al valle de la oscuridad, con una lucidez desconocida, y echando mano de ese olvido, aprovechando su propia historia, ha vuelto a remontar en Paquita Salas, la historia de Javier Ambrosi y Javier Calvo que también emite Netflix y que, de manera completa Lidia Sanjosé, otra olvidada de libro –A las once en casa, Farmacia de guardia, o la también prehistórica ¡Ala… Dina!- se toma con humor su propio olvido y se deja llevar por la corriente de Paquita Salas, que la ha devuelto a la orilla. Tampoco Belinda Whashington –estrella de la tele, en series y programas que se remontan a la década de finales del XX- escapa a esta ley, y ahí está, jovial y divertida de nuevo en formatos de tirón con audiencias millonarias como Tu cara me suena.

El cura Apeles
     Cada cual, cada espectador puede hacer listado de esas caras que estaban y de repente no están, de actores y actrices, de presentadores que no te dejaban ni un segundo y de golpe, como llevados por un huracán invisible, dejan de entrar a casa. ¿Recuerdan, al menos los más telecinqueros de la clase, el programa que emitía Telecinco tres años después de empezar el siglo XXI para arrancar sus tardes como merece una cadena que siempre apostó por un entretenimiento sin complejos? Era Aquí hay tomate, presentado por Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde, dos soldados muy guerreros y muy preparados para defender con su vida la televisión basura que abría sus puertas a lo grande. Aquella guerra a corazón abierto contra el buen gusto duró hasta 2008, pero de los guerreros sólo quedó con la cabeza en su sitio Jorjeja, que sigue frente a Sálvame, que ascendió un paso más en la carrera para hacer de la televisión un lugar pringoso, tóxico, vulgar y tonto. La decadencia de Carmen es tan morrocotuda que hoy existe en la televisión madrileña en un programa cuyo nombre rememora al clásico del tomate con este nombre estúpido, Aquí hay madroño. Fin de la cita. Paso página. La otra noche me llevé un chasco de los gordos. Coño, el cura Apeles. Pensé que había muerto, que había reventado, que se lo había llevado el lobo, los papas de Roma, que lo habían quemado en la hoguera, yo qué sé, que había muerto de inanición porque una vez, creo que hace años, lo vi lloriquear en un plató cutre diciendo que apenas tenía dinero para comer –otra folclórica en apuros-. Y me olvidé de él, como España entera, y eso que el menda rigorista y del ala dogmática católica, nos daba las noches en Moros y cristianos, La noria, y formatos de tertulia a estacazos. Vamos, más famoso que Inda y sus trolas, un pringado frente a este curita de piel sonrosada, de aspecto grasiento y cerúleo de labia incendiaria. Creía que su muerte catódica era una realidad, pero hete aquí que ha sido peor verlo en el debate de esa gran perversión llamada La isla de las tentaciones -¿de verdad que a la princesa Leonor le deja la reina Letizia ver esa porquería?-.

Rey del pollo
     Mirando a los actores y actrices de Élite, en los pasados Premios Feroz, decía arriba que Eva Santolaria les pidió que la miraran porque “soy vuestro futuro, disfrutad del hoy y prepararos para el fracaso”. Tal vez, si no están al tanto de las llamadas series juveniles, no conozcan a Omar Ayuso, actor cuyo personaje es un chico homosexual de familia musulmana que ha resultado ser un bombón en la historia de amor que se trae con uno de los compis de Élite –serie creada por Carlos Montero, que también parió otro bombazo juvenil como Física y química-, otro joven cuya posición social, alta, no es la de Omar, baja. El joven actor ha trepado a una fama tan superior que hasta Rosalía, tra tra, ha contado con él para su último vídeo, Juro que. Paréntesis. Veo el vídeo. No lo resisto. La voz en falsete de esta mujer, sus repulsivas uñas, su diente de oro, todo, nada de lo que representa me llega. Sigo viéndola como una  choni de lujo que eleva lo chabacano a categoría estratosférica. Juro que apenas lo intentaré más a ver si. Cierro paréntesis. ¿Qué me dicen de Ramoncín, el Rey del pollo frito? Este menda es otro que ha vivido en carne propia “el futuro” que apuntaba Eva Santolaria. De joven díscolo acabó sentado cuando ya ni cantaba ni piaba en el mismo trono que Apeles, en Moros y cristianos y en Crónicas marcianas. Y en Intereconomía, la de extrema derecha. Ahora, resucitado, se sienta con Cristina Pardo en su programa de La Sexta, eso sí, conserva su pendiente de malote y redicho. Hablar de lo que les espera a concursantes de La voz, OT, Got talent, Masterchef o Maestros de la costura es para echarse a llorar. O a reír.

La chispa
Kirk Douglas
El listado de películas de Kirk Douglas, en una vida que ha durado 103 años y que se fue el jueves, es enorme. Entre ellas está Senderos de gloria, que Stanley Kubrick firmó en 1957. En ella se dice, “el patriotismo es el último refugio de los canallas”. Por cierto, esta semana, abucheado, el vaquero Santiago Abascal salió por patas cuando pretendió camelarse a los agricultores en su lucha apelando a baratos patrioterismos. Ya si eso…

lunes, 1 de diciembre de 2014

Maldeojos. Duelos y quebrantos



Duelos y quebrantos
(Artículo publicado el domingo, 30 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

      Hola, somos Joan Collins y Kirk Douglas, y tenemos que deciros que os vamos a enterrar a todos, hijos de puta, gracias. Leo esto, y veo una foto de ambas momias ante unas copas de vino, sonrientes y felices, en un club social de internet. Y me muero de la risa por el ingenio de quien se haya inventado esta exquisita maldad, justa y razonable. Joan Collins en verdad es aún una jovenzuela de 81 años, y Kirk Douglas un rozagante maduro de 97, chúpate el dedo. ¿Ustedes creían, a la semana del Día D, que el por culo de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el pequeño Nicolás, el gran Nicolás, Francisco Nicolás, o Fran, a secas, acabaría con las más de tres horas de tediosa entrevista, o lo que fuera aquello, que le hizo Telecinco el sábado pasado? Claro que no. Si alguien le pone empeño, y están en ello, el rufián este, como Joan Collins y Kirk Douglas, nos entierra a todos. Visto lo visto, y escuchado lo escuchado, es decir, un mojón, una sarta de tonterías, un cúmulo de vaguedades, un holocausto de soplapolleces, un delirio sin fin, una apoteosis del caradura, la cosa tiene pinta de matarnos a todos, por aburrimiento o por engorde programado. Veamos. Primero, un inciso. ¿Vieron el programa? Vamos a recordar algo fundamental. El nombre. Un tiempo nuevo. ¿En serio? ¿Un tiempo nuevo y me sacan al rey del pollo frito, al señor José Ramón Julio Márquez, conocido en el cosmos como Ramoncín, otro pequeño Nicolás del postureo opinante con carilla de niño rancio? ¿Un tiempo nuevo y me ponen en un lado de la mesa al carca Miguel Ángel Rodríguez, el de Aznar? Es lo que hay. Visto lo visto y escuchado lo escuchado, viendo cómo esta semana la larga papada del jovenzuelo ha vuelto a llenar tertulias, la carrera del pájaro sólo está despegando -¿sólo a mí me da tiricia, con su carita de perro pachón, sus ojos lacios y tristones, y su piel de rosa sosa?-. El pícaro dice que no cobró un euro, y me lo creo. ¿Lo ha cobrado alguien por él? 

Hola, somos Joan Collins y Kirk Douglas, y tenemos que deciros que os vamos a enterrar a todos, hijos de puta, gracias. En este país, como vemos, hay muchas Joan Collins y muchos Kirk Douglas que, al final, nos enterrarán a todos.


Pieza de plató

      Cuando el avispado entró en el estudio, a Sandra Barneda sólo le quedó tirarse al suelo como mullida alfombra para que el delirante maquinador ocupara su sitio sin pisar el suelo. No es para menos. Un tiempo nuevo se jugaba, así, sin cataplasmas, su futuro. O remontaban, o echaban el candado. Hay que recordar que el programa se quedó turulato cuando a las pocas horas de su emisión Pablo Iglesias, otro que pone las audiencias de oro en cuanto sus huevos se acoplan en el plató, dijo no, que no iría al estudio sino que respondería una sola pregunta de la presentadora, pactada, y desde la sede de Podemos. ¿Cómo? Hay que recordar que Pablo Iglesias se encendía criticando al plasmado Rajoy por ningunear a la prensa desde una pantalla de televisión. Así que Telecinco hizo bien rechazando esa bajeza. No señor. Ese no era el pacto. Y otra cosa, mal empieza el nuevo secretario general negándose a dar la cara en cuanto algunos asuntos no le favorecen. A lo que vamos. Que Un tiempo nuevo ha de reaccionar. Y rápido. Y a lo grande. Tienen una sola carta. Y ha de salir ganadora. El pequeño Nicolás. Bingo. La audiencia no se dispara, la audiencia roza al cielo del 21%, casi tres millones de personas. El programa llenó gasolina para otras entregas –esta semana toca Teresa Romero, la enfermera que ganó el ébola- a ver si, por lo menos, juega en la liga de La Sexta Noche. Y además, como premio colateral, la cadena lleva toda la semana nutriendo la sonrisa apretada de Ana Rosa Quintana y sus colaboradores. ¿Cree usted como espectador que Un tiempo nuevo, con la presa que ha cazado, ha soltado al impostor? Ni de coña. Esta semana seguro que emite nuevo material guardado, grabado y reservado para alimentar la estafa, al estafador que ha convertido la chirigota en una bola de nieve que lo arrastrará por el fango. Eso sí, sacando la cabeza por las teles como un botarate de patética verborrea.
Cada uno tiene una historia distinta, interesante, sin duda. Pero desde el momento en que acceden a formar parte del tinglado de la tele, y en concreto de Telecinco, uf, la cosa toma otro giro. Ya son un producto más de la factoría. Al Nicolás este le viene de perlas para alimentar su personaje delirante. A Teresa Romero no sé, no sé. Ya ha contado su historia. Como no esté atenta se mete en una dinámica muy, muy peligrosa.



Duquesa en polvo
       
     Hola, somos el pequeño Nicolás, Cayetana de Alba, e Isabel Pantoja, y tenemos que deciros que uno está en la diana de la justicia, cagadito por mucho “material sensible” que posea, otra es una paya riquísima en un tarro de cenizas en una iglesia que llaman de los gitanos, entiéndase gitanos integrados, gitanos artistas, gitanitos con mucho arte, gitanos con solera, no gitanos desarrapados, chusma, quinquis y ladrones, huy, qué asco, y la otra está encerrada en la cárcel, y os vamos a enterrar a todos, hijos de puta, gracias. Lo están consiguiendo. Del farsante, aunque lleva más de un mes en el podio, la carrera, tal como apuntamos aquí hace días, no ha más que comenzar. De la ricachona enrollada, ay, qué arte, qué libre fue, qué bien se lo pasó, ole su coño, que hizo con su vida lo que le dio la gana, seguro que quedan flecos, alabanzas, aldabonazos de cabezas sumisas, arrobadas, como el alucinante de Susana Díaz, la presidenta no de Andalucía sino, por unos momentos, de la región del faralaes, que destaca de la duquesa en polvo su fortaleza por haber vivido como quiso disfrutando de las costumbres de Andalucía. Y así es. La multimillonaria, la terrateniente, la que recibe millonarias subvenciones de la Unión Europea tuvo tiempo de bailar sevillanas, ir a los toros, contratar a gitanos que le alegraran las veladas, en fin, vivir libre, a su aire, ponerse el mundo por montera, y no como otra octogenaria a la que han sacado estos días demacrada, llorosa, desnortada, miedosa e incrédula, una etcétera llamada Carmen Martínez, madrileña de 85 años a la que le han desahuciado su casa por haber avalado al hijo, la tonta, en vez de ponerse el mundo por montera y echarse unos bailecitos y ser libre. Y de Pantoja, bueno, tiene retén de cámaras a la puerta del trullo. Que no duerme bien, que come poco, que fuma mucho, y que la abuela ronca. Y que a ver si la sacan pronto, coño, que otra grande de España no puede estar sufriendo tanto. Cervantes habló de los duelos y quebrantos que se zampaba Alonso Quijano el sábado. Aquí, nuestros duelos y quebrantos son duelos de plató y quebrantos de país. 
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Una en la trena, otra en tarrito de esencia de polvo de duquesa. ¿Nos enterrarán a todos? En ello andan. No hay día, por esto, por lo otro, que no se hable de ellas.


La guinda
Concha, 75 años
Nada mejor para una actriz que celebrar un cumpleaños trabajando, sobre todo si esa persona ha pasado por asuntos complicados. Es el caso de Concha Velasco, que este sábado celebra en Cine de barrio su 75 cumpleaños. Se ha ha programado una película de la actriz con Manolo Escobar, En un lugar de la Manga, donde vemos el afán por la construcción en los 70. Y ahí seguimos. Mariano Ozores olfateaba el futuro.