lunes, 6 de mayo de 2019

Maldeojos. Desayuno, comida, y cena


Desayuno, comida, y cena
(Artículo publicado el domingo, 5 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No hagan leña del árbol Casado. Ya empezamos. Han pasado siete días, pero el tornado no para. El vendaval de chistes, tortazos, zascas, collejas, memes, inventos, mala, buena baba, ingenio, ironías, creatividad y cachondeo contra los líderes del PP, centrado todo en don Pablo, ha sido, es, apoteósico. Para el desayuno, comida, merienda, cena. No hay descanso para los perdedores bíblicos. ¿Vieron la noche electoral al trío de fúnebres sepultureros, todos vestidos de riguroso negro, en el no balcón, gélido y hostil, vacío y triste, de Génova? ¿Quién vistió a los tres prohombres? En vez de contratar a Palomo Spain  para dar imagen de glamurosos horteras parece que pillaron a Ruth Myers, la diseñadora de vestuario de La familia Adams. Ni a caso hecho. ¿Nadie les dio un cogotazo antes de salir como salieron ante las cámaras? La sonrisa ancha y la lluvia en el pelo se tornaron en mueca falsa y rictus de enterradores a tiempo completo. Allí estaba el tirador de huesos de aceituna, un Teo García de dura quijada, apretando su rabia y desolación, allí estaba el FRAcasado, y allí estaba el cuentachistes Adolfo Suárez, componiendo la postal del derribo. Excuso decir cómo hervía, y aún resuena, el chisporroteo, el cachondeo en las redes. Venga, vamos, de verdad, no hagáis leña del árbol CAsado. Sigo con la noche electoral. Gran salto, y no al vacío, el de TVE. Qué gran programa hizo. Con un plató, sí, espectacular, brindó tensión, profesionalidad, brío, nada que ver con las aburridas, lacias, inanes, insulsas y pacatas noches electorales del pasado, cuando TVE parecía, de entrada, pachucha, sin fuerza, derrotada, otra dama que se enterraba a sí misma antes de acabar la función. La noche del día 28 fue un resurgir de la televisión pública en su apuesta por la información de alta calidad, con grafismos modernos, con pantallas gigantes, con eso que se llama realidad aumentada o realidad fingida, con conexiones al segundo para no perderse nada, con un equipo de tertulianos de primer nivel, con los presentadores, Carlos Franganillo y Ana Blanco dando una lección de fortaleza periodística, de nervio informativo. Vamos, una cena electoral como hacía tiempo no veíamos en la tele pública que, para más sorpresa, y de la buena, este lunes La 1 emitió un programa especial matutino con el infalible Xavier Fortes para analizar los resultados. Algo está cambiando. Ya era hora.

Vaya pastel
     Que cada cadena tiene su programa, a su manera, de cocina, es una evidencia. Y llegan a empachar, sean programas de fogones de verdad o de fogones figurados. De cocinillas estoy hasta el sobaco. Hasta Mediaset, que trilla por libre, tiene una cosa que se llama Bake off, no me pregunten por qué. No me pregunten por qué se llama ese sindiós ni me pregunten quién es el lumbreras que echa mano de estas tontunas para llamar en inglés a lo mismo que podemos llamar en español, señalándolo con matizadas certezas. Como Bake off es algo que nadie entiende, el programa añade una coletilla que dice así, Bake off, el gran pastelero, o al revés, El gran pastelero, Bake off. Creo yo que si el Bake off este lo ve alguien en Cuatro, lo más que dice es que ha visto el programa ese de dulces que presenta uno de los comodines del emporio, Jesús Vázquez, quizá porque la otra pata del banco de Mediaset, Jorge Javier Vázquez, está embebido con las peripecias que le llegan de Honduras. Cuatro tiene, además, uno de los restaurantes de mentirijilla más surrealistas de la tele porque, alucino, lo de menos son las cenas. En First dates lo de menos es la comida, y lo que más, las barrabasadas que digan los comensales en busca de un amor tan espatarrado como el que fomenta Carlos Sobera, el señor de la ludopatía. El filete da igual que esté quemado, la lubina ni se mira, lo que importa es que algún comensal enamoradizo cuente que  pilló a su novio con otro en su propia cama y ni por esas conquiste al pretendiente y los pajaritos vuelen cada uno por su sitio. O que la gorda rechace al gordo porque “a mí sólo me va la gente que se cuida”.

La Pantoga
    No salgamos de Mediaset, que ha hecho de Supervivientes, ahora sí, un sinfín con el que te da desayuno, comida y cena. La feligresía, encantada. La noche de las elecciones, como antes no faltaba en los telediarios la imagen de la monjita con su voto, se supo que enganchados al serial hondureño manifestaron su enfado por el programa especial de Piqueras, Sonsoles Ónega y Carme Chaparro retrasando Supervivientes. “Ya está bien, hasta el nabo de política”, decía uno. “Metedle caña al recuento, joder, quiero que empiece Conexión Honduras”, decía otro, o “Cansada de escuchar tonterías”, decía una tercera. Yo no dudaba de que los 80.000 chirimbolos semanales de la Pantoga –ay, aquellas imitaciones que hacía Martes y Trece de Isabel y Encanna Sánchez, la fascista que hoy estaría a la derecha del partido del tío de la mula-, serían explotados a tutiplén por Vasile. Se veía venir que la presencia de la tonadillera más loca, la que se lió con Julián Muñoz cuando era alcalde de Marbella y las bolsas de basura atestadas de dinero iban y venían de aquí para allá, sería un sinfín, un empalagoso desayuno, comida y cena, y además en sus cadenas principales. Ahí está Sobera dando a los seguidores de su fe la sopa de la noche. Las primeras cucharadas en Telecinco, las últimas en Cuatro, pasando Tierra de nadie de una a la otra. Lo llaman, ajústense el kimono, televisión transversal. O sea, pasar el camión de la basura de Telecinco a Cuatro. Por lo demás, ya saben, son desayunos, comidas y cenas donde el plato exquisito es tan caro –insisto, 80.000 pavos a la semana- que el resto es sólo relleno, colección de etcéteras, carne podrida, morralla. Ver a la Pantoga hasta el chichi de barro, y resoplar para ganarse la vida como una temporera marroquí es un placer entre el vómito, la hilaridad y el descojone. Una payasa divirtiendo al pueblo, que tanto la ama. Y termino, ¿tiene La 1 bastante con Masterchef o Hacer de comer –lo de Dani García-? No, amor. Por eso también emite Cena con mamá, pero de eso, si eso, hablo otro día.

La guinda
La Alhambra, eurovisiva
La noche del 18 de este mes, cuando haya cantado La venda Miki Núñez en lo de Eurovisión, más de 200 millones de espectadores de todo el mundo podrán ver no sólo a Nieves Álvarez diciendo que “los doce puntos van para…” sino que lo hará desde uno de los lugares más bellos del país, desde Granada, y teniendo como fondo La Alhambra, ese palacio nazarí que desde el Albaicín aparece imponente y majestuoso.  

Maldeojos. Juego de tronos


Juego de tronos
(Artículo publicado el sábado, 4 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No escribo nada de otro mundo si digo que Juego de tronos es una religión que tiene a sus fans, meticulosos, fanáticos, y exigentes, como Isabel Pantoja tiene a los suyos, y están a la que saltan. A mí me gusta Juego de tronos, y la disfruto, pero no alcanzo el nivel de ¿fanatismo? que veo en los debates que se organizan incluso en el instante en que se emite el capítulo. El de tercero de la octava y última temporada, La larga noche, ha generado un mar de críticas. Ese capítulo es la gran batalla de Invernalia entre las fuerzas de Poniente y El Rey de la noche, y ha recibido multitud de críticas porque, lo digo en plan bruto, no se ve un pijo. Es verdad que hay una belleza soterrada, y que las antorchas dejan estelas de una plasticidad conmovedora y de una gran potencia visual, pero también que ni apagando las luces del salón se aprecian los detalles.

     Las redes organizaron el lío. Nada que ver con el lío entre las derechas, derechitas o veletas azules. Hasta tal punto que hay amenaza de no apoyar los presupuestos de los andaluces. ¿Quién no los apoya? El partido de ultraderecha. ¿Y por qué? Porque el líder del PP ha llamado ultraderecha a la ultraderecha en su nuevo, viejo intento de llegar al centro, después del descalabro electoral. Oh qué pecado. Enseguida, el portavoz del club ultra en el parlamento andaluz, Alejandro Hernández, se ha ofendido, y dolido como un cervatillo ayer se puso a lloriquear en Espejo público frente a Susana Griso. ¿Y? Que la luz volverá a Juego de tronos en el capítulo siguiente, cuando reaparezca la gran mala, mi admirada Cersei Lanister –imponente Lena Headey-, y cuando Bonilla regale un ticket de regalo con masaje completo a los ultras y la derechita se encame de nuevo.



Maldeojos. Gaysper


Gaysper
(Artículo publicado el jueves, 2 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Es lo que tiene lo desmedido, sin control, la exageración, la tirria ciega, es lo que pasa cuando te pasas de rosca, cuando creas un enemigo sin venir a cuento y de repente ves que la cosa empieza a chirriar. Vayamos al principio. Vi en el informativo de Helena Resano, poco después de las humaredas que llegaban de las calles de Venezuela, alzada a la orden del correveidile yanqui Juan Guaidó, convertido ahora en golpista contra el Gobierno de Nicolás Maduro, ese ridículo cantamañanas que tanto mal hace al pueblo, a un muñeco, un dibujo, una figura con los colores del arcoíris, colores que simbolizan al colectivo LGTBI. La voz de la reportera que firmaba la noticia explicó que ese dibujo nació con una idea y se ha convertido en apenas unas horas en la contraria. El tal dibujo formaba parte de los terrores, de las amenazas, de los enemigos a los que un caballero con espada del partido del tío de la mula iba a derrotar en cuanto alcanzara la cumbre del poder poderoso que todo lo puede. Y una mierda.

     Ni han conseguido tantos escaños –aunque 1sería mucho, 24 no son lo esperado- ni el puto dibujo ha logrado su objetivo. Es más, el colectivo LGTBI lo ha adoptado, y lo ha convertido en Gaysper, una mezcla perfecta entre gay y el fantasma Casper. Al grano. El patético caballero que nos iba a librar de la chusma gay ha sido humillado no sólo en las urnas sino por el dibujo que ya es un nuevo icono LGTBI. La ultraderechita que se cree valiente ha sido derrotada por el ingenio y el orgullo. O sea, lo que viene siendo el tiro por la culata, señor de la barba altiva. Bop Pop –Late Motiv- ha dicho, “más gay que un cruce entre Judy Garland y Rocío Jurado”. Chúpate esa, Santi.




jueves, 2 de mayo de 2019

Maldeojos. Marica


Marica
(Artículo publicado el martes, 30 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Después de la actuación de Saiz Ramos, bellísimo efebo que llenó con su vuelo el aire del escenario donde se graba Prodigios en el auditorio Miguel Delibes de Valladolid, el jurado Nacho Duato –inteligente, sensible, combativo- contó una anécdota personal, de esas que te calan hondo porque desde el principio sabes por dónde va y cuál es el final. Dijo que desde crío le gustó la danza, y que con apenas 12 años, escondiéndose en casa de su padre, ocultaba las mallas para irse a la academia donde, ni que decir hay, era el único chico. Claro que le decían marica, y el propio padre insistía en que aquel niño tenía que poner voz de tío. ¿Voz de tío?, se preguntaba Nacho, pero si soy un crío, pensaba. Aquel adolescente que bailaba como quien delinque llegó a levantar teatros de todo el mundo, de Australia a Canadá. Pero su padre apenas lo vio dos o tres veces.

     Esa espina la lleva clavada el que fuera director de la Compañía Nacional de Danza, y por eso se emocionó tanto con la actuación de su apadrinado, que por cierto, tal como se intuía, resultó ganador de la primera edición de este programa de La 1. Said Ramos, un bailarín de danza clásica, no sólo ganó Prodigios gracias al definitivo apoyo del público sino que, desde crío tuvo el apoyo de sus padres, de papá y de mamá, felices, orgullosos y emocionados por el triunfo de su hijo en un país que sólo ve arte cuando un niño, un hombre, se pone las mallas y baila. Perdonen que ahora haga un puente, lo cruce, y me instale en los resultados de la noche electoral del 28. Claro triunfo de la izquierda, claro despatarre de la derechita, cobarde o salvaje. Ese triunfo puede ser, debe de ser, el freno que haga que este país no llame marica a un niño que baila danza.



Maldeojos. Emociones generales

Emociones generales
(Artículo publicado el domingo, 28 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Leí que Aznar, ese hombre, dijo en Elche, con ese testuz suyo de hacer amigos que es sello de la casa, moviendo el bigote de su arrogancia aunque no tenga bigote –este tipo, jarrón carísimo, tendrá bigote hasta que la palme y aunque se rasure cada día- que estas erecciones generales son cruciales, ¿o diría elecciones? A ver si es lo mismo, papi. El buen faro de occidente, el padre putativo de Pablo Casado, también apeló con mano y voz marciales a no pararse en el pasado, tan manchadito de mierda siendo él el jefe de la banda, para mirar al futuro. Viva España. Y ahora en serio, pasada la campaña electoral, es más, ya que hoy celebramos las emociones generales, por favor, apelemos con fuerza al PP, sacad a Suárez Illana del zulo donde lo hayáis tenido encerrado. Que no, no nos reiremos más, en serio. Quizá se haya ido a Nueva York a abortar nacidos y los yanquis lo tienen preso. Resumir aquí lo que ha dado de sí el cuentacuentos de la campaña es tan aburrido como una reflexión de David Civera sobre Eurovisión, que dice que para ir al certamen con buen pie hay que sentirse y hacer algo español. ¿Hacer algo español? ¿Es español sentarse en el sofá de Bertín y taparse el paquete con el cojín mientras se bebe un vino y se come un cacho de tocino? ¿Es español decir con la boca que se ama España y su bandera y con la mano robar a espuertas y llevarse el caudal a paraísos fiscales? ¿Es español decir que no hay ceros en esa cadena “para que yo me siente ahí” y ahora ver a Isabel Pantoja saltar del helicóptero como una vulgar mortal que ha de currarse el sueldo para entretener a la chusma que pedirá su sangre en cada programa? Mientras hoy este país va a los colegios a echar su decisión, los concursantes de Supervivientes están ya en Honduras para vivir la vuelta de Jorge Javier Vázquez a la tele después del latigazo que le dio su cerebro por falta de riego. Sin riego no hay erección, como se sabe. Y sin erección, la emoción es escasa.

La banderita de Teo
     Dicho esto, pido de rodillas al PP que no retire del mercado, de la tele, del circuito, de nuestra vida de espectadores hambrientos de carnes y grasas saturadas como un bollo empapado en aceites de palma a Cayetana Álvarez de Toledo. ¿Dónde estaba antes de estos días esta mujer? Sólo recordamos aquel chispazo que ya apuntaba maneras cuando dijo “no te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena, jamás”, a raíz de la frustración que, según la jirafa parlanchina, sufrió su hija con los trajes de los Reyes Magos madrileños. Sólo era el comienzo de una carrera fulgurante. Cada vez que abre el pico, a Paquirrín se le enquista una lorza y no hay gimnasio que la elimine. Urge, en tiempos de zozobra social, que doña Cayetana opine de todo, de pantojismo, laicismo, senderismo, ocultismo, arcaísmo, milenarismo, espejismo, nudismo, feminismo, nacismo, o parteras a tiempo completo. Que se ponga intensa, que arrastre esas eses silbantes que me ponen al borde del orgasmo ideológico y a ella, impávida, tiesa, quitándole la espita a la bomba de racimo que siempre suelta, siempre, hable de lo que hable. Cayetana es como Paz Padilla, una loca del coño que va a su bola. Ah, Sálvame. Que se quite La Sexta noche y el debate a siete con el guerrero Gabriel Rufián o el rancio lanzador de huesos de aceituna Teodoro García y sus circunspectas y sentenciosas maneras si en Telecinco, por algún sitio te la hinco, está Mario Vaquerizo reflexionando al más alto nivel, a todo lo que da su máquina, y da poco, la verdad, sobre sus preferencias ideológicas para decir que no se posicionan “en política –ni él ni la pepona de Alaska, que al mismo tiempo asegura que siempre ha votado a la izquierda- porque no lo tienen claro”. La madre que parió a este tío. ¿Lerdo? Qué va. Ahora se llaman “profesionales de la televisión”, según grita una horrorosa y picassiana María Patiño. Resumo. Teo, con la performance de la banderita que le da a Rufián, podría pasar como gran bufón –junto a Naranjito Rivera- , maleducado, maestro de provocadores, y un “profesional de la televisión” al plató de Telecinco sin mayor problema para seguir con las erecciones, emociones, o elecciones generales junto a Belén Esteban, otra experta en todo.

Voto por…
     Y a todo esto, ¿dónde ha estado el tío de la mula? Donde sea menos en una entrevista, donde sea menos en un debate, en cualquier sitio donde mostrarse como mártir, como excluido, y así abrirse en canal ante sus feligreses y enseñorear ese pecho lobo, duro y bronco, para ir de víctima perseguida aunque poniendo velas a sus santos por eso, por haberlo excluido del clan debatiente, regalándole la Junta Electoral Central lo mejor que se le puede regalar a quien sólo tiene palabrería de charlatán, que no tenga que explicar nada de nada de nada. Ni siquiera esa amenaza de fanfarrón que pregona que cerrará La Sexta porque no le viene bien lo que dicen de su club de hombres cabales, porque La Sexta no les da lo que quieren. Vamos, otra Chabelita Pantoja que amenazó una noche al volver a casa de juerga al que fuera su novio, Alejandro Albalá, con llamar a la poli por no querer trajinársela, por no cumplir con su santo deber de ponerse emocionado y, erecto, penetrarla hasta cantar a dúo La Traviata. El chico lo contó donde hay que contar estas cosas, en la tele. Cuánto tienen que aprender los aspirantes a gobernar este corral de país de los profesionales de la pantalla. Y de los profesionales de la casquería craneal si esto existe. Que ha dicho Fernando Savater, sí, el filósofo antes tenido y conocido como alguien sensato, que con tal de echar del Gobierno a Pedro Sánchez “debemos aceptar los votos de VOX”. ¿Ve usted, don Fernando? Me estoy poniendo burro. No se puede mezclar elecciones, emociones, y erecciones, que uno es débil y capaz de ir con la papeleta tiesa al colegio electoral y meterla por el primer agujero que se ponga a tiro. Así que voto por….

La guinda
Maisie Williams
La actriz británica Maisie Williams quizá no sea tan conocida como su personaje, Aria Stark, en Juego de tronos, esa cumbre de la ficción nacional que camina hacia su final después de ocho temporadas. En el segundo capítulo se le ve dándole al gustillo, como una leona, con un tío desatado. Uff. Ha provocado un terremoto en sus fans porque aún la ven como la niña que fue. Como nuestro Carlitos Alcántara. La vida pasa. P

Maldeojos. La que se avecina


La que se avecina
(Artículo publicado el sábado, 27 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No me refiero a la serie si digo “la que se avecina”. Digo “la que se avecina” pensando en mañana, cuando los colegios electorales echen el candado de la puerta y al tiempo se abra el candado de las urnas. Hasta hace unas horas, con buen tino, con pulso amable y sin dejar de preguntar por lo que hay que preguntar, Susana Griso creó la sección Café decisivo con… en Espejo público invitando a su casa, como una Bertina Osbore rubia y preparada, a los candidatos presidenciales. Sí, hasta ese fue invitado. La cosa va de lo siguiente. Llega el tipo –todos han sido hombres-, la anfitriona lo recibe en su cocina, le pregunta si café solo, con leche, con azúcar, si tostada con aceite, mantequilla, o dulces –prometo por mi sobrio desayuno que la mesa de Susana es como el bufé libre de esos hoteles donde comes por los ojos porque allí no faltaba de nada- y mientras se hace, la periodista pregunta, mezcla de curiosidad por la cosa personal y por la política.

     Está inventado el formato, pero se consume bien la sección como espectador porque ves  a los que nos gobernarán –uno de ellos, apuestes o no por su número, te va a gobernar-  en otra clave, y de esas situaciones en apariencia más fáciles, más relajadas, se pueden sacar conclusiones casi definitivas, y desde luego definitorias. Sea como sea, este país se la juega mañana, como en cada jornada electoral. Para manejar la que se avecina, la que se nos avecina, hay que dejarse de pamplinas y llegar a tu colegio y echar la papela. Luego ya, si eso, nos divertimos o no con La que se avecina, que Telecinco estrenó con atronador éxito de audiencia el miércoles. Se me resiste. Su humor no me toca. Espero que la que se avecina mañana domingo me guste más que La que se avecina. Vota.



Maldeojos. El otro debate


El otro debate
(Artículo publicado el jueves, 25 de abril , en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La forma que proponía la otra noche Andréu Buenafuente para seguir el primer, el segundo y todos los debates políticos que en el mundo son es, quizá, la más divertida, o sea, alzando el codo como si no hubiera un mañana. La audiencia de Late Motiv se lo pasó pipa  chupito va, chuipito viene. Para no andar con tonterías. Lo que importaba era el lingotazo, no el debate. Se propuso a los espectadores una serie de claves para tirarse al vaso, para empinar el codo. Que Pablo Casado dice en sus primeras palabras, buenas noches, viva el rey, chupito. Que se mienta más a Venezuela que a Teruel, chupito. Que Pablo Iglesias mete cloacas, IBEX, y bancos en los primeros tres minutos, chupito. Que Albert Rivera resucita a ETA –también vale si lo hace Casado-, y saca cachivaches de su trastienda, chupito. Que Sánchez sonríe pero no sabe hacerlo, chupito.

     No me negarán que no es ingenioso y gamberro rebajar la intensidad de unos debates donde, fíjense, nadie debate sino que suelta el rollo, se pone teatral y sobreactuado –la patética escena de ver a Rivera con la fotito enmarcada sobre el atril, su mala educación, su nerviosismo, su falta de respeto fue de los momentos más terribles que uno recuerda como espectador de debates-, rebajar con humor estas chorradas de candidato con golpes de guión como el mentado en Late Motiv es sanísimo. En paralelo,  al mismo tiempo que los debates de RTVE y Atresmedia tenían lugar, las redes echaban chispas. Incluso las cadenas, de TVE a La Sexta, dedicaron tiempo en informativos y magacines a los memes que se creaban según se emitía el debate. No me resisto a este. Chopitos, espetos, choco, decía una voz sobre la imagen de Iglesias leyendo la Constitución.


Maldeojos. Sánchez y RTVE


Sánchez y RTVE
(Artículo publicado el martes, 23 de abril de 2019, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

    El mal ya está hecho. Las braguitas de Rosa María Mateo, presidenta de RTVE, están manchadas, perdonen la grosería, no de caquita sino de algo peor según el puesto que la señora ostenta. Están manchadas de seguidismo gubernamental, de falta de respeto a un emporio mediático que debería de ser espejo de medios, y esa mancha, que si fuese sólo personal apenas tendría recorrido, es una macha que mancha el trabajo de periodistas que luchan por la independencia política, por la pluralidad, por la credibilidad pisoteada. Hace nada firmaba una columna titulada “Casado y RTVE” denunciando el concepto que de los medios públicos tiene el líder del PP, o sea, medios a su servicio. Hoy le toca el turno a otro político que cree que la tele y la radio públicas son suyas, al menos hasta el día en que decidió no acudir al debate de Atresmedia –al final sí irá esta noche- y sí al debate, en la misma fecha, de RTVE, que ha protagonizado un baile bochornoso de fechas adaptadas al deseo de Pedro Sánchez –al final se hizo anoche en RTVE-.

     Error, inmenso error. Deseo que este garrafal entuerto sea puntual, y que poco a poco, como venía ocurriendo en la nueva etapa, RTVE vuelva al camino que había marcado con meridiana claridad para diferenciarse de la anterior con el Gobierno de Rajoy. El Consejo de Informativos, con razón, hizo visible su indignación ante la claudicación de la presidencia. Aún resuena aquello de “Soy independiente y nadie me va a dar órdenes, dijo con voz firme Rosa María Mateo hace unas fechas”, y el que suscribe aplaudió lo que parecía una obviedad, pero… Cansa repetir lo obvio. Señores, señoras de la política, apartad vuestras sucias manos de la dirección de los medios públicos. Ya está bien.


Maldeojos. La bien pagada


La bien pagada
(Artículo publicado el domingo, 21 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     En la semana de pasión católica nos enteramos de lo peor que le puede pasar a un negocio, y es que la cosa empieza a no pitar, a chirriar, y que la bolsa en vez de llenarse se va vaciando. Aquí no se puede decir lo de las gallinas de José Mota, eso de las que salen por las que entran. En la iglesia católica no hay gallinas que entran. Casi todas se van saliendo. Hoy más del 27% de españoles se reconoce ateo, agnóstico o no creyente. Un estudio de la fundación Ferrer i Guardia, del que se hicieron eco la semana pasada todas las televisiones por su interés informativo, y por su morbo, dice que las bodas civiles en España alcanzan ya el 80% de las uniones. La bien pagada con el dinero de todos, ateos, agnósticos, o no creyentes, sigue como si tal cosa, dejando que gallitos con sus trajes de fantasía escupan aupados a sus púlpitos sobre el pueblo y sigan cobrando con una mano e insultando con la otra a quienes no comulgan con su moral. Y no me vengan con la letanía de que en estos días las calles se llenan de nazarenos, monísimos, de postal, de penitentes amantes del disfraz, de procesiones de vírgenes lacrimosas  o hermosos cristos llagados, atravesados por espadas como labios, no, ese cuento no cuela porque todo el mundo sabe que la religión es una cosa y lo otro, otra. Ya sabemos que otra bien pagá, a la que han pagado con oro sus carnes morenas que se rebozarán en las arenas blancas de playa Cochinos o vaya usted a saber a qué otras cochinadas someterán a Isabel Pantoja en Telecinco, ha firmado para concursar en Supervivientes. Me mola. Los 80.000 euros que se embolsará la ex presidiaria por semana –la tonadillera, mamá de Paquirrín y de otra eminencia llamada Chabelita, ganará a la semana tanto como el presidente del Gobierno al año-, los 80.000 euros, digo, saben a poco. Desde que supe que la Pantoja se iba a la isla me imaginé a Paolo Vasile descojonándose en su casa. Lo conseguí, habrá dicho el viejo zorro del pelo blanco. A los pobres se les compra con lo más fácil, con pasta. La imagen de la Pantoja medio en cueros, apartándose un poco de las cámaras, bajándose las bragas para hacer sus cosillas detrás de las palmeras, no tiene precio. Y Mediaset lo sabe. (26)

5.000 euros por mear
     Igual que sabe eso sabe que la farfolla que cría al amparo de la mamandurria Mujeres y hombres y viceversa no va a ningún sitio. Se la llevó de Telecinco a Cuatro, cambió a la señora del pene inalámbrico Emma García, que se espatarraba en la escalera del plató aferrada al micrófono como un charlatán de tómbola a sus chochonas, por la amoldable Toñi Moreno, que le ha echado al programa mucha sal y pimienta, mucha diversión, y le ha quitado el envaramiento y la fatua intensidad que le imprimía la primera, total, que el programa sigue siendo una caca, pero vista por menos gente. Por tan poca gente, y con la carne de choni y de hormonado tan al arrastre que luego pasa lo que pasa. Pasa que un lerdo, un picha brava, un calienta pantallas, un guaperas de diseño, un carita de haba, un ex tronista, no me jodas con el nombrecito, un tal Iván Sánchez, un don nadie, creyéndose que iba a partir en dos el mundo allá donde llevara el reclamo de su paquete –no hay otro en esta tropa-, le reclamarían sacando los fajos de billetes a su paso. Pero hete aquí que se postuló para ir a un pub de Zaragoza por el módico precio de 600 euros para hacer “mi show”, es decir, sonreír para las fotos, servir algunos chupitos detrás de la barra en modo cabaretera que admite billetes en la raja de las tetas, e incluso el necio se ofrece a descender del agujero negro de su fama y hablar con el público. Hilarante, ¿no? Lo bueno es lo que le contesta el dueño del pub El zorro –local donde actúan desde hace 30 años grupos de rock, así que imagínense-. Ahí va la respuesta. “Soy el dueño del local, y si me pagas 5.000 euros te dejo que entres a hacer pis, pero rapidito. No molestes, tenemos dignidad, y los shows los hacen artistas, músicos y gente así…” Esto sí que un cogotazo en el lomo, una respuesta para no levantar cabeza. La idiocia labrada en las cochineras de Mediaset no parece, como las barrabasadas del colector bucal de algunos políticos, tener límite. La vida de los que aspiran a ser bien pagados por su cara bonita no siempre es fácil. Ser ex tronista es muy duro. (51)

Caca y coco
     Y como de todo se puede sacar chicha David Broncano –presentador de La resistencia, en #0- la quiere sacar de su desgracia como usuario de las bicis alquiladas en nuestras grandes ciudades. Una foto suya, siendo multado por la policía de Madrid, se convirtió en foco de bromas. En paralelo, en el Late motiv de Andréu Buenafuente el gran Raúl Pérez, brillante como una estrella de luz viva, salió al plató en patinete imitando a la alcaldesa, la abu Manuela Carmena –de verdad descacharrante, idéntica, monumental-. Ante tan soberbia parodia la verdadera alcaldesa, con humor, contestó en las redes sociales que sí, que vale, “pero yo nunca voy en patinete por zona peatonal, que no quiero que me multen como a David Broncano”. Y ahí empezó el lío. Broncano le ha contestado, “venga, Manuela Carmena, en serio, ¿cuándo montamos el dúo cómico la Yaya y el Millennial? Yo hago chistes y tú comentas la Constitucion. Nos forramos, Manuela, nos forramos”. Estoy seguro de que sería así, pagados, bien pagados, y mucho pagados. Pero menos que la mala leche de Mila Jiménez, que le dice a Chelo García Cortés –que va a Supervivientes- que en la isla “la limpiarás las cacas a la Pantoja”. Qué buena es la Jiménez siendo diabla. ¿Podemos meter aquí a Carlos Sobera? Sí, no sólo podemos, debemos. Este señor no sólo cobra un pastizal fomentado la ludopatía –vive, vive, vive, juega, juega, juega-sino que, insaciable, ahora se enfrasca fomentando el entretenimiento cagón que le faltaba a Cuatro colaborando en su desmantelamiento al presentar esa reunión de patanes en bañador con orgullo de bien pagado. Así que me tiro al barro. A ver, Isabel, guapa, si la otra te quita la mierda, yo, si me pagas bien, me voy a la isla y te parto los cocos.

La guinda
Lo de Risto
Al final se está asentando el programa de Risto Mejide en Cuatro. Todo es mentira ha ido perfilando sus contenidos, apostando por la política, sí, buscando a veces el choque, el espectáculo y la bronca a lo Sálvame, es verdad, pero también que ha cohesionado el formato, que el equipo funciona, y que Todo es mentira es, dentro de la cadena, de lo más digno que se puede ver en ese canal cada vez más irrelevante.

Maldeojos. Ciencia y WC


Ciencia y WC
(Artículo publicado el sábado, 20 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Esto se está poniendo muy feo. Que la ciencia esté cercando al virus del sida y empiece a cercar a las putas células infectadas para que no den más por culo hasta el punto de que algo parecido a la luz empiece a vislumbrarse en el horizonte es no sólo razonable sino para echar las campanas al vuelo si se confirmara, como apuntan en el Instituto Pasteur, que ha descubierto la fórmula para eliminar el virus y de forma definitiva. Que la computación cuántica –así me lo explicaran agarrándome del cuello asomado a un precipicio, amenazándome con dejarme caer, seguiría diciendo que no sé qué puñeta es eso- pueda ser capaz de realizar millones de millones de operaciones por segundo no sólo es un farde de IBM y su máquina de 7 qubits –mátenme de nuevo- sino que podría producir una molécula de tres átomos, que podría desarrollar en el futuro fármacos más efectivos.

     Que con la investigación genética llegue la ciencia a identificar el riesgo que tienen las personas de desarrollar ciertas enfermedades, sea Alzheimer o cáncer, es un hito que como humanos nos enorgullece. Creo que se entiende y vislumbra por dónde quiero ir. Pero qué ocurre cuando un puñado de científicos se encierra en sus laboratorios, araña con palillos restos de mierda, la huelen, analizan, escrutan, y lo que pretenden es que cuando ese excremento sea evacuado por un semejante en su cuarto de baño, o en un cuarto de baño ajeno, no huela, no deje rastro, no parezca que has expulsado mierda sino un ramo de flores frescas. Si esto ocurre, y ocurre según vemos en el anuncio, este mundo se está yendo al carajo mientras otro mundo muere por falta de lo mínimo.


viernes, 19 de abril de 2019

Maldeojos. Notre Yemen


Notre Yemen
(Artículo publicado el jueves, 18 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Lo digo rápido, y lo primero, y con mucho sentimiento. Cuando vi en Twitter una foto con una nube de humo coronando la ajuga de la catedral de Notre Dame pensé que era una broma, una puta noticia falsa, un meme de los que se hacen manipulando imágenes para darles un contenido distorsionado. Pero no, era verdad. Notre Dame ardía. Y sentí el pinchazo del dolor porque ese fuego abrió la puerta de la destrucción de un edificio que es algo más que eso porque toca la religión, la arquitectura o la literatura. A las pocas horas, antes y después de haberse controlado el fuego, llegaban equipos de televisión de todo el mundo, se hacían conexiones en directo, se hablaba con expertos, con historiadores, ingenieros, arquitectos, y se desató la locura de las donaciones. Las grandes fortunas francesas, del textil al petróleo, ponían sobre la mesa, como algunos sus cojones, millones de euros.

     A ver si lo explico con tino. Claro que hay que reconstruir la catedral. Sin duda. Y bien, aunque no sea rápido, como pide el presidente Emmanuel Macron. Llámenme un poquito o un muchito demagogo, populista, ese tipo de calificativos comodín. Pero se me cae el alma a trozos viendo que Notre Yemen se desangra y muere de hambre, Notre Mozambique, Notre Zimbabue, o Notre Malaui siguen a la deriva un mes después de la catástrofe humanitaria provocada por el ciclón Idai. Se necesitaban apenas 400 millones de los que sólo han llegado unos 90. La recaudación para Nuestra Señora de París roza ya mismo los 1.000 millones. Las prioridades están claras. Por cierto, el Vaticano ha dicho que esa iglesia no es mía y que no da ni un céntimo. Ahí también lo tienen claro.

Maldeojos.


Espejo bochornoso
(Artículo publicado el martes, 16 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)
     Asisto con creciente angustia, mal rollo y asco, a media mañana de ayer en Espejo público, a cuenta del crimen de Marta del Catillo en Sevilla en 2011 a un espectáculo que me resulta agresivo, bochornoso, triste e insoportable, y además notando que dicho espectáculo se admite con una normalidad enfermiza en el sumario de este y parecidos programas. En el rótulo con el que presentan lo que sucede en el set, además de otros recuadros con imágenes en un bucle sin fin, llenando la pantalla con fárrago agobiante, se lee que asistimos al careo entre el “nuevo abogado de El Cuco y El infiltrado”. A ver, El Cuco es un niñato implicado en aquel crimen que ha cambiado la versión de lo que pasó según el aire –no me hagan mucho caso, tampoco viene al caso que nos ocupa-. Y El infiltrado es eso, un tipo que se metió en la familia del nene para pillar cacho. O así.

     El abogado del menda es Agustín Martínez, que también defiende al famoso grupo de ¿violadores? conocido como La Manada –estos casos y estas defensas demuestran que sí, que todo el mundo tiene derecho a eso, a defensa, y que hay abogados que hacen su trabajo y luego llegan a casa y comen, aman a su familia, y hasta pueden dormir a pata suelta-. Hay aún un personaje más. Es Nacho Abad, experto del programa en la cosa sucia, en la cosa del semen, la sangre, y la parte oscura de la condición humana. Y ahí quiero llegar. El careo termina siendo no entre el abogado y el infiltrado, al que, para dar mayor tensión dramática presentan de espaldas y con capucha, sino entre el abogado y el experto en sucesos. Tira y afloja, rifirrafe, verbo vehemente, tensión. Detrito en la pantalla. Pobre Marta del Castillo. Su caso, como otros, es sólo un relleno televisivo.

Maldeojos. Juego de niños


Juego de niños
(Artículo publicado el domingo, 14 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Ya sabemos que el candidato a la presidencia del Gobierno por el PP dice a sus nenes que no aparece mucho por casa porque anda en un concurso de la tele. Pobres hijos de Pablo Casado, escribía aquí mismo hace unos días, al saber que el padre les miente también a ellos y que, aún peor y cruel, quizá ni gane el concurso. La semana pasada, en una entrega especial de la casa taberna cocina de Norberto Juan Ortiz Osborne en la que recibe a gente que se somete a preguntas chorras del cantante rancio de rancheras se celebró una cumbre al más alto nivel de representantes de residuos de grasas saturadas españolas, cumbre que contó además del papá mentiroso con otros concursantes, aunque la estrella fue, una vez más, el reconquistador barbado. La cumbre cuatrifachita, entre invitados y anfitrión, fue estrambótica, blanqueadora, maravilla catódica comparable al delirante chapoteo de la misma cadena, emisión matinal, en torno a la posibilidad de que la señora Isabel Pantoja apoyara con su presencia en Guadalix a Paquirrín –como así fue- por lo de GH dúo, que perdió. Veo asombrado por el ímpetu de la diatriba a unas señoras contertulias que sólo tienen su paralelismo en el encono que veo en La Sexta noche hablando de política. Descubro a una despatarrada Cristina Tárrega enfatizando sus opiniones con meneo de manos, requiebros de cabeza y, sobre todo, de unos labios triangulares que acentúan su natural ordinariez, y asisto compungido al declive, también comentado aquí, de Bibiana Fernández, que aún tiene chispazos de brillante verbo e ideas llamativas, como cuando dice, al ver que el realizador pincha un plano con todas las tertulianas, ocupando el centro de la pantalla el copresentador del programa, que son las hijas de Bernarda Alba al vestir todas de negro, siendo Bernarda Joaquín Prat. Hay quien se toma esta forma de pasar la mañana como un juego de niños. Yo lo intento, y de vez en cuando trato de ver estas pamplinas con mirada infantil, virginal, como si no supiera nada, pero me superan, no aguanto, me aburro a los dos segundos.

El obispo Drag
     También los de Polònia, que es de lo que trato de hablar desde el principio, programa satírico de la televisión autonómica catalana que el papá que concursa en un programa nacional dijo que podría cerrar si TV3 sigue al servicio del independentismo, fue de nuevo suplantado por su alter ego, el tío de la mula, que llegó parodiado por el actor Noe Blancafort –en lugar de Toni Albà, apartado de Polònia por un comentario insultante en Twitter a Inés Arrimadas- subido a su Babieca en un sketch simple pero delicioso. Con Dios, dijo el clon del conquistador subido al caballo, vengo para aparecer en un gag humorístico, pero no hace falta que me maquillen, no soy maricón. Oiga, que aquí no pueden entrar animales, respondió un trabajador viendo al henchido jinete en el pasillo, y el caballo tampoco, terció el clon de Joan Tardá. Hubo cierre de despachos, amenaza de despidos, envíos a la hoguera, y hasta exhibición de la pistola del líder de chiste de la extrema desgracia, dejando claro que TV3 echaría el cerrojo. ¿Un juego de niños? Mejor no mentar a la bicha, que la preña el primero que pasa por ahí. ¿Están encinta los concursantes, la presentadora, los llamados “coaches”, palabra tan ridícula como las terapias ilegales y clandestinas para “curar” la homosexualidad que forman parte del canon obsesivo del hooligan católico Juan Antonio Reig, alto mando de su iglesia en Alcalá de Henares? ¿Está preñado por alguien más que el Espíritu Santo este tipo que se viste con ropajes de la mejor “drag queen”? A lo que voy, que me acerco un poco, sólo un poco, al mundo de La voz ahora que llegó el miércoles a su final, y sigo viendo lo mismo. Un juego de adultos que no lleva a ningún sitio. Y a Paulina Rubio, una de las coches, sí, coches, no sólo sobreactuada sino desafinando. ¿Sólo a mí me rechina la oreja en los directos? A Paulina no me la creo, y eso que dice estar dejándose llevar por su corazón, y Antonio Orozco, otro foro coches tan hueco como una rueda sin inflar, ni me llega ni nada de nada. En fin, que La voz y sus hermanos de formato me parecen prescindibles, no han nacido para mí. Ganó esta edición el chico que cantaba en el metro, Andrés Martín, el elegido por el malagueño Pablo López. Levantó al público, hizo que la presentadora, Eva González, dijera mil veces que era una noche de emociones fuertes, y que en esta edición la protagonista de La voz ha sido la música –sólo faltaba que hubiera sido la horticultura-. Pues ni por esas. Este chico ya ha pasado al olvido. No me mola ese juego.

Gallifante al hijo
     De juegos, me quedo con el original de los niños. No soy nada mitómano, y nada es lo que digo, nada. Sin embargo, Juego de niños me trae ecos del comienzo, de mis principios como comentarista de este medio mágico, también presentado por Javier Sardá, ahora alternando ese puesto festivo –supongo que será la próxima semana cuando TVE, al fin, estrene esta nueva edición, con José Corbacho y el brillante Juan Carlos Ortega- en labores de comentarista político frente a verracos falsarios como Inda, entre otros. Claro que habrá gallifantes, y famosos que peleen por ellos adivinando lo que hay detrás de las descripciones, siempre desternillantes e ingeniosas, de un puñado de críos. Qué pena que este Juego de niños eche mano, entre los famosos, del pesadísimo y torpe y repetido Mario Vaquerizo, que ahora pasea su estulticia por algunos platós como escritor, sí, de libros, válgame el cielo, convirtiendo la literatura no en un juego de niños sino en burdo negocio. Se ve que el peaje que han de pagar los espectadores es muy elevado, aunque, y perdonen la comparación, no tanto como el de la anciana de la residencia madrileña al que unas cuantas hijas del diablo maltrataban, imágenes grabadas con firme frialdad de abogado por Francisco Polonio, el hijo de una de ellas, para denunciar el suplicio de su madre. Este juego de hijo ha recibido el gallifante esperado, que se descubra una verdad que hiela y paraliza el corazón más insensible.

 La guinda
Teo el sordo
Escucho y veo con asombro una entrevista en directo, teniendo de fondo la fachada de la catedral de Murcia, que le hace Xabier Fortes al candidato del PP Teodoro García Egea, y digo asombro, y rabia, y perplejidad de ciudadano atónito, porque esta gente, y no sólo él, quede claro, responde no lo que le preguntan sino lo que le da la gana. Por cierto, mal, muy mal, vergonzoso que Pedro Sánchez no debata en la tele pública.

Maldeojos. Chavela


Chavela
(Artículo publicado el sábado, 13 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Era una herida, Chavela Vargas tenía voz de herida profunda, de manantial oscuro, era una niña-niño rebelde, hombruna. La compositora Liliana Felipe decía que estaba llena de coraje y rabia en el documental Chavela, de Catherine Gund y Daresha Kyi en una coproducción norteamericana, española y mejicana y que emitió La 2 el jueves, pantalla a la que llegué por casualidad en un descanso publicitario de El hormiguero, que tenía de invitado, supongo que para divertirse y para promocionar su último disco, Alejandro Sanz. Nunca más volví al programa de Pablo Motos. El pozo de luz y tristeza, de dura y buscada soledad de Chavela me arrebató una vez más, y eso que la película no es una cumbre de la cinematografía más allá de una sucesión de entradas de la cantante, de algunas amantes, de amigos y amigas y de compositores y otros artistas. Pero el poder que tiene la voz de esta señora sobre mí es portentoso. Y sigue intacto.

     Se me olvidó todo y no pude cambiar de canal. Para ser Chavela hay que ser más macho que los machitos que la rodeaban, y en Méjico ser macho es condición nacional. En una sociedad hipócrita como la suya sólo puedes ser lesbiana en el escenario, pero abajo, en la vida real, Chavela no podía serlo. Aun así hizo con su vida lo que le dio la gana –las cejas juntas de Frida Kahlo eran golondrinas en pleno vuelo, dijo la cantante, que se quedó fascinada con la pintora-. Hasta tal punto de casi arruinarla con la bebida. La creyeron muerta. Hasta que en 1991, y luego en España, resucitó de su olvido sin copas que llevarse al corazón. Almodóvar tuvo mucho que ver en esa nueva vida. Cuando terminó Chavela en La 2 comenzó un especial en La 1 sobre elecciones. Uff.  



Maldeojos. Eutanasia, ya


Eutanasia, ya
(Artículo publicado el jueves, 11 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Cuando Ángel Hernández, el marido de María José Carrasco que le prestó sus manos acercándole el vaso con una solución de pentobarbital sódico para que ella, impendida por 30 años de esclerosis múltiple que la dejaron no sólo inmóvil sino dolorida y sin dignidad, pudiera poner fin al sufrimiento bebiendo a sorbos la ponzoña, un equipo de El intermedio, elegido por el matrimonio a conciencia, fue testigo de los momentos que siguieron a esa solución final. La imagen de Ángel, enamorado hasta el último minuto de su mujer, quebrado por la emoción, consiguió que miles de espectadores notaran que allí no había nada de lo que algunos políticos sin alma, que anteponen su moral y su fe a la razón y al amor, proclaman con arrogante vehemencia asegurando que la eutanasia no puede ser la solución para poner fin a ese drama personal.

     Algún día se le echará encima al dicharachero Pablo Casado, que dispara ocurrencias e insultos a un ritmo endiablado, la frase que soltó el otro día. No voy a impulsar una ley de eutanasia, dijo el frescales para no ser menos que su hermano de sangre, el del mulo. Ojalá la muerte de María José sirva para impulsar de una vez una ley necesaria por humana que impida la crueldad de dejar en manos de familiares lo que debería de estar en manos de facultativos, que es lo que quiere la sociedad, casi siempre por delante de la legislación. En este festival de despropósitos y esperanzas sale a escena otra mujer, Ramona Maneiro, que ayudó a morir hace 21 años a Ramón Sampedro, cuya historia dio lugar a la película Mar adentro, de Amenábar. Ramona lo tiene claro, y lo explica con verbo duro. A la gente que se cree católica, les dice, vete a tomar por culo, sufre tú.




miércoles, 10 de abril de 2019

Maldeojos. Casado y RTVE


Casado y RTVE
(Artículo publicado el martes, 9 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     No han llegado y de nuevo empiezan a mangonear. Va en su hilo mental, en su ADN, en su forma de entender los medios públicos. Con el PP vivimos los peores tiempos de manipulación en la tele pública, le pese a quien le pese, y por eso ahora, cuando poco a poco parece que el aire fresco entra en esa casa la inercia que arrastra el desprestigio no consigue remontar porque la audiencia, derrotada y cautiva, perdió su apego al medio. Y ya sabemos que recuperar la confianza es difícil, muy difícil. Aún no han llegado, y no sólo se reparten vicepresidencias y ministerios sino que el señorito Pablo Casado está dispuesto a dirigir TVE. Más, a ser director de contenidos. No me lo invento yo, no es fruto de mi obsesión, como algunos lectores pensarán, lo ha dicho el propio aspirante. Ya saben que el kilo e torero se vende en el mercado político de la extrema derecha a precio de oro, y que esos partidos se han tirado al barro como lo hacen los presidentes de los clubes de fútbol, olfateando el aire para meter en la cesta algunos figuritas.

     El PP ya tiene a su torero, Miguel Abellán –ganador en 2014 de una edición de Mira quién baila, ahí lo dejo-, y este fin de semana, como candidato por Madrid, y junto a Casado, el aprendiz de Aznar pero sin su rictus de vinagre, participó en un mitin y dijo que los toros deberían de volver a TVE. Buen mandoble. Rápido, audaz, sin pensarlo mucho, nombrándose a sí mismo director de contenidos y de televisión española, el de la sonrisa inmarcesible y dialéctica bélica respondió lo que uno jamás pensaría que dijera tan a las claras. Ahí va. Cuando sea presidente, dijo el candidato del PP, TVE volverá a emitir la fiesta nacional. ¿Qué no pensará de meter la mano en informativos?

Maldeojos. El silencio de otros


El silencio de otros
(Artículo publicado el domingo, 7 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Dijo un pájaro que sienta su pestoso culo en un sillón del parlamento andaluz, ganando una pasta gansa por ejercer, sin propósito de enmienda, de chulo y provocador, que las personas que defienden la memoria de sus muertos masacrados por esbirros de Franco y tirados en cunetas son “buscadores de huesos” y “estrategas del revanchismo”. En su defensa, otro cuervo del mismo partido, el jefe en Andalucía, ex juez condenado por prevaricación, dijo que se tiene una piel muy sensible por un lado y una piel muy gruesa por otro, recomendando que esos sensibles se compren un chubasquero de la marca que él se pone en el Parlamento “porque me resbala todo”. Semejantes barbaridades, de una sensibilidad similar a la del guano urente de paloma, dieron tumbos por los informativos y ocuparon titulares, es decir, se dio propaganda gratis al detrito de los miserables. Por si faltara algo, hace apenas unas horas, aún retumba la definición entre provocadora, ignorante, y faltona del tío de la jaca cagona diciendo que el golpe de Estado de 1936 fue “un movimiento cívico militar”, diarrea verbal que enseguida ocupa espacios en los programas de toda índole, y aunque en El intermedio, con Dani Mateo al frente de una sección que suele ridiculizar al de los bíceps de acero y pecho, pecho de hierro, mirada en lontananza y barbilla retadora, aunque en El intermedio echen unas risas con estos mensajes, el mensaje está ahí, quemando como un ascua viva, dañando a cientos, miles de familias, que padecieron la bárbara etapa que se inició el 1 de abril de hace ahora 80 años. ¿Recuerdan al hoy candidato a presidir el gobierno de España, un angelical pero ya bombero torero Pablo Casado ante un micrófono diciendo que los de izquierdas son unos carcas que andan todo el día con la guerra del abuelo, con la fosa de no sé quién, y con la memoria histórica para acá y para allá? ¿Quieren bromitas? Hagámoslas. Mira, le decía Cristal, personaje de Kiti Mánver en ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, la de Almodóvar, a la Juani, Verónica Forqué, a veces pienso que sólo tienes sensibilidad en el chocho. Pues los mismo.

Cachorros franquistas
     Esta semana, en un ejercicio de televisión pública ejemplar, La 2 se volcó en la efeméride del 80 aniversario del final de la guerra civil con una programación de lujo que contiene películas, La conspiración –de Pedro Olea, 1912, esta noche, que cuenta las actividades del general Mola y que dieron lugar a la guerra-, miniseries como el estreno de Volveremos, de Felip Solé, o documentales como La maleta mejicana, 2011, de Trisha Ziff, y que narra la historia de tres fotógrafos que retrataron aquel horror, fotógrafos como Robert Capa, David Seymour y Gerda Taro, como Noticias de una guerra, de Eterio Ortega, producida en 2007 por Elías Querejeta sobre las elecciones generales a comienzos de 1936 y el ambiente social en los meses previos al golpe de Estado. Y por supuesto El silencio de otros, qué bonito, poético, y acertado nombre –se emitió el viernes por la noche-, trabajo firmado por Almudena Carracedo y Robert Bahar, ganador de los premios Goya y Forqué de este año, además del premio del público al mejor documental en el festival de Berlín. Esta película cuenta la lucha aún abierta por los familiares de las víctimas para que no triunfe el “pacto del olvido” –decía el papa Francisco en la entrevista de Évole en La Sexta que es un derecho particular y social encontrar y enterrar a los muertos-, lucha silenciada por el régimen franquista,  y ahora caricaturizada y despreciada por sus cachorros ideológicos.

El territorio vacío
     Frente al silencio de los otros, el cacareo machacón, de incesante vomitona, floral y ególatra, de incontenible diarrea verbal, de Fernando Sánchez Dragó, ese EGO al que da carrete Susana Griso en Espejo público para que venda su túmulo literario al dios de barro, al tío del mulo. Dicen quienes han leído la hagiografía del barbado mesías de la derecha extrema que el tipo es neblina, material gaseoso, que detrás de la apariencia de cemento armado y del discurso inflamado de vacuo españolismo apenas hay ideas sobre nada, desde luego no sobre educación, sanidad, servicios sociales, o política exterior, y que tratando de realzarlo lo deja en calzoncillos evidenciando que debajo de la carne machacada en el gimnasio, debajo de su pecho henchido sólo existe, como escribía el escritor británico Wilfred Thesiger en Arenas de Arabia al cruzar la inhóspita desolación de su desierto, un “territorio vacío”. Y de esa nada inodora, a la tufarada de la cloaca del Estado que va penetrando en los platós como una epidemia lenta que, sin embargo, por decencia democrática hay que fomentar ya que la única forma de combatirla es airearla. Lo de las pruebas falsas contra Pablo Iglesias y Podemos, falseadas por la policía bajo el mandato de san Jorge Fernández como ministro, de Soraya Sáenz como vice, y de Rajoy como capitán del Gobierno del PP, en colaboración con gentuza del periodismo que abochorna, es grave, muy grave. Frente al silencio de los otros, de muchos, incluso de los partidos más postineros, hay algunos  medios y algunos periodistas que dan la batalla. ¿Eres un tonto útil, o no sabías nada?, pregunta Antonio Maestre –La marea, mensual- en el programa de Ana Rosa Cardada al gran cínico, al dientes de cal, a la hiena que también se cobija en lo de Ferreras y nos amarga en La Sexta noche. Tonta útil será tu madre, respondió el menda. Chabelita también habla de su mami, doña Isabel Pantoja, que de tonta no tiene nada, y dice, preparando la cama para que Kiko Rivera, su hermano, gane Gran Hermano dúo, “si mi madre va a la final de GH se reconciliará con la gente” –en realidad preparan la participación de la ex presidiaria para participar en Supervivientes, con 80.000 euros a la semana-. Unos callan, otros hablan. Como el ex director de El Mundo, David Jiménez, que dice en Todo es mentira que “lo siguiente es ver a periodistas en la cárcel”. Eduardo Inda, Alfonso Rojo, feliz semana. Tendrán el de otros, pero no mi silencio.

La guinda
Mouliaá en TVemos
Ni me gustan ni me disgustan los formatos tipo Vídeos de primera –década de los 90, en TVE, con Alfonso Arús, ahora en las mañanas de La Sexta con Arusitys-. Lo cierto es que La 1, de la mano de la actriz Elisa Mouliaá, ha vuelto a recuperar TVemos, que ya emitió en 2015. Y va de eso, de vídeos domésticos, de animales, niños, de rarezas. Y resulta que supera la audiencia del inane Lo siguiente, de Raquel Sánchez Silva.

Maldeojos. 2.000 intermedios


2.000 intermedios
(Artículo publicado el sábado, 6 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Gracias, gracias, y gracias. Podría decir muchas cosas, y todas buenas de El intermedio, pero resumo mis sentimientos con un gracias de espectador, además de comentarista de muchos años, más que agradecido. El intermedio cumplió, y celebró el jueves, su 2.000 emisión, todo un fenómeno, y lo hizo, como es lógico, con una entrega especial que tuvo como invitados a un montón de amigos, caras conocidas que han pasado o podrán pasar en estos 13 años de vida. 13 años. Qué bárbaro. Hay programas que van más allá de eso, de ser un programa de televisión. Casi desde que nació empecé a relacionarme con El intermedio como se relaciona uno con un informativo, pero sabiendo que este informativo, además de informarte –ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad, dice Wyoming al principio- te entretiene y divierte.

     El programa 2.000, si me apuran, no fue representativo de El intermedio. Es más, me resultó flojito. Da igual. Yo digo como decía Fernando Trueba, El intermedio forma parte de mi vida, o mi religión, como apuntaba José Coronado, o que detrás de las caras más conocidas –Thais Villas, Gonzo, Dani Mateo, la gran, impecable, la siempre admirable Sandra Sabatés- hay un equipo -98 personas- fresco, preparado, con talento y capacidad para contarnos la actualidad destripándola hasta dejarla clarita, explicada y contextualizada hasta conseguir la rareza de ser un informativo riguroso y un programa del mejor humor, como decía la maestra Rosa María Calaf y Jesús Maraña. Termino con la imitación que Joaquín Reyes hizo en el especial. Tengo la mente de Iñaki Gabilondo y el culo de Beyoncé, -sobre Wyoming-. Pues eso, 2.000 intermedios más.


viernes, 5 de abril de 2019

Maldeojos. Pobres


Pobres
(Artículo publicado el jueves, 4 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     El domingo vi dos caras de una misma moneda. En Comando actualidad se abordó lo que jamás uno podía imaginar, ser pobre a pesar de tener trabajo por mucho que lo hayamos escuchado en los últimos años –Pobres con trabajo se llamó la entrega, que vi en la repetición dominical-. El programa de reportajes es ya un clásico de la televisión pública -lleva en La 1 desde 2008-, y sus reporteros firman trabajos muy serios. Verán, en España hay 12 millones de personas en riesgo de pobreza –pero el tío del mulo y la recua que lo sigue habla de pamemas, de banderas que se rompen y de humo-. Lo malo, lo peor, es que el 30% de las personas sin recursos tiene un empleo, tómate esa, hijo de Suárez, prueba viviente de que los neandertales nunca dejaron de existir, y sin duda de que tener un padre sensato no garantiza hijos similares. Habla ahora del aborto, jeta.

    Ser mujer, mayor de 45 años, autónomo, o vivir en un pueblo aumenta las posibilidades negativas. Los nuevos pobres no pasan hambre y pueden tener casa, estudios y trabajo, pero no llegan a fin de mes. Recojo estos datos de la web del programa, que habló con mujeres que se dedican al calzado en la provincia de Alicante, llevan trabajando más de 30 en el sector, y sólo han cotizado apenas siete, y con hombres y mujeres de otros sectores que decían cosas que dan vergüenza porque su situación tendría que sacar los colores a cualquier sociedad, a cualquier sindicato, a cualquier gobierno. ¿Desde cuándo no vas al cine?, preguntaba la reportera Mila Payo a una señora, y ella, sin pensarlo, respondía, “no he ido nunca en mi vida”. ¿Y la otra cara de la moneda? La de los informativos, donde los pobres siguen siendo niños, negros, y africanos. El mundo en paz.


Maldeojos. El papa


El papa
(Artículo publicado el martes, 2 de abril, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     La entrevista de Jordi Évole al papa Francisco es la hostia –qué bien traída la palabra, perdonen la vanidad-, es la hostia más gorda que se le ha dado en este país a la derecha social, religiosa, política y económica en años, en muchos años. En mis años, muchos, muchos años ya de descreído religioso, de ateo, jamás había escuchado al clérigo con la más alta dignidad católica hablar y decir lo que dijo Jorge Mario Bergoglio –que será el ciudadano Bergoglio cuando de noche, en su cuarto, se quite el solideo y se convierta en pecador raso-. Por lo pronto, casi rozó el pecado al reconocer que se equivocó, da igual cuándo y cómo, eliminando de un plumazo la infalibilidad papal. Supongo que al tiempo que yo me emocionaba–realización austera, fotografía monacal, sintaxis clásica- los fieles de 13TV echarían espuma por su fe.

    Un rosario –otra palabra bien traída- de titulares se podrían engarzar para que algunos no se despistaran. Aquí van algunos. Quien levanta un muro termina siendo prisionero del mismo, es mejor construir puentes. El mundo se olvidó de llorar –sobre las concertinas-, demostrando nuestra inhumanidad. Que lean el Evangelio aquellos que rechazan a los inmigrantes estando Europa hecha de gente migrante. África se independizó del suelo para arriba, pero sigue estando colonizada abajo, donde está su riqueza. Algunos medios tienen un amor ciego a la coprofilia, a lo sucio. Claro que hay que denunciar los abusos sexuales en la iglesia. Claro que es un derecho encontrar y dar sepultura a los muertos. Aborto, feminismo, emigración, homosexualidad, capitalismo, y Messi. Maldita La Sexta, maldito Salvados. ¿Maldito Francisco?