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martes, 9 de febrero de 2016

Maldeojos. Pilar, ven corre



Pilar, corre, ven
(Artículo publicado el domingo, 7 de febrero, en diarios de EPI PRESS)

      Cuatro sigue su loca carrera hacia la extravagancia y el cachondeo sin límites. Dicen sus responsables que su programación es una apuesta clara por la vanguardia, por todo lo que huela a atrevimiento, a moderno. Estos no se enteran. Como Mariano Rajoy, que el hombre está en su mundo y no se entera de nada, no sabe nada, no tiene idea de nada, él vive sin vivir ni él ni en nada. Le semana pasada le preguntaba la madre superiora de El programa de Ana Rosa, la mismísima Ana Rosa, por los discos duros borrados del ordenador de Luis Se Fuerte Bárcenas en la sede del PP, y el despistado presidente, con el ojo dando saltos en cabriolas a lo Marujita Díaz dijo no saber no sólo nada sino “absolutamente nada”. Cuando se le pregunta al hombre que preside España pero lo ignora todo sobre la imputación de su partido a cuenta de las cuentas del PP, responde con su gracejo habitual que “no sé si el partido está imputado. Ha sido citada la gerente con motivo del borrado de unos ordenadores del señor Bárcenas, que es lo que se hace en las empresas cuando el ordenador se entrega a otra persona, pero no conozco cómo está el asunto”. Fíjense. El presidente del país y presidente de su partido no sabe “cómo está el asunto” de la imputación a su partido. Bueno, remata más flipado que Felipe González, es que la imputación ya no es una figura del derecho procesal. Acabáramos. ¿Y qué piensa el presi que nada sabe, que todo lo ignora, que nada va con él, de la distribución de escaños en el Congreso, que ha mandado a los de Podemos allá arriba, a los agujeros negros de la galaxia? Ah, dice, ni siquiera sé dónde los han puesto. ¿Qué sabe Rajoy? Nada. Rajoy no sabe nada. Bueno sí, sabe que Rita Barberá, la jefa, “está completamente limpia” minutos antes de que la tormenta de la realidad de su propio partido lo pillara disolviendo su organización por corrupción nombrando a una gestora.  
Como grandes amigos. Se van de cañas, y luego, si eso, hacemos entrevistas y tal.

El mundo Badoo

      Los de Cuatro tampoco se enteran. O sí, pero venden burras cansadas, repetidas, vistas en todas las ferias de ganado. Estrenaron hace unas semanas Mejor llama a Pilar, una cosa donde una experta, siempre hay alguien capaz de hacer estas cosas, entra en la vida de una pareja para arreglarles su relación. ¿Y quién es Pilar? ¿Quién va a ser?, pues una “coach emocional para este nuevo coaching de Cuatro”. Ahora lo entiendo todo. Pilar Cebrián es joven, habla rápido, se pone chupas de cuero rojo, es rubia, se deja el pelo suelto para que se vea más, mira así, como muy preocupada, dice cosas muy profundas como “si hay amor, hay solución”, y llega en moto a solucionar las peleas de pareja. Lo normal. Yo tengo celos de mi pareja, le hurgo como poseído en su móvil, escucho sus conversaciones, llamo cada media hora “a ver dónde coño estás”, mi vida es un infierno, y no se me ocurre otra cosa que llamar a Pilar. Flipo. Vi una entrega en la que un tal Sergio tontea con su compañera de trabajo y Verónica, casada con él desde hace 10 años, no aguanta más. Es, como dice la dramática voz del narrador, “una pareja alejada por las redes sociales”. No me digan que no es un programa moderno, de vanguardia. ¿Qué hace Pilar para unir el espejo cada vez más roto de esos corazones –no me negarán que uno, cuando quiere, no se pone a ras de cursilería y mamarrachada-? Se los lleva al campo, les pone enfrente un bastidor de tela, les da una banasta de fruta podrida, como la que podría zamparse Nacho Medina en Yo soy noticia, otro programa puntero de Cuatro, para que la lancen al bastidor mientras se reprochan sus cositas, que si quiero que la borres de tu móvil, que no la llames, que desaparezca ya, y Verónica tira una manzana churretosa a la tela blanca, pues yo quiero que no me controles mis mensajes, y Sergio tira un tomate, y así. Para troncharse. Cuánto mal está haciendo Badoo en el mundo pareja. 
Pilar, en medio. Organiza estos saraos para que las parejas en crisis se arreen sus reproches, para que vean que pueden perder mucho si no hablan entre sí. Esta coreografía es digna de recordar.


Dos en uno

     Lo nuevo-viejísimo de Cuatro es tedioso, turbio, obsceno, penoso, una vuelta de tuerca a Hermano mayor, y de hecho sigue el mismo esquema –exposición del problema con los protagonistas interpretándose a sí mismos exagerando el mal rollo, escena donde se reprochan sus faltas, reconducción de la relación cuando interviene la “coach”, ay, que vomito, y besos mojados por las lágrimas en la reconciliación -. Cantemos a coro, si hay amor, hay solución. ¿Por qué desde los partidos políticos no llaman a Pilar Cebrián, la experta emocional, la “coach” -es que me parto, de verdad-? Entonces sí encontraríamos una utilidad nacional, pinturera, total, histórica, a Mejor llama a Pilar. Ella llegaría con su moto y su cazadora roja al Congreso, aparcaría al lado de los leones, entraría como una “superwoman” con el pelo suelto, rubio con sus mechas y su todo,  e iría llamando a Mariano y al yogurín Rivera, los llevaría a una habitación, los dejaría solos y les pediría que se echaran en cara lo que tengan que echarse, que si no me has hecho todo el caso que quería, que si te he llamado y no me coges el teléfono, que si te digo corrupción te pones tonto, entras en pánico y me das la espalda en la cama, que mira que te conozco,  que sé que ahora te llamará Pedro, el elegido, que te cautivan sus dientes, sus hoyuelos, canalla, que a ver si tanto hacerte el estrecho y lo que en realidad quisieras es un trío con el melenas, que dicen que Pablo es una fiera. ¿Se imaginan? Yo sí. No sólo lo imagino. Quiero que se haga realidad. Por el bien de España, del Ibex -¿no es lo mismo?-, por el espectáculo, por los programas de variedades, por el amor, porque si hay amor, sabemos que hay solución. Nuestros políticos son parejas desestructuradas que se dicen sus cosas a través de Twitter, como las de Cuatro se matan entrando en Badoo a espaldas del otro. Y así no hay forma. Mejor llama a Pilar es un fiasco de programa, otro rollo macabeo al servicio del estrambote, pero Pilar Cebrián, como Rocío Ramos Paúl hacía con los críos indomables de Supernanny, debería tomar las riendas. Total, por probar no se pierde nada. Podríamos revitalizar el programa y quizá tener un Gobierno.  
En Los Goya. ¿Aquí hay tomate? Pilar, ven, corre, es cosa de estado.

La guinda
#0
Tiene de vida lo que llevamos de semana. Es #0, el canal de Movistar. Cuando veo sus cortinillas, sus promociones, la gente que ya tiene o va a tener programa, desde Andréu Buenafuente a Raquel Sánchez Silva, de Joaquín Reyes a Eva Hache, me recuerda mucho los principios de Cuatro, tan moderna, con aquella imagen de marca tan definida y distinta a las demás. Y en lo que ha quedado…

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Maldeojos. Risto, bien



Risto, bien
(Artículo publicado el martes, 23 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

      A ver, ¿a los 65 se folla? Se lo preguntó Risto Mejide el domingo en Viajando con Chester a Joaquín Sabina, al que veo como un corderillo que conserva su cara de canalla. Para resumir, dijo el poeta de Úbeda, no, se hace, se puede hacer, pero no se sale por la puerta grande. Y de Podemos, qué piensas. Mira, contesta Sabina después de darle un trago a un botellín… de agua, me pasa con Podemos como dice una canción de Serrat, algo así como que me gusta todo de ti, tu boca, tus pechos, tu culo, pero tú no. Me parece una respuesta cojonuda. Brillante. En el mismo programa Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, dice al ser preguntado si es católico que no, que es ateo. Así, para que se entienda. No envilece su respuesta con meandros verbales.

      Tu partido ha indultado a banqueros, afirma Risto en otro momento. Y lo siento, dice Sánchez. Y pido perdón por ello. Y también que algunos ex dirigentes del PSOE ya retirados debieran ser más prudentes, y sí, se refiere a la vieja dama Felipe González, el flipado que no ve corrupto a Jordi Pujol y Cía. Lo anterior no lo veo en la noche del estreno –el domingo fui de Risto a Ana Pastor, que estrenó también temporada en El Objetivo, aunque de forma más académica, reuniendo a PP, PSOE, IU, y Podemos- sino en una entrevista de Jorge Javier a Mejide en Sálvame de Luxe, como suena. Pero en el pasillo, dejando claro que hay que vender el producto sin mezclarlo con la vulgaridad de una invitada llamada Anabel que dice estar preñada de Alberto Isla –el de Chabelita- que, al contrario que Sabina, aún sale por la puerta grande. Por cierto, muy bien Risto.
Un momento de la charla entre Joaquín Sabina y Risto Mejide, que dejó clara su admiración por el poeta en una entrevista que tenía más de "soy toda tuya" que de otra cosa.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Maldeojos. Adelina y Pujol



Adelina y Pujol
(Artículo publicado el jueves, 4 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)

       En perro flaco todo son pulgas. No soy muy de refranes, pero... Como sabemos, Jordi Pujol ha pasado de hombre de Estado a fullero que nos engañó a todos porque vemos en él a otro bribón que amasó tal cantidad de dinero que sólo puede ser por asuntos de corrupción, bueno, menos para Felipe González, dama retirada en su planeta dorado que sigue dando por saco en este. Pues bien, al perro Pujol le salió otra pulga que se llama Adelina, la bruja del huevo. Veo atónito la historia que cuenta Susana Griso –premio Joan Ramón Mainat, FesTVal, Vitoria- en Espejo público, e incluso consigue la exclusiva de hablar con la señora, una galleguiña que se codeó con el ex Honorable cuando éste se enganchó a sus predicciones, que la charlatana ve escritas en los huevos.

     Me explico. Llega el cliente, se sienta, Adelina coge un huevo –no el del cliente sino de sus gallinas- se lo pasa por el cuello, por los hombros, recorre otras partes del cuerpo al tiempo que dice, literal, romero, romero, saca lo malo y deja lo bueno. Después rompe el huevo. Si sale normal, el cliente no tiene nada. Si al romperlo el huevo sale negro, bendita sea Adelina, el mal de ojo y cualquier otro, hala, se esfumaron. Le gustó tanto la performance al ex President que se llevó a la bruja hasta Barna. Para hacer fortuna con ella, el muy catalán. A Adelina le daba 150 euros al día, pero el muy cabrón cobraba 300 por cliente. Cuando Adelina se enteró del chalaneo lo dejó plantado. Como dijo Susana, a Pujol le salían los huevos negros. ¿Se imaginan a Pujol sentado mientras la otra le pasa el huevo por el cuello? Novelistas, la realidad es insuperable. 

Un fotograma de 'Espejo Público'. Antena3
Adelina, la avispada que cautivó al ex President y al ex Honoroble Jordi Pujol con sus trucos de bruja loca que, armada de un huevo, predecía lo malo y lo bueno. Sólo de pensar que Pujol se ponía en manos de esta señora cuando, en paralelo, medio país le consideraba un hombre de Estado, dan ganas de gomitar.