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martes, 16 de junio de 2015

Maldeojos. Emilio Lledó



Emilio Lledó
(Artículo publicado el domingo, 14 de junio, en diarios de EPI PRESS)

      Titular una columna cuyos contenidos giran en torno a la televisión con el nombre de un tipo del mundo del pensamiento como Emilio Lledó es tan extravagante como ver sentado al propio don Emilio junto a El Gran Wyoming para ser entrevistado en El intermedio. Primero fue la sorpresa, luego la satisfacción, el placer, el suspiro de alivio, el intenso disfrute de haber estado ahí para ser testigo del momento. Y luego la certeza de que la tele es lo que es, pero podría ser de otra manera, o sea, que nos dan gato por liebre. La presencia en El intermedio de Emilio Lledó, jovencísimo y coqueto  premio Princesa de Asturias de Humanidades –no, le dijo a Wyoming en su presentación, no tengo 88, aún tengo 87 años- me supo a poco, me supo a esos postres que dosificas con cucharitas de juguete para alargar el placer de degustarlos. Emilio Lledó demostró que al espectáculo y al entretenimiento, tal como se entienden en la televisión actual, o sea,  mezcla fatua de banalidad y carroña, infantilismo y dirigismo consumista, grosería y audaz erección de modelos sociales –está calculado el término-, se le puede dar la vuelta para que la reflexión y la lucidez, el amparo de la cordura, el estímulo para fomentar la actitud crítica del espectador ocupen el lugar que merece. Ya se ha hecho conocida la frase del académico cuando días antes de la elecciones del 24M decía que “ojalá regrese la cordura”. Hace un año el filósofo pasó por El objetivo, también en La Sexta, donde dijo, en el escaso y encorsetado ritmo al que está sometido el tiempo en el programa de Ana Pastor, que somos lo que hemos sido. La misma frase la repitió en El intermedio. La misma sensación de rapidez, de coito acelerado, de visto y no visto tuve escuchando al sabio zarandeado por los tiempos de la tele, que nada tienen que ver con el tempo del espectador. ¿Cómo justificar el corte grosero a don Emilio para irse a publicidad?
Emilio Lledó a su paso por El intermedio


Cállate, puto chino

      Eso demuestra que la propia televisión, como los escorpiones, es incapaz de dejar de ser televisión ni por un segundo. Cuando una cabeza como Emilio Lledó visita un programa informativo como El intermedio no se le dice al invitado que detenga su pensamiento y siga su reflexión después de la publicidad. Eso se le dice a Leticia Sabater cuando va a Sálvame de Luxe a hablar de su nuevo himen, de su ensanchada vagina, de su nuevo coño. A la Leticia esta se le puede cortar mil veces porque el flujo de su pensamiento es como el de Felipe Juan Froilán Marichalar y Borbón, adolescente bravucón, necio y absurdo, de sangre ignorante, que se cabrea en la fila del parque de atracciones para subirse a un artefacto y llama puto chino a un joven chino que le dijo que no se colara, a lo que el heredero a la Corona, –en cuarto lugar, pero heredero- contestó que no sabía “con quién estás hablando”. A estos mendas se les puede, y se les debe cortar. De raíz. Pues eso, que cortar a don Emilio es una bofetada, una provocación, un sacrilegio, como el polvo que echaron sobre el altar de la capilla de la cárcel privada Cruz del Sur la rubia protagonista Maggie Civantos y el moreno Roberto Henríquez… Pues se hizo. Por el pinganillo le dijeron a Wyoming que había que cortar, y justo cuando el invitado iba a hablar de la perversión del lenguaje por parte de los políticos, que lo adaptan a sus marrullerías, a su indecencia, y por eso nos enteramos de que Mariano Rajoy no tiene un problema de corrupción cuando quiere cambiar a Soraya Saéz por Alfonso Alonso sino un problema de comunicación para saber vender sus motos. Qué arte tiene mi niño. También lo dijo don Emilio, y muy clarito, la educación es la solución a todo lo que estamos viviendo.
Maggie Civantos, la rubia Macarena de Vis a vis, en Antena 3, y Berta Vázquez, La Rizos, en la cárcel de la serie, una producción que cada semana parece mejorar. Es un ejemplo -otro- del cambio en la ficción española.


Televisión de chichinabo

      Así es, salta desde La 1 Ernesto Sáez de Buruaga, convertido en las redes sociales en un Burundanga sin respeto ganado a pulso. Hubo quien pensó que Así de claro, la parodia de debate político en TVE, no se atrevería a tanto nivel de manipulación, a tan alto grado de sordidez tendenciosa, pero yo lo tengo escrito aquí. Van a por todas. El programa pertenecía –se lo han limpiado esta semana- al Grupo Secuoya, uno de cuyos altos ejecutivos es Jorge Sánchez Salazar, antiguo director de TVE en los tiempos de Aznar, el mismo grupo que está gestionando la autonómica de Murcia –el martes, 9, presentaron su programación, me temo que paleta, mortecina, y ensalzando unos valores caducos de una cretina e interesada identidad murciana o, mejor, murcianica-. Hay sitios a donde aún no sólo no llegó la cordura sino que se adhiere como una garrapata ver al espectador como gilipollas. Recuerdo las payasadas que tenía que hacer Aramís Fuster para mantenerse unos días más en algún plató. Ni sus propias videncias anunciaron su caída en desgracia. Claro que no hay que ser muy brujo para saber que si no pagas el alquiler, al cabo de unos meses te desahucian. Otro del submundo del espectáculo, Paco Porras, dijo lo que yo mismo sabía, que Aramís es una bruja de pacotilla. Siempre advertí en ella un lado turbio, soez y cínico, el mismo que advierto en algunos políticos, en algunos programadores, en algunas cadenas, en algunos que están ahí para trincar, en algunos a los que les importa una mierda la televisión de calidad, la que fomente la cultura como reflexión, no como payasada, no como burda exhibición de huertanos disfrazados –en el caso murciano-, una televisión de chichinabo, esa que hace de la salida y entrada de Isabel Pantoja un espectáculo indecente porque pone en valor justo lo que Lledó condena y detesta, una televisión que gangrena las neuronas hasta hacerlas útiles a quienes mueven el hilo desde despachos donde jamás ven sus propias cagadas. Ojalá el nuevo tiempo nos traiga la cordura necesaria para barrer sin miramiento a los que, sobre todo desde las públicas, hacen una televisión para ignorantes. Igual que Leticia, la ruda vedete de carretera, se ha puesto un coño nuevo, habrá que ir pensando en el cambio. Y que sea normal ver a los Emilios Lledós en los platós de la tele.

Pobre. Volvió como un Atila y ha salido de la pública, a donde jamás debió volver, como un conejito asustado. La audiencia se lo ha quitado de en medio en tres semanas por manipulador, dependiente del Gobierno, trasnochado, sectario y un sinfín de cosillas que hacían de Así de claro un bebedizo insoportable, dañino y tóxico.

La guinda
Censura
Me importa un truño lo que pase en Sálvame. Hace tiempo que no existe para mí como opción. Me da igual lo que hagan, digan, mientan, discutan o inventen sus trabajadores. Paz Padilla presenta a veces la ordinariez.  Pero resulta que a su novio, un tal Antonio Juan Vidal, lo imputan  por prevaricación –Operación Edu, en Andalucía-. Con otra gente se ha cebado el programa. Con éste callan por petición de la señora. Todo cuadra. 

martes, 9 de junio de 2015

Maldeojos. El miedo cambió de bando



El miedo cambió de bando
(Artículo publicado el domingo, 7 de junio, en diarios de EPI PRESS)

     El miedo cambió de bando. Es la idea que resume el espíritu del 15M de hace cuatro años. Aquel 15M de 2011 no fue una línea dibujada en el agua sino un zarpazo en el corazón y la conciencia ciudadana. Unos, la mayoría, dejaron de sentirse acobardados, y otros, una minoría de apoltronados y profesionales de la amenaza, han empezado a notar en su dodotis de algodón algo pegajoso, que raspa y escuece, y en su alma de pedernal la inseguridad y el canguelo. El miedo ha cambiado de bando. Qué hostia, qué hostia, vámonos, vámonos, decía con su voz de estibador noqueado y su aspecto de garrapata acicalada que no sale del despacho Rita Barberá la noche en que los valencianos le indicaron la puerta de salida, guapa, hala, fin de fiesta. El miedo ha cambiado de bando. Lo decía también el otro día Jordi Évole tras las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo. Évole recibía el XI Premio José Couso de periodismo en Ferrol, que sin embargo, a pesar de la sensación de alegría general por lo que parece un cambio de aire, advertía  que no hay que bajar la guardia y hay que estar pendientes del poder. El compadreo se paga caro. El servilismo salvaje también. La manipulación estructural tiene los días muy cortos. ¿Por qué estos días cadenas como Cuatro, y sobre todo La Sexta, son referentes informativos dejando en un rincón irrelevante a TVE, que tendría que estar a la cabeza? Porque TVE lleva tiempo ejerciendo el papel equivocado como mamporrera del poder, como protectora gilipollas del Gobierno y como enemiga de los ciudadanos. Mientras Antena 3 alarga el debate político de Espejo público porque la actualidad marca ese cambio de tendencia, La mañana de La 1 sigue a su bola y habla de diarreas y pérdidas de orina, o de olla, como la última de la inepta Mariló Montero, que en una de sus imprescindibles reflexiones para entender este país relacionó la abstención el día 24 de mayo con la pérdida de votos del PP.

¿Habrá que explicar algo?


Anormales en La Sexta

     La reacción de la dirección de la cadena pública ha sido cortar ese cachito del programa, así que en la web de la cadena no queda ni rastro. Mariló dijo que un error lo tiene cualquiera, y que los suyos se magnifican porque todo el mundo la observa. Seguro que el miedo ha empezado a hacer mella en su privilegiado coco. Mientras La Sexta hierve con el momento periodístico, retratándolo con invitados que dentro de unos días simbolizarán el cambio, TVE, en una nueva deflagración pútrida encabezada por el presidente de RTVE, José Antonio Sánchez –según los papeles de Bárcenas semejante perla cobró más de 2.000.000 de pesetas del PP como columnista de ABC, antes de destrozar desde los cimientos la televisión pública madrileña y ahora minar con saña y perversa frialdad la televisión pública nacional-, explicó en la comisión mixta de control parlamentario del Congreso hace una semana, sobre las acusaciones –qué novedad- de manipulación durante la campaña electoral y el especial del día de las elecciones, que contó con la suave María Casado y el discípulo avispado Sergio Martín, aquel que le dijo a Pablo Iglesias en La noche en 24 horas que seguro que estaría de enhorabuena por la salida de la cárcel de los presos de ETA, que estaba satisfecho con los resultados y que sí, que La Sexta dobló la audiencia de La 1, pero que eso no es lo importante “porque no sé si ese tipo de debate y seguimiento le interesa al espectador”, y desde luego que TVE sólo se puede medir con una cadena “normal” como Antena 3, y no con La Sexta. Pues bien, eminencia, los anormales de La Sexta hicieron dos millones y medio de audiencia y La 1 ni un millón. De nuevo, el miedo ha cambiado de bando. 
Acaba de decirlo hace unas horas en la comisión mixta de control parlamentario del Congreso de los Diputados: yo voto al PP y seguiré votando al PP. Es José Antonio Sánchez, presidente de la Corporación RTVE. Cada cual es libre de votar al partido que quiera, como no podía ser de otra forma. Pero las formas hay que guardarlas. Este señor no sólo no las guarda sino que ha hecho de RTVE una máquina para apoyar al partido que vota. Ya no es que a uno le parezca, es que no se esconden.


TVE era, ya no es

      Lo que ocurre es que cuando alguien tiene miedo puede dar coces de mucho peligro. Y si no véase Así de claro, la pantomima de debate “de entretenimiento” de la noche del lunes que presenta, por encima de sus posibilidades, Ernesto Sáez de Buruaga, el tipo que habla y opina más que sus tertulianos. Los trabajadores de TVE dieron su opinión la semana pasada en un comunicado: a la puta calle, que se cancele ese chotis que hace de la parcialidad ideológica un monumento al agravio ciudadano. Es tan burda y zafia su manipulación que cuesta tomarse en serio esa cita con el servilismo descarado, impropio de una televisión pública. Para coronar el pastel nauseabundo del programa, entre los tertulianos se cuenta con Fernando Sánchez Dragó, que habló de meterle una hostia al nene que en la escuela amenazara a su hijo, o que lo mataría si persistía en el acoso. Ah, como personaje tan íntegro dijo al mundo mundial que jamás volvería a la tele, después de su paso por Telecinco y El gran debate, y ha vuelto, y pidió perdón “a diferencia de los políticos, que no lo piden aunque incumplan promesas”. Emocionante. Qué tipo, cuánta honradez. Está claro que si la desvergüenza se alía con el miedo, el cóctel es de ponerse el arnés y apretarse los bajos porque nos puede llover por todas partes. Que el miedo cambió de mando está quedando claro estos días. No es ya sólo el resultado de las elecciones, que ha borrado como se borra un mal sueño a grandes cínicas, a grandes profesionales de la marrullería política como Mari Loli de Cospedal o la condesa de la pataleta de niña mal criada, como dice con delicadeza envenenada Manuel Carmena de Esperanza Aguirre, esa antigualla, es que estos días, en un par de semanas, los ciudadanos han hablado en las urnas y están hablando como “audiencia soberana”, que decía Mercedes Milá refiriéndose a quien posee el mando a distancia. Se acabó el miedo. El miedo ha cambiado de bando. Hace unos años, cuando la televisión pública vivía su momento de esplendor con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero –es así, le cueste asimilarlo a quien le cueste- TVE era el referente, el cobijo, el lugar seguro en los grandes acontecimientos. Hoy, perdido el miedo, la audiencia se refugia en otros brazos. Que les den. Hasta que llegue un nuevo día.
Manuela Carmena, que sigue usando el metro como medio de transporte, representa el aire fresco que parece haberse instalado en el ambiente y que llegará a las instituciones. Ella simboliza el titular de esta entrada. El miedo cambió de bando. Los ciudadanos parece que lo han perdiendo. Hay otros que empiezan a sentirlo patas arriba.



La guinda
La vergüenza
Medio país aguantó la respiración, según la importancia que le dieron las cadenas a la salida de la cárcel de Isabel Pantoja por permiso de cuatro días. Los programas de la mañana hervían con sus conexiones, como si en vez de salir del trullo una delincuente que paga su condena, saliera una mujer ejemplar. Este país no sólo se avergüenza de los corruptos sino que a veces los aplaude. Artista, artista, le gritaban a la puerta. Qué dolor.

martes, 2 de junio de 2015

Maldeojos. Estoy en Soto del Real



Estoy en Soto del Real
(Artículo publicado el domingo, 31 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

      Así, de golpe, si escucha Soto del Real, ¿a qué le suena? A mí también, a cárcel, le suena a cárcel, a su prestigiosa trena. Recuerdo un reportaje de La Sexta columna que se refería al famoso trullo como la jaula de oro. Y hablaba de él como un espacio que se ha convertido en un vivaz plató de televisión. Es una de las macro cárceles construidas en los 90 equipadas con toda clase de detalles. Pero no deja de ser una cárcel, claro. En la de Soto están o han estado el puto amo, que tal como le aconsejó Mariano Rajoy fue fuerte y, milagro, Luis Bárcenas salió del trullo y ahora disfruta fuera siendo casi un pobre de solemnidad que no tiene ni para pagar la luz, Gerardo Díaz Ferrán, el que fuera presidente de los empresarios, acusado de robar hasta el último euro de su propio negocio, Viajes Marsans, Miguel Blesa, el estirado y soberbio y mala pécora banquero que arruinó lo que tocó, Francisco Granados, íntimo de la amnésica y sucia, macarra y destronada Esperanza Aguirre, acusado de blanqueo de capitales, cohecho, fraude, y tráfico de influencias, Francisco Correa, el cerebrito de la Gürtel, en fin, nombres atronadores de la política, la empresa, la banca, eso sí, como buenos ciudadanos que en el fondo son, casi todos están en la calle, dispuestos a ser útiles a la sociedad, un aula de sabios de la que pueden aprovecharse los guionistas de Vis a vis. La fachada de la cárcel de Soto del Real es una de las más vistas en telediarios y magacines. Pues bien, yo, un cualquiera, estoy aquí, en Soto del Real. Ni he robado ni he blanqueado dinero, ni he defraudado ni he puesto el cazo para llevarme la comisión que me pertenece, pero aquí estoy, en Soto del Real. Pero no en la cárcel, que Soto del Real es algo más que una cárcel y un plató recurrente desde el que abrir informativos o enviar a Gonzo para que entre en directo en El intermedio.  

Imagen del hotel Prado Real en Soto del Real. La famosa cárcel está lejos del pueblo, que por supuesto tiene otras virtudes. Durante la semana pasada, en el hotel se celebró la primera edición del Prado Real Web Fest. Festival en cuyo éxito ha tenido mucho que ver el equipo del propio hotel, que se ha entregado sin condiciones. Gracias especiales a Clara Nieto, a Ramón Diaz, a Ana Robledo, a Pilar Muñoz, a Isabel López, a José....



Festival de Web Series

       Estoy en Soto como jurado del primer certamen de Web Series que organiza el Hotel Prado Real. Hemos formado ese jurado la directora de cine Eva Lesmes y los actores  Álvaro Morte, Jaime Pujol, y Sandra Cervera. El Festweb lo dirige el director de cine y dramaturgo valenciano Josevi García Herrero. Este evento acaba de empezar, pero los anfitriones y organizadores, y el personal del hotel, están dispuestos a darle continuidad. Gente con ganas de hacer cosas. Empeñada en divertirse asomándose a un mundo trepidante y con una salud de potrillo que se dirige a otras pantallas al margen de la televisión. A esta primera edición se han presentado 16 trabajos de distintas ciudades del país. Me ha sorprendido la fuerza de algunas historias, la forma y el rigor con que se han resuelto, la seriedad con la que esos equipos jóvenes de cineastas se dirigen a un público diverso y planetario con una honestidad admirable. Hay historias de todo tipo, desde el típico desahogo del primerizo y su pajilla mental -el desvarío de quien aún titubea-, a historias de reflexión, cine dentro del cine, o de reivindicación social echando mano de una ironía bruta y gore como la valenciana Cabanyal Z, un desmadre de sangre y zombis con el friso de la lucha contra la desaparición de ese ajado pero bello barrio marinero en el que la hoy zombi, botada de la vida pública por la acción del voto, Rita Barberá, quería meter la pala y destrozarlo para dejarlo en manos de especuladores. La historia de Cabanyal Z, dirigida por Joan Alamar y Gerardo Núñez, como el resto de trabajos, está por ahí, a disposición del mundo, colgada en esa nube universal de internet, el medio natural de las webseries al que se suma desde este año el Hotel Prado Real de Soto del Real, Madrid, dejando claro que la cárcel y sus quinquis de relumbrón es una cosa, y la gente del pueblo, otra. 






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El jurado del Prado Real Web Fest. De izquiera a derecha, Sandra Cervera, Álvaro Morte, Jaime Pujol, Eva Lesmes, y servidor. Manejando el cotarro, en primer plano, el dire, Josevi García Herrero, que se ha dejado la piel, y algo más, en este bebé que, según vemos en la imagen, tiene ganas de vivir y crecer, incluso por encima de sus posibilidades.


Tortura en TVE

      Parece fácil, pero yo creo que para criaturas como Leticia Sabater puede ser un mundo discernir una cosa de otra. Como saben, la señora se ha reconstruido el himen como los herreros arreglan la pezuña de sus caballos. La pobre ya no sabe qué hacer con las pocas neuronas que le quedan y ha decidido ponerse un coño nuevo. Es una cochinada que no está penada con la cárcel para quien se hace daño de forma tan vejatoria. Tampoco envían al trullo, todavía, a los torturadores de animales. Ni a quienes promueven la tortura en nombre del espectáculo, como hace TVE. Hay cínicos enfangados en el negocio de las corridas de toros organizando matanzas en nombre de una sospechosa solidaridad, la de recaudar dinero para ayudar a los niños con cáncer. Conmovedor. Qué asco unir TVE a solidaridad y tortura. En horario infantil, hoy domingo, La 1 emitirá un espectáculo indecente que nos devuelve a un pasado miserable y gris, trasnochado y salvaje, a una pretendida identidad nacional que ensalza la mugre moral, y la tradición como valor inamovible. Hacía dos años que no veíamos semejante brutalidad en La 1 después de seis años, del 2006 al 2012, en que las corridas de toros no se emitían por prescripción ética. Hay que confiar en que la actual dirección de la televisión pública dé sus últimas boqueadas, aunque son boqueadas de caimán acorralado. ¿Vieron el estreno el lunes de Así de claro, con Ernesto Sáez de Buruaga? ¿Pluralidad? Pero qué tontería es esa. Fue tan zafio y descarado en lo ideológico, con una banda de periodistas de la Cope, abc, y otros colegas de pensamiento, que la audiencia les dio su merecido. Hizo un 6% de audiencia, cifra superada por todas las cadenas, todas. Ojalá, como ya mismo veremos en la tele manchega de Cospedal, que enviará a la calle a su director, el gran manipulador Nacho Villa, disfrutemos con la salida de los actuales responsables de la peor televisión pública que uno recuerde. No acabarán en Soto del Real porque la indecencia y el servilismo político aún no están penados, pero animo a los jóvenes directores de web series a darle al magín por si les inspira. Nos vemos en la segunda edición del Prado Real Web Fest.

(Aquí podría ir una imagen de toro y torero, pero tenemos memoria. No hace falta abundar en semejante abyección. No a la tortura. Sin paliativos)


La guinda
Viva Buñuel
De nuevo, y por último, el programa de Santiago Tabernero para La 1, el de Alaska y el que le pongan al lado, subió el listón de la creatividad y la emoción televisivas a una cota desconocida la noche de su despedida. Se despedía el programa –maltratado sin piedad por la propia casa- y se despedían los míticos estudios Buñuel, que darán paso a refulgentes pisos de lujo. Todo un símbolo de un tiempo que, ojalá, fenezca.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Maldeojos. Así de claro



Así de claro
(Artículo publicado el domingo, 24 de mayo, en diarios de EPI PRESS)

      Así son las cosas y así se las hemos contado. ¿Recuerdan? Era la época en que Jesús Hermida dirigía Antena 3 –1992, 2003-. Así son las cosas y así se las hemos contado fue la frase con la que Ernesto Sáez de Buruaga despedía sus informativos cada noche. La frase surgió por casualidad. Ha dicho Buruaga más de una vez que fue Hermida el que le pidió que despidiera su informativo con algo ingenioso que la gente reconociera. Le puso como ejemplo lo que decía un grande de la información yanqui, buenas noches y que Dios les bendiga, soltó don Jesús dando cabezazos y relamiéndose el labio, volcado sobre sí mismo. No, por favor, dijo Buruaga, si me despido diciendo que Dios les bendiga me acribillan. Lleva razón. Yo lo hubiera acribillado. Y sobre la marcha, como el que se tira al vacío, esa misma noche despidió el informativo diciendo, buenas noches, así son las cosas y… no sabía cómo seguir, hasta que soltó, y así se las hemos contado. Hizo fortuna. Pero enseguida se le agrió la sonrisa. Su informativo era tan tendencioso, tan de derechas, tan de Aznar y el PP, que atufaba. No hacía falta mucho para darle la vuelta a la frase y ajustarla a la realidad en la también coletilla famosa, y popular, así no fueron las cosas, pero así las hemos manipulado. ¿Recuerdan? De nunca me han gustado estas cosas o, dicho de otro modo, como diría el profundo y siempre divertido Mariano Rajoy, tal vez no me gustan los saludos o despedidas que no me gustan. Porque en estas cosas influyen tus manías. Me repatea que Anne Igartiburo se despidiera diciéndonos “hasta mañana, corazones”. ¿Corazón? Yo no soy tu corazón, guapa. Me entraba un berrinche del carajo. Igual que jamás seré “amiguete” de un menda como Santiago Segura, el gran hipócrita, el señor de los gestos postizos, el que abre los ojos, mira a cámara, hace como que sonríe, y pone el pulgar mirando hacia arriba, que no, que ni “hola, amiguetes”, ni leches, a otro con ese cuento. Claro que, contradictorio que es uno, sí me gusta, y me gusta porque creo que es así, que El Gran Wyoming me salude cada noche con su “ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad”.

Fracaso rotundo, sin paliativos. El estreno de Así de claro, el lunes, apenas llegó  al 6% de cuota de pantalla. Una vergüenza. La manipulación y el descaro empiezan a tener consecuencias. Lo de Ernesto Sáez de Buruaga, metido en La 1 saltándose todas las normas de la casa, que dicen que un programa de informativos no puede estar guisado por gente ajena a la casa -decir que Así de claro no es del área de informativos sino de entretenimiento es seguir considerando a la audiencia tonta del culo, gilipollas total, una mierda pinchá en un palo-, en fin, digo que lo de Ernesto Sáez de Buruaga, tal como me temía, fue una cosa tendenciosa, rancia, sin pluralidad, mortecina, una basura de programa.


Todas las prevenciones

    Lo digo así de claro, como dice con sus dientecillos apretados y su sonrisita de muñeca diabólica, Mariloli Cospedal. Lo digo así de claro. Las querencias o rechazos de la tele a veces no están basados en concreciones sino en sensaciones. Ernesto Sáez de Buruaga no me da tiricia, como sí me la produce Pedro Carreño, el señor de porcelana que lee las noticias del fin de semana en el Telediario de La 1, quizá por su carita como de niña empolvada, quizá por sus perfilados labios de niño repipi, repelente, quizá por nada, no sé, que no me gusta, pero aunque la presencia de Buruaga ni me da frío ni calor, genera en mí algo peor, genera prevención, no me da confianza, y eso en un periodista es un virus letal. Buruaga pasó por La Cope, y en Telemadrid ejerció de gran mamporrero de Esperanza Aguirre, y ahora vuelve a la televisión pública, a La 1. Qué quieren que les diga. Todas las prevenciones son pocas. Así de claro. Así de claro es el nombre del programa. ¿Para presentar un espacio sobre coches antiguos, sobre los beneficios de las aguas termales? Por favor. Buruaga moderará un debate político, y nada de arrinconarlo en la madrugada soñolienta del miércoles, tras la alicaída Águila roja o la vibrante Fronteras al límite, es decir, rondando la una, no, ni mucho menos, Así de claro es una apuesta clara por la política en horario de máxima audiencia. Pero ya lo digo yo, señores mandamases de TVE, han hecho del medio un medio tan desprestigiado y loco que no se comerán un rosco. Y, como dice Francis Gallardo, de El chiringuito de jugones, cuyo teatro y frase con el dedo tieso mirando a cámara, ha hecho fortuna, lo sabes.


Perderá el pulso

     Así de claro perderá el pulso el lunes frente al estreno de Pekín Exprés –Antena 3 ha movido Vis a vis, la exitosa y vibrante serie que protagoniza Maggie Civantos a los jueves para que se pelee contra el estreno en Telecinco de Anclados, otra de humor para que nadie eche de menos a La que se avecina-, con una Cristina Pedroche que dará mucho juego por esas chinas de dios porque la chica tiene salero y seguro que no echaremos de menos a Raquel Sánchez Silva. Al menos han tenido la decencia de estrenar Así de claro después de las elecciones municipales y autonómicas. ¿En serio que es por decencia, o por no meterse en líos al proponer temas o descartar otros en función del beneficio al Partido Popular y al Gobierno? Sé que es una intuición, que aún no ha pasado, que es una opinión, pero este zorro es viejo y sabe que de aquí a las generales TVE será una máquina que eche humo. Ya lo hace. Lo que me deja amorrado, palabra que usa mucho mi admirada mala María Bouzas como doña Francisca en El secreto de Puente Viejo, es que ningún partido político de la oposición, ninguno, lleve al centro del debate y la denuncia permanente la manipulación informativa al servicio del Gobierno y del PP, un descaro sin precedentes en un tono servil que resulta cómico y descorazonador, como cuando hace unos días, en la última sesión de control al Gobierno, elevando a categoría de noticia lo que no es más que una obviedad del juego partidista, el Telediario del mediodía dijo que Rajoy había recibido de los suyos un aplauso tan cerrado que duró más que otras veces. Así un día, y otro, y otro. Pero yo no veo cabreado al PSOE, a Pedro Sánchez pidiendo cuentas, no escucho a Pablo Iglesias, tan preocupado por los medios de comunicación, lamentarse tirándose del moño, ni he escuchado una sola queja saliendo de la boquita de Albert Rivera, y eso que el joven engreído va por ahí pidiendo a todo el mundo papeles firmados para empezar a hablar con él, qué tío. Pues bien, a este ambiente sin prestigio ni independencia llega Buruaga. No es casual que sea él, y que llegue. Así de claro.

La guinda

Grititos
Si lo dice José María Íñigo, que es un experto en muchas cosas, un hombre cabal de la tele, y desde que murió el plasta José Luis Uribarri la voz de Eurovisión en TVE, uno se calla y consiente. Dice el maestro Íñigo sobre la canción que este año soltará Edurne en Viena que una vez que dices “los grititos” apenas queda nada. Eso no es una crítica. Eso es una bomba que se lleva por delante a la rubia, a los grititos, y al tigre del vídeo. 

La grititos. Ieioooo, Ieiooooo. Un poco más y tiene el honor de ser la última. No importa. Quizá el año que viene lo consigan.