domingo, 6 de octubre de 2013

Maldeojos. Manos arriba



Manos arriba
Columna publicada el sábado, 5 de octubre, en diarios de Editorial Prensa Ibérica)


      Tenemos al guapo y ambicioso que murmura por lo bajini lo que no le gusta, que sueña con ir por la calle y que la gente lo pare y lo reconozca y lo admire, es decir, tenemos a un tipo llamado Miguel Cobo, y me voy a Youtube y veo vídeos suyos para confirmar lo que intuyo, que es un ególatra, que parece un charlatán, un predicador, tenemos a la que llora todo el rato porque “soy muy sensible”, es decir, tenemos a Bárbara Amorós, valenciana, teníamos al pachorra –lo  echaron porque su marmitako no era para tanto, y no deberían haberlo echado porque Eduardo Sánchez, cocinero de Defensa, tenía todas las papeletas para ser un monstruo de la tele que iría soltando frases antológicas del tipo “yo he dado de comer a políticos de alto estándar”-, tenemos al chino, da buen rollo, es amable y cariñoso, se llama Hung Fai, y seguro que hace unas verduras de ensueño.

      Por tener, tenemos hasta once concursantes, tenemos como jurado a Ángel León, el que cocina el mar, a Susi Díaz, en cuyo restaurante de Elche, La Finca, me llevó una amiga para demostrarme que hay sabores que te arrancan lágrimas de gozo que ni conocías, y tenemos a Alberto Chicote, así que si en este ambiente escuchamos con ímpetu “manos arriba” no nos están atracando, quizá sólo nos están empachando, estamos en Top Chef. Claro que es parecido al MasterChef de La 1, y no sólo en la forma sino en la calidad del espectáculo. Y con algo mucho mejor, el jurado no resulta tan acartonado. Y aún más. No hay rastro, sombra, ni reflejo de algo parecido a Eva González, un jarrón tan decorativo como inútil. Top Chef es otro acierto de Antena 3. 

Susi Díaz, Alberto Chicote, y Ángel León, jurado de Top Chef, copia de MasterChef aunque con algunas mejoras. Una de las más importantes es que no hay jarrones decorativos e inútiles como la muñequita Eva González que hagan de presentador. Los concursantes sí, ellos sí responden a perfiles conocidos, la llorona, el sobrado, el lento, la mamá, la imaginativa, el eficaz...

viernes, 4 de octubre de 2013

Maldeojos. Memoria indeleble



Memoria indeleble
(Columna publicada el jueves, 3 de octubre, en periódicos de Editorial Prensa Ibérica)


      Recordemos lo que quiere decir indeleble. Lo que no se puede borrar ni quitar. El español Luis Rojas Marcos, profesor e investigador de prestigio que vive en EEUU, suele venir a España para hablar de lo suyo, y lo suyo es muy amplio. La semana pasada acudió al estreno de Torres y Reyes –esta noche, en La 2, con Mara Torres y Joaquín Reyes, bajo la dirección de Santiago Tabernero- para dar su particular clase magistral, Masterclass, llama el programa a la sección, sobre los efectos de la memoria en la Red. Internet hace indeleble esa memoria, que no siempre queremos que perdure. Esa nube va archivando todo lo que a ella subimos, todo lo que escribimos, nuestros cabreos y admiraciones, nuestras fotos, nuestros comentarios sobre esto o lo otro, incluso hay quien no tiene pudor en exhibirse por dentro y por fuera con la tranquilidad de hacerlo a un desconocido que jamás verá. Error. 
 
      Decía en su lección el profesor Rojas que hay que alertar a la gente porque usa Internet y las redes sociales sin la más mínima prevención, olvidando, quizá porque ni siquiera nadie se lo explicó, que ahí quedará todo reflejado, y que los años pasan, pero los hechos permanecen intactos. Dijo cosas muy interesantes mientras el realizador lo pinchaba en múltiples planos, pero destaco una en la que ya había pensado. El tiempo es un relajante sentimental, un amortiguador del mal rollo, pero Internet, dijo el profesor, reta a nuestra capacidad de perdonar porque todo queda registrado y nuestra memoria no descansa ya que el posible agravio sigue archivado para siempre, indeleble.


Un momento de Torres y Reyes, con la clase magistral de Luis Rojas Marcos hablando de la incapacidad de Internet para el olvido, tan humano, tan necesario para perdonarnos y perdonar al otro.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Maldeojos. La picha de Paco



La picha de Paco
(Columna publicada el martes, 1 de octubre, en diarios de Editorial Prensa Ibérica)

      Hablaron de ello en el estreno el jueves pasado en La 2 de Torres y Reyes. Ello, como saben a esta hora, cuando el pescado está vendido, cuando Cristóbal Ricardo Montoro ha vuelto a congelar el sueldo de los funcionarios, cuando Mariano Rajoy Brey ha dicho todo lo que tenía que decir sobre Bárcenas, seguro que salvo alguna cosilla, cuando nos enteramos de que UGT en Andalucía emitía facturas falsas para financiarse, es la picha de Paco León, grande, por lo que se ve si además tenemos en cuenta que sale del agua, que se supone arruga hasta los malos pensamientos. Ello, mostrar la picha desnuda, era una promesa a sus seguidores de Twitter. Cuando llegue al millón, les dijo a sus “followers”, me desnudo. Antes, hace tiempo, incluso más del que a Fátima Báñez le gustaría, se le prometía a la Virgen que se iría descalza en procesión si aprobaba la niña la reválida. Ahora se promete enseñar, gratis, el mondongo. 

      Y funciona. El actor sevillano consiguió como un cohete llegar al millón de seguidores. Ya sabemos más del Luisma. Claro que la picha de Paco León no es la misma que la del Luisma. Paco la enseña porque es suya y le da la gana, y se lo prometió a sus followers. Pero la enseña en Aída, y  cosa cambia. Ya no la enseña Paco. La enseña Luisma, y eso sí que tiene un precio. Y alto. Tanto que seguro que su segunda película, que calienta motores, podría haberse llevado un pellizco. El ello de Paco está dando mucho juego, hasta ridiculeces. Hay medios que al ello le ponen un parche ocultador viciando de maldad lo que su dueño vive con naturalidad. El ello de Paco estará alucinando con el revuelo.

Lo prmetido. Dijo que enseñaría el pajarillo, y ahí está, amarrándolo con la mano para que no se escape. Ay, las cosas del Luisma.




martes, 1 de octubre de 2013

El origen del mundo (ilustrado). El viaje I



El viaje I

Artista invitado para la ilustración, ciscok
      


      -Fóllame. Ya.


      El joven negro no sabía español. Pero daba igual. Las miradas y jadeos de yegua en celo de la blanca no necesitaban traducción. Los viajeros se quedaron mudos. Ella se fue atrás, a los últimos asientos, vacíos. Se quitó la ropa. Se abrió de patas. Y la flor palpitante le temblaba como un pajarillo aterido. El chico –había subido al autobús, y antes de salir ya estaba dormido, un bello cuerpo amodorrado y elástico, al que le brotaba del chándal una vara tan dura y perfecta que parecía tener vida propia-, dócil, como sonámbulo, la siguió aturdido y obediente con los huevos acobardados pero la polla apuntando al sistema solar. Se la coló entera, tan dulce como el primer beso de un bebé. Ella gritaba como jamás lo había hecho viendo por la ventanilla cómo los coches que iban detrás se acercaban con peligro a la culata del vehículo, convencida de que si hubieran podido, más de un conductor intentaría asaltar el convoy como los indios la carreta de los vaqueros.
      
      El chico se la follaba como el que baila con pasos medidos, acompasados por un ritmo celestial, ensimismado en aquella carne derretida y sumisa, acariciándole la erección de unas tetas a la medida de sus manos de estibador sin importarle el corro de viajeros que enseguida se formó a los lados, detrás, subidos a donde podían, envidiosos, ensalivados de lujuria, organizándose como se organiza la vez para comprar pescado, con conatos de discusión para ser el siguiente que probara aquella polla abrillantada como el ébano más untuoso. Nadie se dio cuenta de que el autobús se había parado cuando el chico salió del chocho empapado de la blanca porque todos querían ser el siguiente. El conductor, enérgico, mandó callar.

      -O me folla a mí, o de aquí no salimos.  


El viaje I, ilustración de ciscock



ciskox

Barajas, cortometrajes, comics, vídeo-poemas, cuadernos gráficos, infografías, breviarios, composiciones líricas y un largo etcétera de placeres solitarios hacen de ciskox un modelo contemporáneo de artista mutante.