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martes, 1 de octubre de 2013

El origen del mundo (ilustrado). El viaje I



El viaje I

Artista invitado para la ilustración, ciscok
      


      -Fóllame. Ya.


      El joven negro no sabía español. Pero daba igual. Las miradas y jadeos de yegua en celo de la blanca no necesitaban traducción. Los viajeros se quedaron mudos. Ella se fue atrás, a los últimos asientos, vacíos. Se quitó la ropa. Se abrió de patas. Y la flor palpitante le temblaba como un pajarillo aterido. El chico –había subido al autobús, y antes de salir ya estaba dormido, un bello cuerpo amodorrado y elástico, al que le brotaba del chándal una vara tan dura y perfecta que parecía tener vida propia-, dócil, como sonámbulo, la siguió aturdido y obediente con los huevos acobardados pero la polla apuntando al sistema solar. Se la coló entera, tan dulce como el primer beso de un bebé. Ella gritaba como jamás lo había hecho viendo por la ventanilla cómo los coches que iban detrás se acercaban con peligro a la culata del vehículo, convencida de que si hubieran podido, más de un conductor intentaría asaltar el convoy como los indios la carreta de los vaqueros.
      
      El chico se la follaba como el que baila con pasos medidos, acompasados por un ritmo celestial, ensimismado en aquella carne derretida y sumisa, acariciándole la erección de unas tetas a la medida de sus manos de estibador sin importarle el corro de viajeros que enseguida se formó a los lados, detrás, subidos a donde podían, envidiosos, ensalivados de lujuria, organizándose como se organiza la vez para comprar pescado, con conatos de discusión para ser el siguiente que probara aquella polla abrillantada como el ébano más untuoso. Nadie se dio cuenta de que el autobús se había parado cuando el chico salió del chocho empapado de la blanca porque todos querían ser el siguiente. El conductor, enérgico, mandó callar.

      -O me folla a mí, o de aquí no salimos.  


El viaje I, ilustración de ciscock



ciskox

Barajas, cortometrajes, comics, vídeo-poemas, cuadernos gráficos, infografías, breviarios, composiciones líricas y un largo etcétera de placeres solitarios hacen de ciskox un modelo contemporáneo de artista mutante.

martes, 23 de julio de 2013

El origen del mundo (ilustrado). El agujero



El agujero

 Artista invitado Ernesto Herrero Rodilla

      Entré con urgencia a la primera puerta que estaba abierta, y bajándome el pantalón me senté para descargar el retortijón que anudaba mis tripas. El bombazo sonó con eco en aquel servicio público de olores nauseabundos y trasiego incesante de transeúntes anónimos. Más aliviado fui leyendo las frases escritas en la puerta con mensajes de chicos que dejaban sus teléfonos por si querías un servicio completo, de viejos sin dentadura que limitaban la edad del destinatario de su magisterio, de 18 a 30 años, abstenerse locas y viejas, que para eso estoy yo, de avisos para el rearme moral de los auténticos patriotas dispuestos a cargarse a tanto maricón suelto, mensajes a veces con la tinta diluida por chorretones de una pasta densa, amarillenta, que descendía en línea recta hasta formar una perla diminuta que testificaba el momento de placer estampado en la madera cochambrosa. Y entonces me di cuenta. En la pared de la derecha, a la altura de mis ojos, lo que en un principio me pareció una mancha negra, era en realidad un agujero hecho en el tabique contiguo, y una boca abierta con unos labios rojos, como un coño impúber, me invitaba a entrar. Y lo hice. Me levanté. Coloqué mi caciquil deseo en el agujero notando cómo aquella boca desconocida me sorbía tragándose el rabo una y otra vez, que si al principio estaba cohibido, nervioso ante una situación inesperada, revivió en dos chupadas maestras sacándome en unas cuantas mamadas hasta el último caldo de mis entrañas.

      -¿Quién eres?, pregunté en un susurro, pero nadie respondió al otro lado del insalubre tabique.

      Me vestí rápido, salí del váter y abrí la puerta contigua, pero sólo vi en el suelo un charquito blancuzco entre orina y restos de papel manchado.

El agujero, de Ernesto Herrero Rodilla







ERNESTO HERRERO RODILLA

         Nacido en Liria (Valencia) en 1957. Estudia Magisterio (1978) y Filosofía (1982) en la Universidad de Valencia, y Grabado (1991) en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Valencia. Inicia su trayectoria artística de forma autodidacta y realiza su primera exposición individual en 1989. En 1993 comienza los estudios de Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, donde coincide con el pintor Rafael Cebrián, con el que, a raíz de los atentados del 11-S, forma el equipo Herrero&Cebrián y emprenden el proyecto, todavía vigente, que denominan “La Mirada Interpuesta” (www.herrerocebrian.com), una de cuyas obras recibe el Primer Premio de Pintura de Burriana (Castellón) en 2003.