martes, 5 de marzo de 2013

Maldeojos. Don José Sancho. Martes, 5 de febrero de 2013



Don José Sancho

      A mamarla. Ya tenéis lo queréis, pues hala, a mamarla. Con ese grito a las puertas de un aeropuerto frente a los provocadores profesionales en que la prensa caníbal caía porque había que alimentar el monstruo, cuando las cadenas alimentaban hasta el sinsentido la burbuja rosa, José Sancho daba carne a su imagen de arisco, deslenguado, y peleón por  mantener su vida lo más en privado posible. Era la otra cara del artista. La que lo ponía en los platós de cotillas tratando de escudriñar hasta el más mínimo detalle de su vida con otra bomba de la naturaleza, María Jiménez. Seguro que miles y miles de personas se habrán quedado con esa imagen del actor valenciano. El lunes los informativos y ediciones electrónicas de los diarios anunciaron su muerte por cáncer en Valencia con resúmenes de su trayectoria. Pero sólo la profesional.

      Es tan grande su figura que la otra es irrelevante. En lo personal, uno andaba un poco perdido. De nunca me arrebató su legendario personaje como El Estudiante en Curro Jiménez, así que para mí José Sancho es el José Sancho último. Y es extraordinario. Su voz, su perfecta dicción. Me emocionó hasta sacarme una mala leche del carajo como el golpista Milán del Bosch. Me emocionó su profundísima recreación del cardenal Vicente Enrique y Tarancón, y dibujó con acierto a un empresario franquista en Cuéntame. Ahora he recuperado algunos trabajos suyos para teatro. Vuelvo a su voz. Pero creo que su verdadera cumbre como actor sólido, sin estridencias, aportando grandeza y solvencia a su ser de ficción lo logró como el constructor Rubén Bertomeu, el de Crematorio. José Sancho era de una escuela de la que van quedando pocos. Paz para él.  

lunes, 4 de marzo de 2013

El origen del mundo. El milagro de la sala X



El milagro de la sala X

      Hacía tanto tiempo que ni se acordaba desde cuándo no se le empinaba. Pero se pulía la pensión yendo cada día a la Sala X para ver en otros un fuego llameante que en él ya no era ni rescoldo. Torpe, contrariado por la humillación de haber claudicado en el uso del bastón, llegaba al único cine guarro de la ciudad donde acudían como a un refugio de resignados cadáveres otros ancianos como él, y también hombres jóvenes con espingardas envidiables y deseos de alivio urgente con soluciones sin protocolo. Pájaro que sale, pájaro que acaba en la cazuela de una boca anónima. Educado, pagaba su entrada, saludaba al amojamado portero, sonreía con resignado entusiasmo a los conocidos, y tanteando entre las tinieblas a veces iluminadas por el resplandor gimiente de la pantalla, se dirigía a las primeras filas, donde el ir y venir de sombras inquietas creaba un espacio de tranquila comodidad. Ya nadie lo molesta. Era como una columna, a nadie la llama la atención. Formaba parte del paisaje. Embobado, era el único espectador atento a las historias de la pantalla con sus incesantes exhibiciones de cuerpos dorados por una juventud en punta que entraba y salía de las dóciles oquedades de su actriz preferida, Katy Romero. Sus ojos de gata asustada, la sonrisa que a él se le antojaba triste, aquellos pechos tan bellos y perfectos, y tan desolados, aquel vientre de llanuras cósmicas, su flor rasurada, y su incomprensible entrega a aquel bestia rudo cuyo cerebro parecía tener la forma acerada de su potente vacuidad, volcada su energía en la única función posible, penetrar a Katy como a él le gustaría con esmerada delicadeza, pero no, se tenía que conformar con seguir la absurda trama con la asumida fatalidad de saber que hay impedimentos físicos por encima del deseo. Ni siquiera miró hacia atrás cuando notó una mano en el hombro, sabiendo que sería la de algún nuevo bujarrón o la de alguna meretriz marchita y desdentada que buscaba, a la vez, algo de dinero y un poquito de atención.

      -Soy Katy, le dijo la voz al oído. Vámonos de aquí.

      En la pantalla, un resplandor blanco ocupaba el testero sin imágenes. Detrás, ella. Vestida, hermosa, oliendo a campos de espliego y azafrán, mirándolo sin la fingida lascivia  que tantas veces le gangrenaba el alma porque sabía que allí no estaba el pedernal de su mirada, que Katy guardaba tesoros que la pantalla jamás descubriría. Se levantó como el que sabe que algún día tenía que ser, la cogió de la mano, se la llevó a las ingles para que fuera ella quien certificara el milagro de una dureza primaveral, y salieron a la calle como dos potrillos encendidos.  En la sala se quedó el bastón. ¿Pero a quién le hace falta cuando te quitan 30 años de encima?

domingo, 3 de marzo de 2013

Maldeojos. Se fue la paloma. Sábado, 2 de marzo de 2013



Se fue la paloma

      La que está organizando el jefe de estado Vaticano. Jamás un político ha ocupado tantas portadas y minutos de televisión. Hay algunas cadenas que se dan hostias a ver quién lo saca más. También he observado estos días, como uno observa la política nacional, que hay lugar para el cachondeo. En las tertulias, incluso opinantes que se dicen católicos, o los mismos curas, que estos días son un clan en alza, empiezan sus intervenciones con ironía ya que el nuevo jefe de esa creencia que salga en unos días de la elección, como todo el mundo sabe, será cosa del Espíritu Santo, pero que a pesar de eso no está de más adelantarse a sus designios jugando a las quinielas. Es decir, pongamos las cosas claras. Lo del Espíritu Santo es una tontería. Ellos lo saben. Pero se habla de la invención para mantener el espejismo de que las cosas del Vaticano no son terrenas sino puro éter.

      Vi al dimisionario jefe de ese pequeño estado sobrevolar su reino en helicóptero –casi un calco de lo que Federico Fellini nos enseñó en el mítico comienzo de La dolce vita, con el Cristo cruzando el cielo de Roma- hasta dejarse posar en los jardines de Castel Gandolfo. La emisión la sirvió TVE con la profesionalidad de Ana Blanco. A las 8 de la tarde de ese día, zas, por obra del Espíritu Santo Benedicto XVI volvía a ser Josep Ratzinger. Milagros de ese estado en cuya curia hay que tener mucho cuidado para que el Espíritu Santo no te corte el gaznate si te sales del guión. Los del PP también juegan con los ciudadanos en nombre de otro espíritu que los tiene acojonados y confundidos. Pero las cosas no son como eran. Que se maten entre ellos. Pero no nos falten el respeto. Sobre todo porque donde unos ven espíritus otros ven palomas para llenar la olla.

sábado, 2 de marzo de 2013

Teatro. El sueño de la razón



El sueño de la razón
Compañía Ferroviaria

      Hace unas horas que acabo de salir del teatro Rialto en Valencia, y aún sigo enfadado, rabioso con este país. Y emocionado, muy emocionado. He visto, y os aconsejo que la veáis en cuanto sea posible, El sueño de la razón, un texto que Antonio Buero Vallejo estrenó en 1970 sobre un asunto aún más lejano. Hay que remontarse a los últimos días que Francisco de Goya vivió en este país antes de irse a Burdeos huyendo de la intransigencia. Estamos hablando de casi dos siglos, los que van del hoy a aquel ayer absolutista que la obra de Buero entonces y la compañía Ferroviaria ahora nos muestra en un espejo que de verdad avergüenza. Pero cómo es posible que hayan pasado casi dos siglos de aquella situación, cómo es posible que la ficción del dramaturgo no se resienta con el desfase de la realidad de este tiempo, cómo es posible que el público del teatro asista a esta ceremonia como se asiste a una comunión colectiva en la que todo es actual.

      Es verdad que la razón produce monstruos, pero es más doloroso que esos monstruos sean reconocidos no desde el sueño que enturbia y anestesia sino desde la daga afiladísima de la conciencia de ciudadanos asombrados. La Compañía Ferroviaria, dirigida por Paco Maciá, hace una labor de canalla taxidermista que arranca con un discurso suave hasta que de golpe, sin darte cuenta, te ha envuelto en un torbellino de emociones que te llevan a la boca del precipicio. Y el vértigo es un enemigo feroz. Durante la función asistimos a una reflexión múltiple, y sin concesiones. Que nadie espere un espectáculo amable. Es un espectáculo látigo que te asoma al poder, a la mediocridad, al dolor y la enfermedad, a la incomunicación, a la creación solitaria del artista, a la venganza, al amor y la entrega, un espectáculo que va creciendo en intensidad dramática, visual –el responsable es el artista Ángel Haro-, conceptual, y que llega a la cumbre cuando tú, como espectador, hace tiempo que te has rendido a ese implacable bombardeo de ideas, emociones, y juego de espejos en el que acabas viéndote y reconociéndote y rechazándote como se rechaza una pústula enquistada.

      Con un montaje sobrio con aires barrocos –no hay contradicción-, austero como un claustro pero certero como un aviso de última emergencia, El sueño de la razón es un tren que embiste con la furia que precisa este tiempo de zozobra y derrumbe moral. Ya digo, sin concesiones, implacable, metódico y tremendo. Seis actores dan vida a muchos más personajes, desde el rey a la amante de Goya, o desde los esbirros del poder a su fiel amigo, el doctor Arrieta. Detrás, inmensos artistas como Juan Meseguer, Eloísa Azorín, César Oliva, Toni Medina, Verónica Bermúdez, y Alfredo Zamora.

      Durante la función en Valencia, el público, con un respeto y un silencio que parecía formar parte de la trama, irrumpió en aplausos finales como quien sintiéndose parte de la ceremonia acusó con esa apoteosis la necesidad de liberar tensiones.

viernes, 1 de marzo de 2013

Nobeles y profesionales. TOC-TOC. Valencia, 28 de febrero de 2013



Nobeles y profesionales
      Esta es la crónica de una emoción compartida. Anoche, en Valencia, en el Abba Acteón Hotel, se produjo uno de esos milagros sociales que hacen del trabajo de un grupo de gente joven un acto que va más allá de la mera reunión social de un puñado de personas. Se estrenó un cortometraje, TOC-TOC, que fue algo más que un trabajo para los alumnos de segundo curso de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Esta gente joven se ha tomado tan en serio su trabajo que demostró que no hay empresa  pequeña sino estrechos horizontes. María Albert, Cristina Soto, Joanna Sowa, Nando Villaizán, y Javier Escribano congregaron a decenas de personas –que se sumarán a las que vean la proyección esta tarde en el mismo hotel- confirmando que cuando hay gana de hacer las cosas bien no existen pequeños retos sino estrechas miras.
Momentos antes de la proyección, en el vestíbulo del hotel Abba Acteón
      Es verdad que estos alumnos en periodo de formación han contado con la colaboración de profesionales del mundo del cine, y Croma Audiovisuals es una empresa joven, con ganas de jaleo, con espíritu combativo, y dispuesta a vencer el desánimo que nos rodea con empuje de triunfador, y que ha puesto sus equipos técnicos y humanos al servicio de este trabajo, todo eso es verdad, pero justo por eso, o gracias a eso, la colaboración dice mucho, y para bien, entre alumnos y profesionales. Moisés Ruiz, Javier Benito, Xavi Capafons, y José Vicente García Herrero, el diablillo que ha unido puentes entre un grupo y otro, se han creído el trabajo y, sobre todo, se han tomado en serio al público. Juanjo Company, Sonia Soler, y José Domínguez completan una lista de profesionales que se han creído que no hay trabajo pequeño sino retos a conquistar.

Un momento de la proyección de TOC-TOC
      Lo que ocurrió anoche en los salones del Hotel Abba Acteon fue la celebración de un trabajo de curso elevado a la categoría de símbolo social. El estreno de un cortometraje se convirtió en una cita con alto poder de convocatoria que trascendió, no lo olvidemos, el objetivo con el que nació TOC-TOC, es decir, un trabajo de curso. Que músicos de la solvencia de David Antolín y Jonas Bühler participen en el mismo, que actrices como Leticia Montevera, Paula Elena Ramos, o Kika Mares se entreguen como lo han hecho, y que el público que anoche llenó la sala donde se pasó TOC-TOC se fuera a casa con buen sabor de boca redondea y da sentido a un trabajo, que sin duda es un trabajo bien hecho. Enhorabuena a todos. Larga y fructífera vida, personal y creativa.