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lunes, 8 de octubre de 2018

Maldeojos. Está vivísimo


Está vivísimo
(Artículo publicado el jueves, 4 de octubre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Vaya que sí. Más vivo que unas pascuas, más alegre que unas sonajas, más joven que un concurso de patinadores. Estoy vivo volvió a La 1 y no sólo no defraudó sino que dejó claro que detrás hay un sólido equipo a cuyo frente está Daniel Écija que sabe sacarle partido a los actores, a la idea –suplantar a un policía muerto en tu cuerpo pero no poder decir que eres el otro-, a la forma de contar la historia, a la parte dramática, a la cómica, a los efectos especiales. Javier Gutiérrez vuelve a demostrar que es un actor discreto que no necesita de grandes histrionismos para defender su personaje. Alejo Sauras, El Enlace –entre el más allá y el acá- ha vuelto a su bizarra –valiente, esforzada- angelical ingenuidad. Lo borda. Es un autómata sentimental que va aprendiendo las reacciones humanas a golpe de práctica.
     Con la aparición de la, hasta ahora, desconocida esposa del policía Márquez –Gutiérrez-, la trama ha dado la vuelta. Y se ha puesto a echar fuego. Es un producto potente, una ficción bien armada, una historia loca que te atrapa y que cumple con la ley literaria que dice que por más descabellada que sea una narración si lo haces verosímil en el mundo creado no hay problema de falta de credibilidad. Si los personales de García Márquez gravitaban a ojos vista y ningún lector podía dudarlo, ¿por qué los personajes de Estoy vivo no pueden ir del mundo de los vivos al mundo celestial con sólo apretar el botón de las puertas del otro lado para que aparezca la jefa de allí, Julia Gutiérrez Caba, y te lo tragues con delectación de bebedor empedernido? Ya tiene La 1 que ir pensando en el sí a la tercera temporada. Ya digo, Estoy vivo está vivísimo.

Maldeojos. Estoy vivo


Estoy vivo
(Artículo publicado el martes, 25 de setiembre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     Sí, estoy vivo, esta noche me sentiré vivo viendo en La 1 Estoy vivo. Otra gente, otros espectadores se sentirán vivos viendo en Antena 3 Presunto culpable. Otra gente, quizá usted, se decida por la película española de La 2 en Historia de nuestro cine. Aún queda el grupo de los que, después del agotador y cada vez más extravagante First dates en Cuatro, se queden viendo una nueva entrega de En el punto de mira. En La Sexta echan una de cine. Y por fin, aún queda rescoldo en la lumbre de la programación para que, tal vez usted, su abuela, su nieta, su vecino, incluso su mismidad, se remangue, se prepare la pizza descomunal, abra el bote de lo que sea pero que lleve muchos azúcares, y opte por la opción más friqui y ayude a Paolo Vasile y a los accionistas de Mediaset a ser un poquito más ricos llevando la audiencia de Gran Hermano VIP: límite 48 horas a cifras de récord.  Ole.

     Mientras todo eso ocurre, aunque pensando que echaré un vistazo al Presunto culpable de Miguel Ángel Muñoz en la web de la cadena, esta noche servidor disfrutará del muy esperado regreso de Estoy vivo a La 1, la gran sorpresa de la pasada temporada. Como supongo recordarán, Estoy vivo nos dejó con la boca así de abierta al aparecer la mujer del policía Márquez, Javier Gutiérrez, de la que no teníamos ni idea. Supongo que el detalle afectará a El Enlace, que defiende con excelencia angelical Alejo Sauras. Los personajes de Cristina Plazas o Anna Castillo tampoco escaparán al terremoto. Pasé momentos muy agradables viendo la primera temporada de Estoy vivo –gracias, Daniel Écija por un producto tan redondo-. Intentaré estar vivo esta noche viendo Estoy vivo.


martes, 29 de noviembre de 2016

Maldeojos. Balenciaga y achicoria



Balenciaga y achicoria
(Artículo publicado el sábado, 26 de noviembre, en diarios de EPI PRESS)

     Empecé a ver con prevención  Lo que escondían sus ojos el martes. Una razón es por la cadena, Telecinco, cuya credibilidad para algo que no sean porquerías cotidianas, está bajo mínimos. Otra es su nombre, no me gusta la cursilada, Lo que escondían sus ojos. No ayuda mucho saber que se basa en la novela de Nieves Herrero, del mismo nombre. Y otra es que el torrencial amor entre el amigo de los nazis, el ministro de Exteriores y cuñado de Franco, el picha brava Ramón Serrano Súñer, y la marquesa de Llanzol, Sonsoles de Icaza, diluyera el retrato de una España bárbara y criminal. Y vaya si lo diluye. Pero es verdad que esa historia de amor se vive al margen de la situación de un país que aún está tapando la sangre de su guerra civil. Años 40.
     No es una serie histórica. Es una serie de amor que se da en un momento histórico, que por otra parte refleja la hipocresía del poderoso. Y es una serie que, y es una novedad, se cuenta desde el punto de vista de los vencedores de la guerra. En ella se ve una España elegante, de salones dorados y lámparas de araña, de señoras con vestidos suntuosos firmados por Balenciaga, una España que no sólo no pasa hambre sino que acude a cócteles, cenas, y divertimentos sociales donde el Möet&Chandon es como la achicoria de los pobres pillada en el estraperlo de las esquinas. La serie tiene una impecable factura. Y unas interpretaciones en las que sobresale el Franco de Javier Gutiérrez, que no lo parodia sino que inquieta, o la Carmen Polo de Pepa Aniorte. No así el Súñer de Rubén Cortada, bastante cortito, por muy bien que dé en cámara.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Maldeojos. Águila



Águila
(Artículo publicado el sábado, 29 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Hace unos meses parte del equipo de Águila roja pasó por el FesTVal de Vitoria. Se presentó la última temporada. Los actores estaban ya en otras cosas, en otros trabajos. Pero todos, a la hora de la presentación ante los medios, se emocionaron recordando los ocho años con un proyecto que desde el principio cautivó a la audiencia –llegó a tener casi seis millones de espectadores- y se convirtió en sello de TVE. El éxito no tiene fórmulas matemáticas, sólo podemos analizarlo cuando se convierte en realidad. Águila roja no ha sido una serie histórica como quizá al principio se pudo interpretar sino un cómic que se desarrolló durante el reinado de Felipe IV, hacia la segunda mitad del XVII, pero a modo de friso, de gran decorado.

     Aventura, personajes muy bien trazados, amores contrariados, villanos de tronío, un héroe, fantasía, y un diseño de producción que el tiempo sofisticó han hecho de este producto un entretenimiento de alto rendimiento y calidad. Estaba claro que el último capítulo sería el que descorriera la cortina y, además de quitarle la careta al héroe enmascarado, que siempre estuvo al lado del pueblo humilde y frente al poder perverso, tenía que cerrar las tramas. Yo sabía que el amor sellaría el final de la historia desde que puse el pie en su casa, amo, dijo Satur –Javier Gutiérrez- en el último capítulo, igual que yo lo pensé en el primero, que supe que el águila y Margarita comerían perdices. Lo mismo ocurriría con la pareja de malos. Te odio tanto que me voy contigo, le dijo la marquesa al comisario. Te odio tanto que dejo que te vengas, contestó Francis Lorenzo a Miryam Gallego. Genial. A TVE le hace falta ya otro héroe. Pero ya.