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viernes, 30 de noviembre de 2018

Maldeojos. Los Javis S.A.


Los Javis S.A.
(Artículo publicado el domingo, 25 de noviembre, en diarios del grupo EPI PRESS)

     A ver, audiencia, a ver, público, a ver, teatreros, a ver, seguidores de la inefable Paquita Salas, a ver, Brays Efe –estaba cantado que una parada en la meteórica carrera de este canario era, tras el fulgurante y arrollador éxito de la serie que nació en Flooxer y saltó como un lince a Netflix sería Tu cara me suena, donde cada semana demuestra que el treintañero tiene una innata capacidad para el cameo, para la simulación, para ser uno y mil, un camaleón que es capaz de emocionar cuando canta como si fuera Manzanita el clásico La quiero a morir-, a ver, adolescentes que aún no tenéis claro si os va la carne o el pescado, a ver, señores y señoras, ¿no queréis una taza?, pues toma la olla entera con caldo de Javier Ambrossi y Javier Calvo, Los Javis, marido y marido, pareja in en la España que cree haberse quitado la pelusa del rechazo por cuestiones de gusto sexual. O sea, Los Javis Sociedad Anónima. Los Javis S.A. Este matrimonio es el puto amo de la tele, del cine y del teatro. Se rifan a la pareja. Son las Campos con pito, los Alaska y Mario con menos pluma, las Kardashian patrias con menos culo postizo, la fantasiosa Ana Obregón sin tanto cuento, la Tamara Falcó, otra Preysler S.A., sin el rosario a cuestas. Por cierto, una Campos, Carmen, se ha hecho un Cámbiame en Sálvame y después de pasar por el tren de lavado de nutricionistas, esteticistas, artistas, rollistas, y peluqueros en acción, zas, la nueva Carmen Borrego es como Terelu Campos, que “pasa por malos momentos de nuevo al tener que operarse de urgencia”. La putada es que no se viera la operación en directo, tal como merece la audiencia y Las Campos tendrían que haber previsto. Terelu entra y sale del quirófano como entra y sale del plató para vender que entra y sale del quirófano, entradas y salidas que son un negocio para la familia, que vive el drama de la mastectomía con una generosidad admirable, quizá tal vez recompensada por el sonido de la caja familiar haciendo caja. Digo yo, pero no me hagan mucho caso, que nunca se sabe cómo funcionan las empresas por dentro.

Tongo en OT
     Un Ondas para Paquita, y Los Javis, allí, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, en plan señores y muy en su papel de abanderados de toda reivindicación que se precie, en esta ocasión recordando la importancia de todas las actrices, sobre todo de esas que se quedaron en las cunetas a pesar de tener un Goya o un pasado como protagonistas de series que en su día lo fueron todo y hoy nadie recuerda. Y cómo no, a las actrices transexuales, reducidas a “una mísera figuración”. Gestmusic está prendada con estos prendas, y se rumorea que prepara algo, que urde un no parar, una cinta sinfín, un continuo, una llama que no cesa, un canal 24 horas, un programa que retratara su día a día, y que dicen que podría emitirse en Cero, lo de Movistar. Dicen. Yo que TVE me tiraba al pescuezo de la idea y no la soltaba hasta tenerlos amarrados. ¿Cómo hacen el amor, cómo escriben sus guiones, dejan la puerta del baño abierta si uno está defecando, se tiran cuescos bajo las sábanas? Los actuales profes de Operación Triunfo –después del zapatazo a la actriz Itziar Castro, que la bajaron del barco porque no “alcanzó los objetivos previstos” como profesora de actores-, y puestos a reivindicar, han de aclarar si en OT hay o no tongo, pero tongo hasta el corvejón, como se vio en una gala en la que un plano pilló los papeles del jurado con las calificaciones de los triunfitos antes de que las criaturas cantaran. Ay, ingenuos. Si Los Javis S.A. preparan un Alaska y Mario y nos cuentan las veces que lo hacen, es de ley que pongan ley en la selva industrial de Operación Triunfo, pero ya intuyo que esa flecha no rozará ni el pericardio de los jefes. ¿Son los únicos en el carromato de la fama que forman una sociedad anónima? Qué va. Los León S.A. también van viento en popa, y tal vez en pompa. La matriz es Paco León, seguido de su hermana María –acaba de renovar para la quinta temporada de Allí abajo-, y como la mamá Carmina Barrios pedía a gritos un lugar en el altar de ese negocio lo consiguió convirtiéndose en un personaje, ordinario y previsible, y un poco chabacana, en Carmina o revienta, que luego prolongó en aquel anuncio para pagar calderilla con el móvil. Como no puede ser otra cosa, sólo es Carmina Barrios, igual que Santiago Segura, que sólo puede ser eso, Santiago Segura S.A.

Pierde pierde pierde
     Y ahora Carlos Sobera –comanda el restaurante del amor, del estrambote, lo grotesco, el despiporre y el friquismo sinfín que es First dates y el lacrimógeno y trasnochado Volverte a ver, uno en Cuatro, el otro en Telecinco-. Un Sociedad Anónima que salta a otras pantallas convertido en un animador de juego online en un anuncio insoportable. Insoportable por lo que anuncia, es decir, por estimular la ludopatía siendo ésta una de las últimas y más peligrosas adicciones de nuestra juventud y de la gente con menos recursos. E insoportable por el anuncio en sí. No soporto la voz machacona del narrador con un toque de secreción sexual de cuarto oscuro, maloliente y pervertido. Entra entra entra. Mira mira mira. Apuesta apuesta apuesta. Sufre sufre sufre. Ríe ríe ríe. Salta salta salta. Vive vive vive. Y en la pantalla diversos Carlos Sobera poniendo caras de mirar, apostar, sufrir, saltar o vivir. La corrida termina con lo que se pretende. Apuesta, apuesta, apuesta. O sea, déjate la guita animado por una explosión como de orgasmo final. Seguro que a Carlos Sobera S.A. le da igual si por su mor alguien pierde hasta la vergüenza jugando en ese casino virtual pero tan peligroso o más que uno real. A ver quién le pide luego explicaciones. Las redes sociales ya lo hacen, y lo ponen a caldo con lamentos durísimos. A don Carlos, ceja arriba, ceja abajo, le compensa por la pasta que gana haciendo que la pierda la gente. Ya mismo vemos a Los Javis S.A. al lado de los agraviados por Sobera en plan Ferreras&Pastor, otros S.A. versión más periodismo, enviando a Paquita Salas para darle bolsazos y que sea él quien sufra sufra sufra.

La guinda
Política y esputos
Lo vi. Lo vi en directo. Vi la intervención de Gabriel Rufián, el hooligan de ERC, puro serrín y estiércol, como dijo en el hemiciclo Josep Borrel con atino en su respuesta, y vi el saludo triunfal del histriónico político catalán con los brazos abiertos mirando con chulería y reto al respetable. Pero el respetable no estaba allí sino en casa. Convertir la política en un circo de payasos y testosterona da alas a la extrema derecha, niñato.

domingo, 30 de octubre de 2016

Maldeojos. Paquitas Salas



Paquita Salas
(Artículo publicado el jueves, 27 de octubre, en diarios de EPI PRESS)

     Creo que el actor Brays Efe nació para ser –o encarnar, que diría su personaje, aunque no tuviera ni puta idea de lo que significa- a Paquita Salas, representante de actrices. Paquita Salas es una serie que emite Flooxer, la plataforma digital de Atresmedia con trabajos que se mueven en parámetros distintos a los de una cadena convencional. Vi el estreno de Paquita Salas en un cine de Madrid, justo cuando en el Hotel Prado Real de Soto del Real se celebraba su segundo Webfest, y desde el minuto uno me cautivó. La serie para internet ha ido emitiendo más capítulos. El martes se pasó el quinto, y último. La protagonista es Paquita, el actor Brays Efe, siempre acompañada por la malagueña Belén Cuesta como su secretaria, maravillosa, divertida, fresca, excelente actriz de una versatilidad admirable.
Creada, escrita y dirigida por los jóvenes Javier Calvo y Javier Ambrossi, Paquita Salas es un divertimento visual que ha ido creciendo desde el primer hasta el último capítulo. Pero no sólo eso. También es el lado oscuro, no siempre rutilante, del mundo del cine, el teatro y la televisión. Paquita Salas es la historia de un continuo fracaso, de un disparate, de una carrera que se quedó varada en un tiempo que ya no existe pero a la vez el intento patético de entender el nuevo luchando como una jabata, aunque sea con métodos hilarantes. Bien escrita, atrevida, con invitadas de postín –desde Ana Milán a Yolanda Ramos, o Andrés Pajares-, Paquita Salas es un descubrimiento que nació como divertimento entre colegas que sabe divertir, sin dejar de tener ese aire de complicidad amistosa, a mucha más gente. A por otra temporada, querida Paquita.