Mostrando entradas con la etiqueta Belén López. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Belén López. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de septiembre de 2016

Maldeojos. Dale, dale



Dale, dale
(Artículo publicado el martes, 27 de setiembre, en diarios de EPI PRESS)
     Vaya, vaya con Mar de plástico. Si el capítulo emitido anoche sigue la estela del que se emitió la semana pasada, la cosa se pone de un subido que trastorna. Y por partida doble o triple. Si siguen la serie sabrán que aunque algunos personajes protagonistas siguen en su lugar –el poli Adolfo Sancho, el terrateniente Pedro Casablanc, o la explosiva Lisi Linder, mujer del mentado-, la serie en esta segunda temporada ha cambiado el objeto de sus investigaciones, y en vez de dilucidar el crimen de la hija del terrateniente ahora se centra en saber quién dio muerte a Marta, Belén López, novia del guardia civil que estuvo en Afganistán y que, por accidente, creyó matar a su marido, Pablo, Miquel Fernández, que fingió esa muerte y ahora ha aparecido en el pueblo también como jefe de investigación de la guardia civil. Y aquí está el lío.
     Este tal Pablo se ve que viene de Afganistán con el cañón de punta porque en el capítulo de la semana pasada se hizo un Juego de tronos a lo bestia con la rubia explosiva, a la que, como fieras, la puso mirando a Cuenca con el culo en pompa. Qué fiebre, qué cosa, qué embestidas. Pero al margen de la trama me gusta mucho, me gusta más, incluso, el Juego de tronos que Mar de plástico le ha hecho a Mi casa es la tuya, la tediosa cita de Bertín El Me La Pela en Telecinco, en cuyo pulso a ver quién la tiene más grande ganó por goleada Mar de plástico, así que, sin miramientos, con el culo en pompa, Mi casa es la tuya se puso también mirando a Cuenca. El señor que sigue haciendo chistes con eso de no saber manejarse en la cocina porque no es territorio de machos ha vuelto después del verano como opaco, oculto en la inmundicia de la cadena. Pues hala, dale, dale.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Maldeojos. Flipo



Flipo
(Artículo publicado el sábado, 19 de diciembre, en diarios de EPI PRESS)

      El martes que viene termina la primera temporada de Mar de plástico, que ven cerca de cuatro millones de espectadores en Antena 3, otra de sus grandes ficciones. Se sabe que esa noche se resolverá el gran misterio que ha sido el motor de la trama. ¿Quién mató a Ainhoa, la hija que tuvo el terrateniente Juan Rueda –el acertado Pedro Casablanc, por encima de la media de los actores de la serie- con la alcaldesa de Campoamargo? Menos mal, porque el guión empezaba a dar vueltas, a estirarse como un chicle gastado. Desde el principio, la relación entre los personajes de Rodolfo Sancho –sargento de la guardia civil- y Belén López –ingeniera agrícola- ha sido un parche, y en los últimos capítulos empezaba a hacer aguas, pero de aluvión. Lo del rollo de Afganistán con el marido de la ingeniera liado con los talibanes puede dar mucho juego, pero hay que enderezar la cosa.

     Como saben quienes siguen la serie, entre los actores también están Luis Fernández, guardia civil raso, y Jesús Castro, el de ojos verdes, morros saliditos, y enamorado de Fara, inmigrante negra. A los dos, el día que Atresmedia presentaba su nuevo canal, Atreseries, les hacían una entrevista. Dicen “yo flipé” cuando les preguntaron qué sintieron al saber quién fue el asesino de Ainhoa. ¿Y qué te ha emocionado del rodaje?, preguntan al actor de “El niño”, al morritos. El calor, dice –¿cómorr?-, y trabajar con gente que es la hostia. ¿Qué pensáis de las críticas? Siempre va a haber críticas, dice Fernández moviendo el cuerpo y casi poniendo los dedos así, como los raperos. Si es para hacer daño, dice Jesús, me la suda, pero mucho, ¿eh? Aunque se la sude al chaval, sus actuaciones no difieren mucho de las contestaciones del macarra que llevan dentro.


Es lo más. Este gesto, esa mirada, esos ojos mirando como enfadados, y ese morrito apretado es la expresión comodín del niño. Sirve para un roto y un descosido. A lo largo de los capítulos se ha ido colocando en el lugar que le corresponde. Tiene mucho que aprender Jesús Castro, que dice que las críticas no constructivas -entiéndase las malas- se la sudan. Hijo, debes de tener los huevos y el pito encharcados.