A sus puestos
(Artículo publicado el martes, 8 de setiembre, en periódicos de EPI PRESS)
La pantalla está
que arde. Imposible hablar de todo lo que pasó ayer, salvo que la vuelta de la
desvergonzada Mariló Montero -¿la
recibieron sus compañeros de La 1 como de verdad merecía, a golpe de cacerola,
después de haber dicho que había que contratar a un equipo de fuera para
mejorar los datos de audiencia, dando dar a entender que ella no es el
problema?-, salvo que la vuelta de esta señora –ella lo niega todo- y la de Ana Rosa Quintana sea la misma vuelta.
Ayer empezó la nueva temporada de Amar es
para siempre, y también vimos a Álvaro
Cervantes como Carlos, Rey Emperador,
en La 1, una de las producciones más esperadas. Ayer, 7 de setiembre, volvió Antonio García Ferreras, aunque Cristina Pardo manejó este verano Al rojo vivo tan bien que podría haberse
quedado.
Ayer volvió mucha
gente a sus puestos, pero uno de los que más falta hacía que ocupara su mesa es
El Gran Wyoming. Con los años y los
reajustes, El intermedio es más que
un programa de humor. Es un referente del periodismo de trinchera, ese que se
encara al poder y trata de buscarle las cosquillas por el lado que menos
espera, el de desbaratarlo mediante el humor, tan perjudicial para según qué
mensajes engolados y huecos. El
intermedio no es un mensajero de ruedas de prensa con mensajes diseñados
para colocar en el mercado el burro que haya que vender. Al contrario, los
guionistas del programa se esfuerzan por desenmascarar el truco del almendruco
y, como un mago loco, explican lo que hay detrás de tanta verborrea. Este
tiempo está lleno de vendedores de crece pelo. Bienvenidos Sandra Sabatés, Dani Mateo,
Joaquín Reyes. A vuestros puestos.
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Cristina Pardo, una campanilla, una señora preparada, divertida, una mujer que ha llevado con maestría Al rojo vivo durante el verano. Enhorabuena. |
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