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martes, 23 de julio de 2019

Maldeojos. ¿Políticos? ufff


¿Políticos? Ufff
(Artículo publicado el jueves, 18 de julio, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Ya está, lo están consiguiendo. La gente está hasta más allá del tanga, hasta el límite del moreno natural bajo el sol o del rayo uva engarzado en la maquinita de tostar pieles e ir por la vida como un zumbado Alfonso Arús, la gente ya lo habla en la calle, lo dice en la terraza con la cervecita en la mano, está hasta las narices de políticos. Son, si no el problema, uno de los grandes problemas que percibimos los ciudadanos, por supuesto, aparta de mí ese pecado, aunque Alberto Carlos Rivera sea tu líder y sueñes, húmedo, con la venida al mundo de bebés con su carita trufada de  Malú, ay, vaya par. Yo creo que al político, en general, le va como dios que la gente le dé la espalda. Todo el campo libre. Aún así, el reguero con tufo a partido de esta u otras siglas traspasa las fronteras de los programas donde se habla de política como plato del día.

     En los segundos previos a publicidad, un colaborador de Sálvame, el murciano Jesús Manuel, le pregunta a Belén Esteban creyendo que el micro está ya cerrado, “¿tú eres de Vox?”. “Yo qué voy a ser de Vox, tío”, responde la ex cajera, “ni de Podemos ni de Vox, a los dos los tiraba al río”. Es una forma de hartazgo, extensivo al resto de partidos. La matraca de las no investiduras, de la batalla de egos, de apóyame porque yo lo valgo pero sin nada a cambio, lleva al callejón de nuevas elecciones, y en telediarios y tertulias es el pan diario, y así hemos llegado al CIS de Tezanos, -los políticos son el segundo problema de este país-. Espero que sólo sea un caso aislado. Pero estoy de acuerdo con el señor Iván –Espinosa de los Monteros, Vox-. Propone que no cobren los diputados hasta que no haya Gobierno. Uff. Mañana empezaría la legislatura.


lunes, 17 de junio de 2019

Maldeojos. La muerta de Alcalá


La muerta de Alcalá
(Artículo publicado el domingo, 16 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     Son un amor. Es la tele que me gustaría ver a todas horas en la pantalla, sobre todo en la pantalla de todos –y todas-, en La 1, en La 2. Son un amor los cabeza pensante, secante, pasante, proyectante y ¿se dice decidiente? de Cero, o #0, vamos, los de Movistar. Les hierven las ideas, y paren cosas maravillosas, atrevidas, chispeantes, modernas, llenas de dinamita, cosas, programas y formatos que además suponen la recogida de una serie de humoristas que andaban como vaca sin cencerro –digo humoristas por mencionar un colectivo que, ojo, no sería raro que terminara en la Casa de Campo, en el extrarradio, extramuros, expulsados, ninguneados, señalados, para que niños y niñas, vulnerables, sean protegidos por sus familias como los de la ultraderecha instalada en Madrid dicen que harán con esas locas del mundo LGTBI-. En Movistar está David Broncano, está Javier Coronas, Javier Cansado, Pepe Colubi, Ricardo Castella, Joaquín Reyes, Andrèu Buenafuente, o Raúl Pérez, pero también un puñado de cómicas que se lo pasan pipa en Las que faltaban –los viernes-, con Thais Villas, Eva Soriano, Victoria Martín, Anabel Mua, o Adriana Torrebejano. Bien. Sólo en un canal como el de Movistar se puede emitir El cielo puede esperar -¿de verdad que sólo ahí es posible emitir formatos con este nivel de ironía, finura estética, atrevimiento conceptual, y exquisita puesta en escena?-. La cosa es fácil. Se trata de darle el último homenaje a un/una finado. Es decir, amigos y amigas y familiares se reúnen para despedir a su muerta, a su muerto, en el funeral ad hoc. Sentados y enlutados en bancos como de iglesia, o como de tanatorio fin de ciclo, como de tanatorio aquí no ha pasado nada, como de ceremonia civil viva el muerto y no lloremos que no le gustaría, como de fiesta lúgubre pero sin perder la sonrisa, El cielo puede esperar es un programa tan sencillo que resulta una sorpresa, un cachondeo de concepto, lo que a veces uno siempre ha imaginado y jamás podrá comprobar, es decir, lo que dicen de ti cuando tú ya no estés –paréntesis merece otro formato de la cadena, Cuando ya no esté, con Iñaki Gabilondo, que analiza el mundo y sus avances científicos, tecnológicos, sociales, o médicos que nos esperan a la vuelta de una esquina que tal vez ni usted ni yo veamos pero que el programa empieza a vislumbrar hablando con expertos de primer nivel en las diferentes materias-.

¿De qué color, loca?
     Mírala, mírala, mírala, la muerta de Alcalá, le cantaban a Ana Belén en su falso funeral, cuyo segundo programa se le dedicó a ella, “a la novia de la Transición, a la novia de España”. Su marido, un enlutado Víctor Manuel, le decía cositas al oído de Wyoming –nada, ya he hablado con Rosalía, provocando que la boca ancha donde habita la inmensa alfombra dental de la esposa se abriera como para tragarse al marido si pudiera-, que a su vez soltaba algunas maldades sobre esto y lo otro. Amigos y amigas, ante un micrófono, en una sala inmaculada de tanatorio despojado de símbolos religiosos, salen a recordar hechos, anécdotas, momentos vividos en común ante la audiencia de gentes cercanas a la finada para destacar la nobleza, bondad, picardía, profesionalidad o mala uva de la muerta. O sea, el lujo soñado por más de tres, el morbo hecho realidad ya que a ver quién no ha pensado alguna vez, aunque sólo sea una, qué pasará, qué dirán, cómo será nuestro último adiós para amigos y familia. Y tú, vivo como el muerto Franco, más tieso que un ajo pero de eterna actualidad, escuchando detrás de la puerta. Al día siguiente de ver El cielo puede esperar –la semana pasada, con idéntico esquema, el muerto vivo fue Arturo Valls, Javier Sardá el de esta- la estúpida María Patiño, lerda, tratando de mantener una superioridad moral por encima de la media que la rodea en el plató que le da de comer, y con ese aire estirado que la caracteriza, debería lavarse la boca antes de decir imbecilidades racistas en Socialité como que a la fiesta de despedida de soltera de Belén Esteban irá “un chico de color muy alto”. ¿Un chico de color, tonta? ¿De qué color? ¿Te refieres a que irá un chicarrón negro? Pues di que irá un chico negro. Te aseguro que a un negro no le molesta que le digan que su piel es negra. ¿Te molesta a ti que te digan que tu piel es blanca, quitadas las capas de chapa y pintura que llevas encima? Mírala, mírala, mírala, la ignorante que confunde racismo verbal con corrección social.

Bah, 18 centímetros
     Loca me quedo, pero loca como un cigarrón en un desierto de arena, cuando el otro día, escuchaba en Arusity el comentario del Sevilla, que me cae como una patada en el ijar derecho, sobre el último vídeo de Leticia Sabater. Uno creía que lo había visto todo de esta pobre mujer. Que había llegado al límite conocido en el campo de la vulgaridad, el mal gusto y la provocación, que su triste negocio era hacer de su machacado cuerpo y de su carcomido cerebro un cachondeo nacional, que La salchipapa, El polvorrón, o Toma pepinazo era lo que es, una marranada simpaticona para hacer cuatro bolos en las discotecas más seminales, pero qué va, la zombi ha resucitado, pero la gracia que podía tener antes se ha convertido en asco, en vergüenza, en, como dice su último vídeo, una catástrofe musical llamada 18 centímetros, papi. Ni sus horripilantes operaciones, ni su estrambótica tabla de chocolate en la panza ni esa asquerosa sensualidad de mayonesa restregada en sus labios de chochona consiguen que la veamos como algo más que una muerta a lo Frankenstein que da miedito. Por cierto, como decían en lo de Alfonso Arús en las mañanas de La Sexta, 18 centímetros los tiene cualquier cubano al nacer, bonita. Y a coro, para olvidarse del mal trago de la Leti y sus miserias, se oye un mírala, mírala, la muerta del PP que no hay manera de matar. A la corrupción de esta banda no hay quien le corte las alas, y siempre vuela alto, vivita y coleando. Tratando de rebanarle el pescuezo, y ante el juicio que empezó el 14 para ver qué hay detrás del borrado de los ordenadores de Luis Bárcenas, el PP del Centrado Mayor del Reino se niega a que ese proceso se vea en directo por televisión. Hay muertos muy, pero que muy vivos. Hasta Patricia Conde y Ángel Martín, fiambres a tiempo completo, han regresado del hoyo, y a Movistar, con un resucitado Sé lo que hicisteis llamado ahora Dar cera, pulir #0. Como Ana Belén, han visto su funeral y su resurrección varias veces. Míralos, míralos.

La guinda
Dani y Cuatro
El leonés Dani Martínez va pegado a Cuatro como Ciudadanos a Vox, los ultras que son bendecidos en las instituciones por el partido del naranjito Alberto Carlos Rivera. Cada mañana presenta El concurso del año antes del mediodía. Una pareja de amigos, de lo que sea, trata de adivinar la edad de alguien y se puede llevar 50.000 euros. Eso es todo. Se puede ver, sobre todo porque no se habla de Supervivientes. Qué alivio. 

viernes, 24 de mayo de 2019

Maldeojos. Señorías, al cole


Señorías, al cole
(Artículo publicado el jueves, 23 de mayo, en diarios del grupo Prensa Ibérica)

     El martes, los de la tele echaron la casa por la ventana, sacaron la mantelería de cuadros del arca, hicieron unos bocadillos, y salieron del viciado aire del plató. Y se instalaron a las puertas del Congreso. Allí desplegaron las telas, sacaron de los coches las silletas y se dispusieron a echar una mañana de las sonadas. En apenas unos metros, en la placita frente al Congreso, por donde los leones, las cadenas instalaron sus toldos, cámaras, y el lío de cables. Estaban tan juntas que el realizador se despistaba un poco y pinchaba el plano no de su colega de La 1 sino el de Antena 3, por ejemplo. Había momentos en que Xabier Fortes hablaba para la televisión pública con Irene Montero, de Podemos, y el equipo de Susana Grisso, casi al lado, esperaba el final para llevársela a su foco y seguir la rueda. La ronda de entrevistas a pie de calle –Aitor Esteban, Casado, Calvo, Iglesias, Alberto Carlos Rivera- tenía la velocidad del carro de los churros.

     La más señorona fue Ana Rosa, que no se movió del plató. Anda ya, diría la Bien Cardada, que se apañen sus señorías en su vuelta al cole. ¿Y eso? Pues eso. El 21 se constituía la XIII Legislatura, y había ansia de foco reclamando notoriedad. Por una parte los 24 muleros ultras sentándose, tan pueriles, en la bancada justo detrás del Gobierno tratando de ocupar espacios que las urnas les negaron –a Santi se le heló la barba cuando lo saludó amable Pedro Sánchez-. El Riverita tuvo su brote diario, pero la presidenta Batet lo dejó ridículo perdido. Y además, los políticos presos como auténticas estrellas de la sala, como chiquillos con móvil nuevo que les va a durar poco porque ya, pero ya, la maquinaria legal los devolverá de nuevo al trullo. Me quedo con el Valle-Inclán socialista, Agustín Zamarrón, culto, irónico, sensato. Esto promete.